lunes, octubre 13, 2008

Fragmentos del 1621 al 1640

Para deshacerme de mis negras pesadumbres he tenido que “oscurecerme” más de lo que no soy : no las he vencido, pero al menos he logrado soportarlas.

1621 (Pág. 193 – 9)

La falsedad es más frecuente en el arte que en la vida. En ella cae el artista reflexivo, aquel que carece de instinto.

1622 (Pág. 193 – 10)

El artista que reflexiona demasiado sobre sus medios lo hace a expensas de su instInto.

1623 (Pág. 194 – 1)

Soy hijo del café y el cigarrillo. Ahora que he dejado de fumar y de tomar café me siento desarraigado, como si me hubieran desposeído de mi esencia..., o de mi veneno, aquel que me movía a trabajar.

1624 (Pág. 194 – 2)

Por más vueltas que le dé y por más que me hunda en las mismas obsesiones, hasta el final me acompañará siempre el mismo problema; me fastidia desde que lo comprendí y, por tanto, me atormenta y no dejo de pensar en él.

1625 (Pág. 194 – 3)

“Como la rosa en primavera o el siega en otoño, todo cuanto nos ocurre es tan vulgar como previsible. Así son para nosotros la enfermedad, la muerte, la calumnia que nos desgarra...” (Marco Aurelio).
Considero muy profundo lo de meter la calumnia, en la jerarquía de los males, inmeditamente después de la enfermedad y la muerte...

1626 (Pág. 194 – 4)

Llevo días enteros sumido en una tensión inerte, sin idea alguna, por debajo de los umbrales mismos del pensamiento y el Espíritu. Una vacuidad lúcida, la nada contemplándose indefinidamente a sí misma.

1627 (Pág. 194 – 5)

La idea de la muerte apenas me conmueve; pienso en ella sin pensarlo. En mi interior algo ha huído definitivamente de la vida. ¡Ay, aquel tiempo de mis frenesís!

1628 (Pág. 194 – 6)

La objetividad es señal de agotamiento; el vigor elige y rechaza. A todo hace justicia la debilidad, al tiempo que escamotea lo irreductible. El eclecticismo, sea cual sea la forma en que se presente, presta testimonio de la impotencia y la sosería.

1629 (Pág. 194 – 7)

La muerte de Kennedy ha tomado para mí el tamaño de una pena. (P.D.: Es impropio decir “tamaño” para referirse a una pena, además de incorrecto: puede hablarse de la dimensión de un duelo, porque es algo externo; la pena carece de extensión). (¡Vaya observaciones más estúpidas!). Gramática funeraria.

1630 (Pág. 194 – 8)

Disfruto dedicándome a considerar la vida como una superstición de la cual aún estamos a tiempo de escapar, cuando algo en mí se resiste a mis esfuerzos y anula sus efectos.

1631 (Pág. 194 – 9)

¿Qué de sorprendente hay en que el entusiasmo sea un estado mórbido, si lo encontramos en el orígen de los grandes desgracias públicas y privadas

1632 (Pág. 194 – 10)

Mi juventud fué desesperada y entusiasta; aún hoy, todavía no he acabado de soportar sus consecuencias.

1633 (Pág. 195 – 1)

Un hombre no vale más que por todo aquello que no ha hecho, por sus momentos de abstención y de ensoñación.
Cada uno de nosotros es el resultado de sus horas desperdiciadas, de su tiempo perdido.

1634 (Pág. 195 – 2)

Con cada año que pasa, mis dolores ganan en precisión.

1635 (Pág. 195 – 3)

Creerse libre, nada más hermoso..., y superficial.

1636 (Pág. 195 – 4)

29 de noviembre. Noche en blanco..., durante la cual he abordado cantidad de problemas y encontrado algunas teorías “preciosas”. Pero ni esas teorías ni esos problemas se me hacen ahora presentes : unas y otros se han disuelto en el aire de la mañana. Debe de haber algún equívoco en la pretendida “profundidad” de los insomnios; el respeto que por ellos sentía disminuye. ¡Jamás hubiera creído que un día llegaría a hablar mal de ellos!

1637 (Pág. 195 – 5)

No hay que escribir las boutades. Es el error que cometí en mis Silogismos [de la amargura].

1638 (Pág. 195 – 6)

Una prueba bien terrible la de tener que escribir una carta de agradecimiento o de felicitación.

1639 (Pág. 195 – 7)

Extenuado por la gratitud...

1640 (Pág. 195 – 8)

3 comentarios:

Marta de Lara dijo...

Llego a usted en una tarde, en que curiosamente, todo está cubierto por Ciorán. Al acercarme a una ventana, encontré una frase suya tras ella; vengo desde "el hilo invisible" al que aún no sé bien como he llegado, y lo encontré encabezado por él; ahora llego a usted... Disculpe la interrupción y felicidades por su blog.
Lara

Jorgewic dijo...

"Ciorán, el omnipresente"..., sin duda le hubiera hecho mucha gracia. Gracias por la felicitación y bienvenida: cuantos más seamos, más nos reiremos.
Un abrazo

ssd dijo...

Gracias por emprender esta tarea. :)