<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403</id><updated>2012-02-12T07:37:10.626+01:00</updated><title type='text'>Los cuadernos de Emil Cioran</title><subtitle type='html'>Más allá de sus aforismos y de sus ensayos, Cioran se deja la vida en sus "Cuadernos", que en España se han publicado de manera fragmentaria. Pido perdón anticipadamente por los posibles errores de una mala traducción del francés, pero aquí intento paliar en lo posible el desaguisado.
Están relacionados con indicación del párrafo y número de página, a partir de la edición francesa de esos "Cahiers, 1957-1972" (Gallimard, 1987). Nada menos que 1000 páginas tienen la culpa.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>92</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-9192395979397261544</id><published>2009-10-24T06:45:00.003+02:00</published><updated>2009-10-24T06:48:37.833+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1821 al 1840</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Primer deber de cada uno, al levantarse: ruborizarse de sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1821 (Pág. 215 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el perro es el más despreciable de los animales es porque el hombre se conoce lo suficiente como para poder apreciar un compañero que le resulta tan fiel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1822 (Pág. 215 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy como esas viejas maniáticas que ven en todo desconocido un asesino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1823 (Pág. 215 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reino de lo inesencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1824 (Pág. 215 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cosas como son: todos mis pensamientos existen en función de mis miserias. Si he comprendido ciertas cosas, el mérito hay que situarlo únicamente sobre las lagunas de mi salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1825 (Pág. 215 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cartas de Simone Weil dirigidas al padre Perrin, escritas durante la guerra y publicadas en Attente de Dieu (Espera de Dios)…, pocas veces he leido algo tan fuerte referido al grado de exigencia absoluta con uno mismo. El respeto a la Verdad tiende a lo trágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1826 (Pág. 215 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿A qué rezarle en el fondo de este universo marchito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1827 (Pág. 215 – 13)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta angustia que se nutre a sí misma. Cualquier pretexto le vale para inflarse, para exasperarse. Saber que no obedece a ninguna “razón”, y que por tanto hay que someterse y seguir sufriéndola. No puedo dominarla, emana de todos mis desfallecimientos, de una debilidad que habría que calificar de ontológica…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1828 (Pág. 215 – 14) (Pág. 216 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la medida de lo posible, huir como de la peste de las palabras “infinito” y “eternidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1829 (Pág. 216 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pueblo malhumorado y deshonesto…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1830 (Pág. 216 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo trabajo en profundidad supone cierto gusto por lo reprimido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1831 (Pág. 216 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos días en los que la menor contrariedad me sume en una depresión total de la cual me resulta imposible deshacerme y que me deja la impresión de que jamás acabará, que me sobrevivirá incluso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1832 (Pág. 216 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada me gusta más en Calígula que la orden dada a sus guardias de imponer el silencio absoluto en los establos la noche precedente a los espectáculos circenses de su caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1833 (Pág. 216 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El discurso de Otón antes de matarse. Rehúsa quejarse o acusar, pues, según dice, “ocuparse de los dioses o de los hombres es señal de querer seguir vivo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1834 (Pág. 216 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17 marzo 1964.&lt;br /&gt;¡De repente, un recuerdo muy preciso de mi pequeña habitación de la Schumannstrasse en Berlin, cuando tenía treinta años! ¡Lo cabreado que estuve en aquélla época! Nunca he conocido después una soledad más opresiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1835 (Pág. 216 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Heidegger y Céline…, dos esclavos de su lenguaje, hasta el punto que para ellos liberarse de él equivaldría a desaparecer. Esclavizarse del estilo propio, algo así como entre una necesidad, un juego, y una impostura. ¿Cómo desenredar la parte de cada uno de estos elementos? Se diría que el fenómeno primordial es la necesidad. Es lo que absuelve a los maniáticos de su lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1836 (Pág. 216 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;L. Muerto de tuberculósis en 1942 o 1943. Durante la ofensiva alemana de 1940, recuerdo que vino a verme al hotel, a mi habitación donde se encontraban de visita dos estudiantes rumanos, no recuerdo quiénes. Tuve que ausentarme durante media hora. A mi regreso, los estudiantes se habían ido, y quedé a solas con L., que me dijo: “Tus compatriotas son gilipollas…, sí, gilipollas. ¡Les gusta Francia!”&lt;br /&gt;L. tenía tal pánico a ser movilizado que deseaba una derrota rápida. No he conocido por tanto nadie más francés, en el buen sentido del término, que él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1837 (Pág. 216 – 10) (Pág. 217 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La pasión por la música es en sí misma una confesión. Nos sentimos más cercanos a un desconocido que se dedica a ella que a cualquiera que le resulte indiferente y que veamos a diario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1838 (Pág. 217 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El masoquismo alemán es intolerable. Ayer noche, conferencia de Hans M. Enzensberger. De creerle, sólo los alemanes han cometido crímenes durante la última guerra.&lt;br /&gt;Este pueblo no puede ser más que arrogante o plano, provocador o cobarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1839 (Pág. 217 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada uno cree que sólo él persigue la verdad, y que los demás son incapaces de buscarla y no merecen encontrarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1840 (Pág. 217 – 4) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-9192395979397261544?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/9192395979397261544/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=9192395979397261544&amp;isPopup=true' title='7 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9192395979397261544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9192395979397261544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/10/fragmentos-del-1821-al-1840.html' title='Fragmentos del 1821 al 1840'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2297959062436785902</id><published>2009-08-18T17:32:00.000+02:00</published><updated>2009-08-18T17:33:05.923+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1801 al 1820</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Lo que más nos gusta en París (*) es asistir a la caída de un hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(*) ¿Porqué sólo en París? He aquí una de las características fundamentales de la naturaleza humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1801    (Pág. 213 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie es modesto, porque nada se hace modestamente. El orgullo de la derrota.&lt;br /&gt;Sobre su frente llevaba los estigmas del éxito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1802    (Pág. 213 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vergüenza, vergüenza, vergüenza. Disputa con un comerciante, a propósito de una bombona de butano. Le amenazo, me enfurezco de tal forma que no puedo gesticular palabra, grito, tiemblo. Y tan desatado estoy que ni alcanzo a contemplarme, a “ser consciente” de mi estado, contrariamente a lo que me sucede en mis cóleras habituales, en las que me veo salirme con la mía.&lt;br /&gt;Pero bien sé lo que me ha puesto fuera de mí: ese comerciante al que detesto desde hace mucho, aunque no me lo haya topado más que tres o cuatro veces en total, a ese comerciante, le noté contento de no darme la razón.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;1803    (Pág. 213 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La desaparición de los animales, mejor dicho su liquidación, es un acto de una gravedad sin precedentes. Su verdugo ha invadido literalmente el paisaje. Ya no hay sitio más que para él. ¡Qué tristeza ver a un hombre ahí donde podría contemplarse a un caballo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1804    (Pág. 213 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si los aztecas practicaron el sacrificio humano fue para apaciguar a los dioses, a los que se ofrecía sangre a fin de que impidieran que el universo se sumergiera en el caos.&lt;br /&gt;¡Estos precolombinos, creyendo con razón que era necesaria una operación contra natura, repetida a diario, para que la naturaleza no se dislocara y viniera abajo!       &lt;br /&gt;…En lo que a mí respecta, no puedo creer en las “leyes”; el universo no subsiste más que por una intervención sobrenatural. Llega el final de un período cósmico, y esa intervención, una vez concluída, el mundo se deshace en el acto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1805    (Pág. 214 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahogado en el fracaso…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1806    (Pág. 214 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una religión no está viva más que durante la elaboración de sus dogmas. No se cree realmente hasta mucho tiempo después de se ignore en qué se debe creer exactamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1807    (Pág. 214 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La injusticia…, asentamiento del mundo. La injusticia es la base de este mundo. Sin ella, me pregunto que habría de sólido y duradero aquí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1808    (Pág. 214 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La amargura de las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1809    (Pág. 214 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace falta mucho coraje para hacer frente a la primavera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1810    (Pág. 214 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento extraordinariamente cercano al byronismo ruso, desde Petchorine a Stavroguine.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1811    (Pág. 214 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He escrito a Armel Guerne, a propósito de La caída en el tiempo: “Mis dudas no han podido deberse a mis automatismos. Sigo ejecutando gestos a los cuales me es imposible adherirme. El drama de esta insinceridad impregna el fondo mismo de mi opúsculo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1812    (Pág. 214 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En París, suelto gemidos tan gratuitos como los de mis paisanos en mi país. Esos suspiros milenarios, esos suspiros de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1813    (Pág. 214 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aciago demiurgo&lt;br /&gt;Este mundo no puede ser obra más que de un demiurgo sospechoso, e incluso aciago.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1814    (Pág. 214 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“A finales del siglo XII algunos partidarios del dualismo moderado en Italia creían que tras haber dado forma a Eva, el mismo demonio se acostó con ella, y que Caín fue el hijo de ambos; de esa misma sangre nacieron los perros, cuya cariñosa fidelidad hacia los hombres viene a probar su orígen humano. .” (C. Smidt, &lt;em&gt;Historia y doctrina de la secta de los Cátaros o Albigenses&lt;/em&gt;, Paris, 1849, T. II, p. 69).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1815    (Pág. 214 – 10) (Pág. 215 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Según un escrito maniqueo, la cólera es la raíz del arbol de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1816    (Pág. 215 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie más apto que yo para comprender los cimientos de la maldición.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1817    (Pág. 215 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las abdicaciones del cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1818    (Pág. 215 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No soy el mártir de una causa, soy el mártir del ser.&lt;br /&gt;El puro hecho de ser como factor de sufrimiento.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;1819    (Pág. 215 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿De qué sufrís? – De estar aquí o allá, de estar no importa dónde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1820    (Pág. 215 – 6)&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2297959062436785902?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2297959062436785902/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2297959062436785902&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2297959062436785902'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2297959062436785902'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/08/fragmentos-del-1801-al-1820.html' title='Fragmentos del 1801 al 1820'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2085695333698870694</id><published>2009-06-06T06:38:00.002+02:00</published><updated>2009-06-06T06:44:38.089+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1781 al 1800</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Situarse fuera de los propios méritos, como espectador de uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1781 (Pág. 211 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;“El sauce pinta el viento&lt;br /&gt;sin necesidad de pincel”&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;(Saryu)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1782 (Pág. 211 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer noche, en la iglesia de San Roque, &lt;em&gt;El Mesias&lt;/em&gt;. Dos horas de júbilo. Ahora siento vergüenza de todos esos años en los que estuve deprimido. Es cierto que lo conseguía sin apenas esfuerzo (y cada uno de los días), mientras que ese otro estado de gloria..., en rigor, podrían contarse las veces que lo he conocido verdaderamente. Aunque bien es cierto que en esos momentos era el &lt;em&gt;Amo del Mundo&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1783 (Pág. 211 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“En medio de vuestras ocupaciones más agitadas, detenéos un instante para “contemplar” vuestro espíritu”.&lt;br /&gt;Así reza el octavo precepto (hay diez) de la práctica zen según la Escuela de Tsao-tung.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1784 (Pág. 211 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Se sueña para no verse obligado a despertar, porque se desea dormir”. (Freud, &lt;em&gt;Cartas a Wilhelm Fliess&lt;/em&gt;, p. 251).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1785 (Pág. 211 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte un breve “esplendor” durante la publicación del &lt;em&gt;Breviario de podredumbre&lt;/em&gt;, no he conocido más que oscuridad: ¿realmente me apena? A veces me lo pregunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1786 (Pág. 211 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La melancolia de ser comprendido…, no hay nada más grande para un escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1787 (Pág. 211 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis ataques de angustia: no puedo escapar de ellos más que saliendo…, la calle como remedio. Quedándome entre cuatro paredes es imposible atajarlos.&lt;br /&gt;Ninguna crísis profunda carece de su trasfondo fisiológico y metafísico a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1788 (Pág. 211 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 marzo 1964. Después de poco más de un año he ido a ver dos películas terribles: &lt;em&gt;Mi lucha&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Los animales.&lt;/em&gt; Este última, apta para todos los públicos…, aunque debería estar prohibida para todo el mundo salvo para los asesinos y los “pesimistas”. La “vida” es peor que cuanto podamos imaginar: una pesadilla permanente. Todos los seres tiemblan, hasta los leones. Horrible, horrible…&lt;br /&gt;La piedad, lo mejor de lo que se imaginó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1789 (Pág. 212 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2 marzo. La película ésa de &lt;em&gt;Los animales&lt;/em&gt; otra vez. He pensado en ella esta noche, al levantarme, por la mañana de nuevo. Ese espectáculo sobre bestias destruyéndose las unas a las otras, cuando no de depredadores que devoran restos, nada de nuevo en suma, lo sabido. Pero es que nunca he contemplado en apenas una hora tanto miedo y tanta huída a la vez. ¡Todos los animales, los agresores y las víctimas, enzarzados en una carrera alocada! Puesto que la vida sólo puede continuar destruyéndose, hay que tener valor para sacar las consecuencias. ¿Cuáles? Huir…, para empezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1790 (Pág. 212 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estoy mal dotado para la “lucha por la vida”. Y es que la “vida” no me interesa lo bastante como para luchar en su nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1791 (Pág. 212 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada puede acometerse a lo grande sin crueldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1792 (Pág. 212 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener “carácter”, estar capacitado para la crueldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1793 (Pág. 212 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He soportado a los hombre durante cincuenta y tres años…, éso es lo que debería pensar cada vez que empiezo a dudar de mí mismo. Como yo digo, ¿tenemos que sacar un santo de cada uno de nosotros? Todos deberíamos considerarnos santos si se conocieran nuestros dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1794 (Pág. 212 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre la misma cantinela : se quiere uno entretener con los ángeles, y hay que salir a cenar fuera…&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1795 (Pág. 212 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5 marzo, &lt;em&gt;La caída en el tiempo&lt;/em&gt;…, el título del “libro” que acabo de terminar. ¡Si pudiera creer en lo que hago!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1796 (Pág. 212 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Enemigo del género humano”, el único título que desearía pretender, y que nunca me consentirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1797 (Pág. 212 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para soportar una derrota no hay otro camino que el absoluto o el cinismo. (Aunque refugiarse en lo absoluto para eludir una derrota supone, por otro lado, cierta dósis de cinismo…, de ironía más bien).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1798 (Pág. 212 – 10) (Pág. 213 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La depresión está ligada a todos los fenómenos importantes, y por tanto cotidianos de la vida…, a la digestión en primer lugar. Ya lo tengo dicho: todo lo que en nosotros hay de profundo hunde sus raíces en la fisiología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1799 (Pág. 213 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie podrá sacarme de la cabeza que este mundo es fruto de un dios tenebroso, de un demiurgo maldito. Secretos lazos me unen a ese dios, me cuento entre sus descendientes, prolongo su sombra, me inclino incluso a pensar que me ha encomendado atender a las consecuencias de la mandición suspendida sobre él y su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1800 (Pág. 213 – 3) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2085695333698870694?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2085695333698870694/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2085695333698870694&amp;isPopup=true' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2085695333698870694'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2085695333698870694'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/06/fragmentos-del-1781-al-1800.html' title='Fragmentos del 1781 al 1800'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-3670068137378179838</id><published>2009-05-10T07:40:00.001+02:00</published><updated>2009-05-10T07:40:39.592+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1761 al 1780</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Me gusta contradecirme hasta la demencia; no, no se trata de una manía, sino de una fatalidad: algo que no puedo evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1761    (Pág. 209 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No estás “muerto” cuando dejas de amar, sino de odiar. El odio conserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1762    (Pág. 209 – 4)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Soy un elegíaco que combate a las ideas, desde dentro y sin lograr nunca librarse de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1763    (Pág. 209 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una certeza, siento la piedad más intensamente que el común de los mortales. Pero eso no prueba que sea mejor que ellos, no, sólo más débil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1764    (Pág. 209 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vuelvo a casa a las cuatro de la madrugada, un poco achispado. Las calles del casco antiguo desiertas, las contraventanas totalmente echadas: se diría un pueblo abandonado, no, una ciudad en la que todos sus habitantes yacieran muertos en el interior de sus casas. ¿Cómo podrán circular de día?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1765    (Pág. 209 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He ido a Gallimard por lo de la entrega a P. de su bastón de Académico. El público de siempre de los cocktails. Una impresión fúnebre : P. de uniforme, rodeado de ancianas y de escritores dudosos..., después de haber rehuído, durante toda su vida, de tales honores. De forma muy nítida, esa sensación de entierro o de boda provinciana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1766    (Pág. 209 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Depresiones como las mías no son “normales” más que durante la adolescencia y en la extrema decrepitud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1767    (Pág. 209 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He pasado un par de horas maravillosas con una familia rusa. ¡Lo poco que han cambiado desde sus grandes novelas!  Y cuán hermosa esa inadaptación. Por lo demás, la adaptación es señal de falta de carácter y de vacío interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1768    (Pág. 209 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me ubico en una zona indefinida entre la poesía y la prosa, sin poder optar por una o por la otra; de los poetas tengo el ritmo, de los prosistas, la insistencia. Aunque más bien creo que, en realidad, para lo que no he nacido es para la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1769    (Pág. 209 – 11) (Pág. 210 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Puede suceder que el Alemán posea genio; lo que nunca posee es talento. (Para talento, el de los Judios en Alemania –para su maldita desgracia-; porque ha sido éste el que ha suscitadio los celos de sus conciudadanos más pesados...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1770    (Pág. 210 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada generación vive en lo absoluto, es decir, reacciona como si acabase de alcanzar la cima de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1771    (Pág. 210 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El gran secreto de todo: sentirse el centro del mundo. Eso es exactamente lo que hace cada individuo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1772    (Pág. 210 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            22 de febrero... Hace un tiempo primaveral. Todo se deshace en mí, cada célula se abre, muy abierta. La primavera, recien cumplidos ya los cincuentra y tres, se dedica a cada momento a abrir todas mis heridas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1773    (Pág. 210 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Había creído inocentemente que me había librado de la opinión, que es cosa baladí en realidad, y tal o cual palabra que me llega no deja de “hacer cualquier cosa”.  Lo cierto es que la idea de indiferencia ha hecho en mí progresos tan increíbles que la tomo por un estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1774    (Pág. 210 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A., que propuso mis “Definiciones del Dolor” a una revista inglesa, vieron como le respondían: “It is too depressing”.  [“Es demasiado deprimente”]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1775    (Pág. 210 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es incisiva la idea de Spengler de que la autobiografía tiene sus orígenes en la “confesión” católica.&lt;br /&gt;            ¿Hay “confesiones” antes del cristianismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1776    (Pág. 210 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi estado habitual es incompatible con la discusión seria de un problema. Estoy demasiado febril y en exceso deprimido para ello. Un mínimum de objetividad, éso es todo lo que anhelo, sin conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1777    (Pág. 210 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He intentado escribir cualquier cosa sobre la historia, algo que antaño me apasionaba y que ahora apenas me intriga, pero me resulta imposible aplicarme a la cuestión más allá de unos pocos días. Todo lo que no me concierne directamente me aburre... Me resulta penoso hacer tamaña confesión, que tiene, en cambio, la excusa de parecer perfectamente natural a los ojos de un poeta o de cualquiera que persiga su propia salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1778    (Pág. 210 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me gustaría “convertirme”..., ¿pero en qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1779    (Pág. 211 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para resignarse a ser desconocido hace falta cierta elevación de espíritu; no se consigue más que después de haber agotado el dondo de amargura de que se dispone.&lt;br /&gt;            O bien...&lt;br /&gt;            El ambicioso no se resigna a la oscuridad más que después de haber agotado todas las posibilidades de amargura de que dispone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1780    (Pág. 211 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-3670068137378179838?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/3670068137378179838/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=3670068137378179838&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3670068137378179838'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3670068137378179838'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/05/fragmentos-del-1761-al-1780.html' title='Fragmentos del 1761 al 1780'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1549563994245804264</id><published>2009-02-22T08:30:00.007+01:00</published><updated>2009-02-22T08:48:32.945+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1741 al 1760</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;Nada más difícil que ponerse el diapasón del ser. Coger el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;tono&lt;/span&gt; al ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1741 (Pág. 206 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La muerte de Mircea Zapratan [1908-1963, profesor de filosofía, amigo de Cioran]. He escrito a mi hermano, que me decía en su última carta que había perdido al único amigo que le quedaba en este mundo. Le hablé de la alegre desesperación de Zapratan y, a decir verdad, no he conocido a nadie que encarnara como él tal paradoja. Si no hubiera malogrado su talento, quién sabe lo que habría podido salir de ahí..., quizás una obra. Pero qué importa. El hombre estaba ahí, era un genio, y si hubiera hecho una obra no habría podido derramar su “infinite jest” [burla infinita] sobre el primero que llegase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1742 (Pág. 206 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quisiera poder escribir con la libertad de un Saint-Simon, sin preocuparme de la gramática, sin caer en la superstición del uso correcto y el terror al solecismo. Hay que rozar a cada momento la incorrección, si se quiere imprimir una marcha animada al estilo. Cuidarlo, corregirlo es matarlo. La maldición de escribir en una lengua prestada: no nos podemos permitir el lujo de renovarla con faltas muy personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1743 (Pág. 207 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El auténtico escritor no piensa nunca en el estilo ni en la literatura: escribe..., simplemente, se diría que vive de realidades y no de palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1744 (Pág. 207 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un artículo de Jorge Guillén acerca de Lorca se hace patente la efervescencia intelectual de España hacia 1933. Tres años después, la catástrofe. Todas las épocas intelectualmente fecundas anuncian desastres históricos. Nunca el conflicto ideológico, las discursiones apasionadas que comprometen a una generación, se reducen al dominio espiritual: ese hervidero no presagia nada bueno. Las revoluciones y las guerras representan el espíritu en marcha, es decir, el triunfo y no la degradación final del espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1745 (Pág. 207 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando nació Saint-Simón su padre tenía sesenta y ocho años. Hijo de un anciano (como Baudelaire). ¿Qué demuestra esto? ¿Un genio tan vigoroso, fruto de la decrepitud? Una curiosidad digna de resaltar, aunque convendría guardarse de sacar alguna conclusión precisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1746 (Pág. 207 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo algunos textos sobre la fenomenología de Husserl. Es increíble el orgullo de estos “filósofos” enclaustrados en su terminología de escuela. Orgullo sectario. Además, conduciendose en todo momento sectariamente.&lt;br /&gt;... Y luego están todos esos que hablan de “antropología filosófica” y nunca del hombre. Hasta yo, por cierto, he tenido que pasar por ello, y fui adoctrinado para  idéntica aventura e impostura verbal. Fueron Pascal, Nietzsche y Chestov quienes me sacaron de allí.&lt;br /&gt;¡Qué dificil es contemplar las cosas cara a cara, y qué cómodo atenerse a los problemas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1747 (Pág. 207 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No nos preguntamos desde siempre en qué consiste el acto de pesar, quien es el que piensa? Cualquiera que no acepte las cosas tal y como son. El primer pensador fue sin duda el primer maniático del por qué. En el fondo, hay muy pocos hombres que padezcan esta manía. De hecho, yo lo he encontrado en un numero muy restringido. Ir al fondo de las cosas, querer llegar más bien, sufrir por no conseguirlo, exige un tipo de espíritu más raro de lo que se cree. En todo caso, el por qué es una enfermedad insólita, y por tanto nada contagiosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1748 (Pág. 207 – 6) (Pág. 208 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso en mis “errores” pasados y no puedo lamentarlos. Sería como pisotear mi juventud, lo que no deseo a ningún precio. Mis entusiasmos de antaño emanaban de mi vitalidad, de mi deseo de escándalo y de provocación, de una voluntad de pragmatismo deteriorado por mi nihilismo de entonces... Lo menos que podemos hacer es aceptar nuestro pasado; o bien dejar de pensar en él, y considerarlo algo muerto y bien muerto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1749 (Pág. 208 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el funcionamiento de mi espíritu hay algo que no deja de dar vueltas. Más que grave incluso, es un sabotaje. Pero más vale que no me entretenga mucho en buscar su orígen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1750 (Pág. 208 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me hubiera gustado pasar la velada en compañía de un poeta... Pero me esperaba un prosista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1751 (Pág. 208 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Rozanov..., mi hermano.&lt;br /&gt;Sin duda el pensador, no, el hombre con el que tengo más afinidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1752 (Pág. 208 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7 de febrero de 1964.&lt;br /&gt;El sentimiento de maldición sólo se siente verdaderamente cuando se sueña que se padece en medio mismo del Paraíso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1753 (Pág. 208 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres días de excursión en Sologne..., ¡quién diría que cerca de París pueden encontrarse paisajes tan melancólicos (el estanque de Favéle)!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1754 (Pág. 208 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gritar asusta a los ángeles...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1755 (Pág. 208 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creerse en trance de inspiración, casi al borde del delirio, cuando en realidad no se trata más que de una fatiga cercana a la fiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1756 (Pág. 208 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aspirar a la dignidad de monstruo es fácil, pero me resulta desagradable conseguirla, ser su abanderado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1757 (Pág. 208 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos momentos en que dudo de todo, en que nada detiene el golpe, en que la materia se deshace, en que hasta el granito me parece demasiado desmenuzable...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1758 (Pág. 208 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de escribir una apología del odio. Pero en el fondo lo que yo entiendo por odio no es más que un arranque de desesperación, la negrura de la desesperación, estado puramente subjetivo que no tiene nada que ver con la intención de hacer daño, con el encono contra los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1759 (Pág. 209 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como Macbeth, lo que más necesito es rezar, pero al contrario que él ya no puedo decir amen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1760 (Pág. 209 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1549563994245804264?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1549563994245804264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1549563994245804264&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1549563994245804264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1549563994245804264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/02/fragmentos-del-1741-al-1760.html' title='Fragmentos del 1741 al 1760'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8101875188855495071</id><published>2009-01-10T08:47:00.000+01:00</published><updated>2009-01-10T08:48:14.588+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1721 al 1740</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Fulanito es, ahora, mi bestia negra. Menganito lo será mañana, y así sucesivamente. Debemos considerar como un regalo de la Providencia la posibilidad que poseemos de verter sobre cualquiera de los demás nuestras reservas de bilis (sin que, por lo demás, ninguno lo sepa ni pueda apercibirse de ello de manera alguna). Tal es el precio exigido por nuestro equilibrio pues, en otro caso, seríamos nosotros el blanco de todos nuestros dardos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1721    (Pág. 204 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Gottfried Benn... un bastante buen poeta con trazos del cantautor macabro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1722    (Pág. 204 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo interesarme por nadie a quien no le pese alguna fatalidad. (Mi pasión por los Habsburgo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1723    (Pág. 204 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ayer por la noche, 28 de diciembre, cantada por la coral de Heilbronn, la Cantata nº 68, Also hat Gott die Welt geliebt. El coro final, una fuga acompañada por los trombones, era una mezcla de alegría y de no se qué extraño y poderoso que me ha dejado casi loco. Se hubiera dicho el jubileo del Juicio Final... Aplaudí como un poseso. Hacía tiempo que no sentía una exaltación parecida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1724    (Pág. 204 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un mal crónico que padezco..., no, uno de los males crónicos que padezco es este catarro de laringe, acompañado de la atrofia de las mucosas nasales, una auténtica maldición para el escritor. Es así de simple, por otro lado : no escribo, en gran medida, a causa de esa pesadez que desciende sobre mi cabeza y paraliza mis facultades. Las orejas taponadas y las fosas nasales congestionadas me sumergen en un estado se semi-idiotez cotidiana. Conozco bien el lamentable, el miserable orígen de esas inhibiciones del espíritu, de la agonía de la idea misma ante mis propios ojos..., de esa derrota de la inspiración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1725    (Pág. 204 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He leído en una revista inglesa la lista de monumentos demolidos de hecho por el barón Haussmann. Lo increíble es que el populacho le dejó hacer, que apenas encontró oposición alguna, etc. Nunca ciudd alguna ha sido desfigurada tanto, en tiempos de paz, como París.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1726    (Pág. 205 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Saber que es imposible dilucidar quién es inocente y quién culpable, y seguir juzgando, es algo que hacemos todos de una manera o de otra. Sólo estaría satisfecho el día en que ya no pudiera emitir juicio alguno sobre nadie. Excluída la vanidad, me entran a veces ganas de comprender y justificar a todo el mundo. El verdugo no es más libre que su víctima. Desde el momento en que desempeñamos el oficio de vivir, somos iguales que el resto, apenas un poco mejores que los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1727    (Pág. 205 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No podemos menos que admirar a quienes tienen el valor de arrastrarse, de ser abiertamente cobardes, de confesar sus debilidades. Aunque puede que “admirar” no sea la palabra... Dejémoslo. A quienes sin duda envidiamos es a quienes, para triunfar, no retroceden ni ante el ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1728    (Pág. 205 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No temerle al ridículo, exponerse a él incluso... Hace falta para ello cierta fortaleza de ánimo. Los aventureros, en el sentido positivo y negativo del término, son una prueba indudable de ello.&lt;br /&gt;            Tener miedo al fracaso es temer el rídiculo, lo más mezquino que hay. Tirar p’alante..., en eso consiste justamente no temer convertirse en la burla de nuestros semejantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1729    (Pág. 205 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No conozco un solo hombre interesante que no haya tenido alguna enfermedad más o menos secreta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1730    (Pág. 205 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿A qué viene lo de demorarse tanto ante cosas ya dichas? El espíritu no sigue ciertos pasos más que cuando posee la paciencia de volver sobre ellos, es decir, de profundizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1731    (Pág. 205 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los buenos escritores, observa Nietzsche, no escriben para “die sptizen und überscharfen Leser” (“para los lectores demasiado sutiles”). Y es cierto, el gran escritor no tiene nada de esteta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1732    (Pág. 205 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El refinamiento es señal de vitalidad deficiente, en el arte, en el amor y en todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1733    (Pág. 205 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El auténtico escritor sólo se encariña de su lengua materna y se dedica a fisgonear en tal o cual idioma extranjero. Saber limitarse..., ese es su secreto. Nada más funesto para el arte que una desorbitante amplitud espiritual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1734    (Pág. 205 – 9) (Pág. 206 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nunca perdonamos a quienes apelan a nuestro orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1735    (Pág. 206 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Según cuenta Suetonio, al principio de la guerra civil, como Pompeyo declarase que consideraba como enemigos a todos aquellos que no permanecieran a su lado, César –en un rasgo de auténtica genialidad- anunció que él se situaría entre sus amigos los indiferentes y los neutrales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1736    (Pág. 206 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Trabajar, producir, no es reflexionar, es justamente lo contrario. Reflexionar consiste en situarse aparte de todos los actos, y como por fuera de todas las ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1737    (Pág. 206 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Señor, ¿por qué no me díste facultades a la medida de lo que siento, palabras dignas de mis momentos de felicidad o depresión?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1738    (Pág. 206 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre he vivido con miedo a ser sorprendido por la desgracia..., lo cual ha envenenado mi existencia. Ese terror, mirado así, tenía su justificación. He intentado también tomarle la delantera: la desgracia siempre me ha encontrado recostado sobre ella misma cuando llegaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1739    (Pág. 206 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Armarse de paciencia, ¡qué frase tan cabal! La paciencia es, efectivamente, un arma y nada puede hacerse contra quien sabe proveerse de ella. De las virtudes, es la que más falta me hace. Sin ella, estamos indefectiblemente al albur del capricho o de la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1740    (Pág. 206 – 7)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8101875188855495071?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8101875188855495071/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8101875188855495071&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8101875188855495071'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8101875188855495071'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2009/01/fragmentos-del-1721-al-1740.html' title='Fragmentos del 1721 al 1740'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-3648583283392085932</id><published>2008-12-15T23:56:00.001+01:00</published><updated>2008-12-15T23:56:26.509+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1701 al 1720</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Para encontrar la verdad, nada como mantenerse en todo equidistante entre el entusiasmo y la acritud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1701    (Pág. 202 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que me impide trabajar me sienta bien. Hago chapuzas de la mañana a la noche..., por huir, por miedo, por nada...&lt;br /&gt;            La muerte del espiritu, esa incapacidad para concentrarse en otra cosa que no sean las mismas, las eternas manías que nos obsesionan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1702    (Pág. 202 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie como yo ha cuidado sus defectos con tanta minuciosidad y empeño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1703    (Pág. 202 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo una biografía de Netchaiev. No hay nada comparable esos fanáticos que tuvieron una vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1704    (Pág. 202 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desconfio de todo aquel que quiere mandar sobre otros. Esa arraigada tendencia, común a tanta gente... ¿es una superioridad, un defecto? Yo creo no poseerla. Siento la  idea misma de dar una orden como algo ajeno. Y recibirla, más todavía. Ni maestro, ni esclavo. Eternamente, nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1705    (Pág. 202 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mis ideas se asocian según un ritmo demasiado precipitado y arbitrario. Paso de una a otra sin pensar (nunca mejor dicho). Me inundan, sin que pueda obtener el menor provecho de ellas. Me gustaría poderles decir a cada una ellas: “¡Detente!”..., pero no me da tiempo.&lt;br /&gt;            Si dijera en voz alta lo que me pasa por la cabeza, me encerrarían inmediatamente, y no por la incoherencia de las ideas o las imágenes, sino a causa de su vertiginosa sucesión, de su desfile monstruoso y casi ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1706    (Pág. 202 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi vieja obsesión: romper con todo, retirarme a una cueva... ¡Ay! Si no temiera tanto el frío, sé que juntaría el coraje suficiente como para abandonarlo todo... Esa debilidad me aplatana y me empuja a todos los compromisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1707    (Pág. 202 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Obsesión del paso del tiempo.&lt;br /&gt;            ¡Pensar que cada instante que pasa ha pasado para siempre! Esta observación es trivial. Sin embargo, deja de serlo cuando la rumias tumbado en la cama y piensas en ese preciso instante, que se te escapa, que se hunde irremediablemente en la nada. Entonces te dan ganas de no levantarte nunca más y, en un acceso de sabiduría, piensas en dejarte morir de hambre.&lt;br /&gt;            Yo percibo físicamente la caída de cada instante en lo irreparable. Y después pienso en tal o cual pasaje de mi infancia: ¿dónde está el que fuí? Somos tan insustanciales como el viento, y, por mucho que escribamos poemas o corramos tras las verdades, sólo son reales las certidumbres de la inanidad. ¡Todo es vano, salvo el pensamiento de la Vanidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1708    (Pág. 202 – 7) (Pág. 203 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escuchaba a Chopin..., y después no sé cuántos años de indiferencia por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1709    (Pág. 203 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No nos sentimos orgullosos cuando sufrimos, sino cuando hemos sufrido. Nuestras desgracias no son una lección de modestia. Y, a decir verdad, nada se torna modesto.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1710    (Pág. 203 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pertenezco a ese grupo de escritores de corto aliento por simple horror a las palabras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1711    (Pág. 203 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A un amigo que me consultó (¿¿??) acerca de su próximo matrimonio, le disuadí. “Pero me gustaría al menos dejar mi nombre a alguien, tener descendencia, un hijo...”. “¿Un hijo?”, le dije. “¿Y quién te asegura que no será un asesino?”.  Desde entonces mi amigo no ha vuelto a dar señales de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1712    (Pág. 203 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Ninguna religión más extraña que la cristiana! Su figura central es un proscrito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1713    (Pág. 203 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            24 de diciembre. A las 10 de la noche. Solo. Este año he leído tres o cuatro libros sobre Isabel de Austria, y acabo de terminar otro más. Mi pasión por ella arranca de la primavera de 1935, cuando en Munich leí Una emperatriz de la soledad de Barres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1714    (Pág. 203 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La diferencia entre los creadores y los no-creadores estriba en que los primeros adoran hablar de sí mismos, mientras los otros lo detestan. Una obra personal es forzosamente una confesión más o menos enmascarada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1715    (Pág. 203 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tu alma contenía un canto : ¿qué lo ha sofocado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1716    (Pág. 203 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La única ciudad donde el ridículo no mata es París. Es porque en ella se admira la falsedad y casi siempre triunfa..., lo ideal para fulminar el sentido del ridículo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1717    (Pág. 203 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Existe un increíble placer en hablar mal de alguien a quien se conoce bien, o al que incluso se le considera un amigo.       &lt;br /&gt;            Después, vergüenza y tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1718    (Pág. 203 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los únicos amigos a los que verdaderamente queremos son aquellos con los cuales tenemos pocos puntos en común, que no poseen las mismas preocupaciones que nosotros, y a los cuales vemos lo más raramente posible. Por lo demás, la amistad sólo subsiste mientras no se ponga de manifiesto, mientras no pretenda ir más allá de lo que ésta es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1719    (Pág. 204 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Telefonear a alguien y, de repente, de puro miedo al escuchar su voz, colgar el aparato... De este cariz son, en resúmen, mis relaciones con los demás. Un eremita teñido de sociabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1720    (Pág. 204 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-3648583283392085932?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/3648583283392085932/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=3648583283392085932&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3648583283392085932'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3648583283392085932'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/12/fragmentos-del-1701-al-1720.html' title='Fragmentos del 1701 al 1720'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6543433349104012933</id><published>2008-12-03T17:44:00.000+01:00</published><updated>2008-12-03T17:45:04.906+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1681 al 1700</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Únicamente me interesan aquellas obras que poseen un alcance espiritual. Quiero decir con ello que tres cuartas partes de la literatura me parece inútil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1681    (Pág. 199 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ya he hecho notar otras veces que no puedo concentrarme más allá de un cuarto de hora si tengo el cielo... a mi alcance. Quiero decir que si estoy en una habitación que se abre al horizonte mis pensamientos se deshilachan y devienen esclavos de mis miradas (¡). De hecho, entonces no soy otra cosa que ojos, y caigo en una especie de ensoñación idiota durante horas.&lt;br /&gt;            ¡Si quieren pensar, cierren sus ventanas, emborronen el infinito!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1682    (Pág. 200 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo aquel que desee avanzar por la senda del espíritu debe guardarse de reflexionar acerca de la literatura.&lt;br /&gt;            Lo que cuenta son las experiencias, no los problemas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1683    (Pág. 200 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “No he venido a traer la paz...”, y bien cierto es que el cristianismo no la ha traído. Pero con tan agresivas palabras, ¿como no habria de inspirar horror a los ilustrados del paganismo? ¿Puede imaginarse a un estoico profiriendo parecido tipo de sentencias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1684    (Pág. 200 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Encuentro tranquilizador haber pasado ya los cincuenta. El mayor esfuerzo ya está hecho, transportada la carga más pesada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1685    (Pág. 200 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No me gustan los libros escritos con frialdad. Por otra parte, los que parecen palpitar de calor no dejan de ser enojosos. ¿Cómo hallar el término justo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1686    (Pág. 200 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Cálido impostor”..., ¡con qué gusto aplicaría esta expresión de Leon Daudet sobre Herriot a unos cuantos que conozco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1687    (Pág. 200 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De la mañana a la tarde, y algunas horas durante la noche, un monólogo disparatado, de una sandez atestada de relámpagos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1688    (Pág. 200 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Si pudiera fotografiar mis sueños!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1689    (Pág. 200 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No olvido que, pese a algunas objecciones que haya podido hacer a los escritores franceses en general, sólo ellos saben darle la vuelta delicadamente a una frase.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1690    (Pág. 200 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El sentido del ridículo ha asesinado esa majestuosa inclinación mía por la exclamación.&lt;br /&gt;            ¡Morir de exclamación!&lt;br /&gt;            o mejor,&lt;br /&gt;            Sus exclamaciones le mataron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1691    (Pág. 200 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No es del contacto con las cosas, sino del contacto con los seres donde surge  el disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1692    (Pág. 201 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo y leo..., y salvo honrosas excepciones, no encuentro realidad alguna en las obras que leo. ¿Qué les falta? No sabría decirlo. ¿Algo de peso? Sin duda, pero... ¿qué les confiere peso? Una pasión o una enfermedad..., y no otra cosa. Es preciso, por tanto, que los enfermos y los apasionados posean algún tipo de talento. Lo que está claro, es que el talento sin pasión ni enfermedad no vale nada o casi nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1693    (Pág. 201 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El amargado encontrará en el rigor reposo, pero no la salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1694    (Pág. 201 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay una poesía en todo; por ello el género “noble” (¡Rilke!) es, a la larga, insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1695    (Pág. 201 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El ruido más intolerable es el que hace el hombre cuando habla o está borracho. Recién llegado a París, en 1938, escribí un artículo en rumano : “Pacatul vocii omenesti”   [El pecado de la voz humana”].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1696    (Pág. 201 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo los primeros poemas de Gottfried Benn: Morgue [Depósito de cadáveres]..., habla exactamente de cómo veo yo la vida en ciertos momentos. ¡Y qué gusto contemplar cómo los demás sintieron e imaginaron los mismos horrores que nosotros! Benn hablaba como médico; su visión, por horrible que fuera, es normal y, hasta cierto punto, saludable. Pero, ¡imaginarse las inmundicias de la carne sin necesidad exterior, por simple impuso mórbido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1697    (Pág. 201 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre que os encontreis ante un texto demasiado bien escrito, tened por seguro que no pertenece a un sabio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1698    (Pág. 201 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie adivinará nunca la tendencia al hastio de que dispongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1699    (Pág. 201 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acostumbro a desconfiar de casi todo lo que se considera literatura. Formarse una opinión sobre una obra, tras haber sido inspirados por una emoción, sea ésta pequeña o grande, es un error. La emoción engaña siempre, y esto es tanto más lamentable cuanto que, además, no hay literatura alguna en ella. Pero nunca sabemos qué emoción es verdadera y cual falsa hasta que hayamos formulado nuestros juicios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1700    (Pág. 201 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6543433349104012933?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6543433349104012933/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6543433349104012933&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6543433349104012933'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6543433349104012933'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/12/fragmentos-del-1681-al-1700.html' title='Fragmentos del 1681 al 1700'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4759085857597513017</id><published>2008-11-17T19:47:00.001+01:00</published><updated>2008-11-17T19:47:46.220+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1661 al 1680</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Mengano dice: Yo no odio a nadie..., salvo a X.  Y basta con eso, es como si odiara ya a todo el mundo. Acumula en su interior entonces tanto veneno como el que detesta a todo el mundo, indistintamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1661    (Pág. 198 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Retractaciones..., me encanta este título de San Agustín, que halaga la pasión que siento por renegar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1662    (Pág. 198 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Es increíble hasta qué punto es poético el invierno!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1663    (Pág. 198 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El orgullo en un alemán es insoportable: siempre agresivo, sin matices. Le pasa incluso a los más grandes. ¡Qué lástima que esta nación sea inaccesible al escepticismo!  (Puede ser nihilista, pero nunca escéptica) . La filosofía desarrolla el orgullo, y además lo torna presumido: ¿cómo construir un sistema, cómo pensar siquiera en la idea de construirlo, sin tomarlo por un dios?&lt;br /&gt;            Sólo aguanto el orgullo entre los réprobos, los desheredados, los inválidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1664    (Pág. 198 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Releo algunos poemas de Emily Dickinson. Emocionado hasta las lágrimas. Todo lo que de ella emana tiene el poder de trastornarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1665    (Pág. 198 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            10 de diciembre. Desde mi cama veo pasar un gran pájaro negro, muy  oportuno en ese cielo contaminado y opaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1666    (Pág. 198 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El Mesiás, ayer tarde en Pleyel.&lt;br /&gt;            La alegría me parece la característica esencial de Haendel, afortundamente exenta de todo rastro de metafísica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1667    (Pág. 198 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Durostor”..., “Silistra”..., esos departamentos del sur de Dobroudja  [pertenecientes a Rumanía entre 1913 y 1940] de los cuales sin duda fué el nombre búlgaro lo que más me llamó la atención con seis años cuando entré en la escuela primaria en Rasinari..., y cuya existencia de repente me viene a la memoria, mientras me veo subiendo la calle para ir a clase. ¡Esto ocurrió hace ahora “exactamente” cuarenta y seis años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1668    (Pág. 198 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es tranquilizador que a la postre vivamos sin que nadie adivine ni la suma ni la intensidad de nuestros sufrimientos. Sólo así nuestra soledad será preservada para siempre.     &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1669    (Pág. 198 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Haworth... (creo haberlo dicho) es, de todas las zonas montañosas que he visitado, la que más me ha conmovido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1670    (Pág. 199 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una sonrisa exterminadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1671    (Pág. 199 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No es necesario que acabes en la cruz,  porque has nacido ya crucificado.&lt;br /&gt;            11 de diciembre de 1963.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1672    (Pág. 199 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            11 de diciembre de 1963. Una locura en sus proporciones y ensoñación.&lt;br /&gt;            Después del asesinato de su esposo, Jacqueline Kennedy me dió un telefonazo. Un paseo por el bosque (el de Sénart). Discusiones apasionadas, alegría, etc.&lt;br /&gt;            Stalin, Roosevelt y Churchill vienen a verme a mi habitación del hotel, tras la conferencia de Yalta, para pedirme excusas por no haberme consultado antes sus propuestas.&lt;br /&gt;            (Ver también el sueño sobre el asesinato de la reina de Inglaterra).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1673    (Pág. 199 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En una de las primeras cavernas descubierta en la región de Lascaux se encontraron tres esqueletos, de los cuales uno tenía el cráneo roto. Incluso en las épocas en que el hombre escaseaba, los conflictos y las pasiones eran sin duda apenas sólo un poco menos exasperadas que hoy día. La historia de Caín y Abel prefigura (en un atajo definitivo) toda la historia humana.&lt;br /&gt;            ... Sin embargo, sigo creyendo que el hombre era entonces más “feliz” que ahora. Estoy incluso seguro de ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1674    (Pág. 199 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No se puede vivir ni con los dioses, ni sin ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1675    (Pág. 199 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El Hombre del Hastío.           &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1676    (Pág. 199 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Percibo a cada instante con una agudeza a ratos helada, a ratos alucinante, el no-ser de la carne.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1677    (Pág. 199 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las melodías que improvisadamente surgen de nosotros testimonian contra la majestad de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1678    (Pág. 199 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mañana fúnebre y cantarina. Un poema muere conmigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1679    (Pág. 199 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi paradoja consiste en ser un obseso cuyo espíritu no llega a fijarse. El caos en torno a los mismos temas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1680    (Pág. 199 – 11)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4759085857597513017?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4759085857597513017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4759085857597513017&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4759085857597513017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4759085857597513017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/11/fragmentos-del-1661-al-1680.html' title='Fragmentos del 1661 al 1680'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8256854736083235383</id><published>2008-10-30T06:13:00.002+01:00</published><updated>2008-10-30T06:13:59.859+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1641 al 1660</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Cada vez más adopto un punto de vista de viejo sobre los problemas diarios. Siento miedo y horror frente al desorden, a la iniciativa, a los jóvenes y a los pobres, a todos los descontentos..., al porvenir, en suma. Me inclino, como todos los mendigos, por el statu quo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1641    (Pág. 195 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No soporto ni los poemas desaliñados, ni los excesivamente elaborados. Y sin embargo así son los que por todas partes nos proponen. Es algo de lo más penoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1642    (Pág. 195 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Para qué abrir un libro de fulano o mengano? Ya sé que desde hace tiempo no tiene nada que decir..., pero él prefiere aburrir a ser olvidado.&lt;br /&gt;            A partir de cierto momento, todo el mundo no hace más que repetirse, tanto el artista como el erudito, el delicado como el vulgar. Y quien intenta renovarse de vez en cuando, lo consigue únicamente a base de sucesivas renuncias. Cambia de rostro, ya no es él. En el fondo, en la vida se puede profundizar o ser superficial, quiero decir que se puede evolucionar, pero lo que nunca puede uno es metamorfosearse. No existe la mutación en la vida espiritual. Porque todas nuestras crisis, igual que todos nuestros cambios, estaban virtualmente en nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1643    (Pág. 195 – 11) (Pág. 196 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En una obra de arte no es el contenido, sino la forma, lo que apesta a moho. En poesía el verso melódico caduca y exaspera; en prosa todo lo excesivamente rebuscado, todo lo demasiado bien escrito. Una cierta incisividad en la inconclusión me parece la seña esencial de modernidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1644    (Pág. 196 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un arte se debilita cuando toma prestadas demasiadas cosas de otro vecino. Parecerse en lo bueno lo más posible a la música..., idea funesta para la poesía, fantasía descabellada del poeta. No hay que pedir a las palabras lo que por naturaleza no pueden dar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1645    (Pág. 196 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo un libro repleto de anecdotas sobre Georg Simmel, por sus alumnos y amigos. Hace treinta años era mi filósofo preferido..., aunque entonces lo ignoraba casi todo acerca de su vida. Y mira por dónde este libro me ha revelado una multitud de detalles que, curiosamente, me han conmovido tanto como lo hubieran hecho en mi juventud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1646    (Pág. 196 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todos esos filósofos que hablan de la Historia..., y que, visiblemente, carecen de cultura historica alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1647    (Pág. 196 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hacia 1820 Hegel era el gran filósofo del momento. Por esos mismos años, Schopenhauer se esfuerza por descollar en la universidad, pero fue un completo fiasco. Apenas tenía alumnos. Cincuenta años después, es el Filósofo de moda y su pensamiento campea por las aulas de la época, en detrimento de Hegel, el cual ha vuelto a ganar de nuevo a un Schopenhauer con quien nuestro siglo no quiere nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1648    (Pág. 196 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debo volver al fragmento propiamente dicho. Mi espíritu funciona de un modo que no puede “construir” ni ir más allá de una serie de esbozos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1649    (Pág. 196 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Tener que vivir en el alelamiento que de ordinario sigue a toda crísis epiléptica sin haber padecido nunca ninguna!  ¡Luchar sin cesar contra la opacidad que invade al espíritu!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1650    (Pág. 196 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando pienso en la acumulación de inteligencia, reflexión y tiempo que se ha desperdiciado para justificar el milagro (???) de la Trinidad, se me llevan los demonios. ¡Y sin embargo, qué importa si nuestro pensamiento se aplica, teniendo excusa para ello, a un motivo u otro mientras legitime los esfuerzos que ese pensar le reclama y que no puede dejar de reclamarle!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1651    (Pág. 197 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He notado que todos los que poseen una voz melodiosa no hacen más que patentar una cierta insuficiencia mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1652    (Pág. 197 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un malhumor..., casi sin tregua. Y conozco la razón: no cumplo con mi deber, no llevo a cabo ninguno de mis proyectos. Sólo adquirir un compromiso me pone ya en un estado parecido a la pesadilla. Huir, huir..., el único secreto de mi vida. Debo estar poseído por la pasión inconsciente de lo inacabado. Aunque, seguramente, lo que me agarrota es un miedo desmesurado a prevalerme de otra cosa ajena a mi incapacidad para tomar parte en lo que sea. Para mí, lo supremo pasa por la abstención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1653    (Pág. 197 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He soportado bastantes cosas por comparar mi situación con la de fulano o mengano, menos envidiable. Pero esta clase de consuelo es falsa, por no decir perversa. Suscita en nosotros dos sentimientos igualmente viles, por cuanto nos hace desear que los demás sean más desgraciados que nosotros, sin tener en cuenta que esto no nos ayuda nada en lo más crudo de nuestra desgracia, sino solamente después, cuando ha pasado ya el pánico o lo insoportable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1654    (Pág. 197 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De todas las personas interesantes que he conocido, casi ninguno poseía talento, salvo lo de ser justamente interesantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1655    (Pág. 197 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debo a la Providencia la facultad de no realizarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1656    (Pág. 197 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En todas las esferas del arte y de la vida únicamente merecen atención los incomprendidos. ¡Morir despreciado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1657    (Pág. 197 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He leído no sé dónde que Goar (¿acaso un poeta? ¿un santo? ¿un loco?) colgó como por descuido su abrigo en un rayo de sol.... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            [Milagro atribuido a San Goar, durante el II Concilio de León en 1214, en presencia del Papa Gregorio]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1658    (Pág. 197 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Felicidad y deseo de gloria son incompatibles. La felicidad, como dijo Aristóteles, pertenece a quienes se bastan a sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1659    (Pág. 197 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si se quiere escribir e incluso pensar, hay que abstenerse de analizar lógicamente el lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1660    (Pág. 198 – 1)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8256854736083235383?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8256854736083235383/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8256854736083235383&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8256854736083235383'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8256854736083235383'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/10/fragmentos-del-1641-al-1660.html' title='Fragmentos del 1641 al 1660'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6845146564283059780</id><published>2008-10-13T21:19:00.000+02:00</published><updated>2008-10-13T21:20:24.744+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1621 al 1640</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Para deshacerme de mis negras pesadumbres he tenido que “oscurecerme” más de lo que no soy : no las he vencido, pero al menos he logrado soportarlas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1621    (Pág. 193 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La falsedad es más frecuente en el arte que en la vida. En ella cae el artista reflexivo, aquel que carece de instinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1622    (Pág. 193 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El artista que reflexiona demasiado sobre sus medios lo hace a expensas de su instInto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1623    (Pág. 194 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Soy hijo del café y el cigarrillo. Ahora que he dejado de fumar y de tomar café me siento desarraigado, como si me hubieran desposeído de mi esencia..., o de mi veneno, aquel que me movía a trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1624    (Pág. 194 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por más vueltas que le dé y por más que me hunda en las mismas obsesiones, hasta el final me acompañará siempre el mismo problema; me fastidia desde que lo comprendí y, por tanto, me atormenta y no dejo de pensar en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1625    (Pág. 194 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Como la rosa en primavera o el siega en otoño, todo cuanto nos ocurre es tan vulgar como previsible. Así son para nosotros la enfermedad, la muerte, la calumnia que nos desgarra...” (Marco Aurelio).&lt;br /&gt;            Considero muy profundo lo de meter la calumnia, en la jerarquía de los males, inmeditamente después de la enfermedad y la muerte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1626    (Pág. 194 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Llevo días enteros sumido en una tensión inerte, sin idea alguna, por debajo de los umbrales mismos del pensamiento y el Espíritu. Una vacuidad lúcida, la nada contemplándose indefinidamente a sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1627    (Pág. 194 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La idea de la muerte apenas me conmueve; pienso en ella sin pensarlo. En mi interior algo ha huído definitivamente de la vida. ¡Ay, aquel tiempo de mis frenesís!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1628    (Pág. 194 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La objetividad es señal de agotamiento; el vigor elige y rechaza. A todo hace justicia la debilidad, al tiempo que escamotea lo irreductible. El eclecticismo, sea cual sea la forma en que se presente, presta testimonio de la impotencia y la sosería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1629    (Pág. 194 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La muerte de Kennedy ha tomado para mí el tamaño de una pena. (P.D.: Es impropio decir “tamaño” para referirse a una pena, además de incorrecto: puede hablarse de la dimensión de un duelo, porque es algo externo; la pena carece de extensión). (¡Vaya observaciones más estúpidas!). Gramática funeraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1630    (Pág. 194 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Disfruto dedicándome a considerar la vida como una superstición de la cual aún estamos a tiempo de escapar, cuando algo en mí se resiste a mis esfuerzos y anula sus efectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1631    (Pág. 194 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Qué de sorprendente hay en que el entusiasmo sea un estado mórbido, si lo encontramos en el orígen de los grandes desgracias públicas y privadas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1632    (Pág. 194 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi juventud fué desesperada y entusiasta; aún hoy, todavía no he acabado de soportar sus consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1633    (Pág. 195 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un hombre no vale más que por todo aquello que no ha hecho, por sus momentos de abstención y de ensoñación.&lt;br /&gt;            Cada uno de nosotros es el resultado de sus horas desperdiciadas, de su tiempo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1634    (Pág. 195 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Con cada año que pasa, mis dolores ganan en precisión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1635    (Pág. 195 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creerse libre, nada más hermoso..., y superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1636    (Pág. 195 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            29 de noviembre. Noche en blanco..., durante la cual he abordado cantidad de problemas y encontrado algunas teorías “preciosas”. Pero ni esas teorías ni esos problemas se me hacen ahora presentes : unas y otros se han disuelto en el aire de la mañana. Debe de haber algún equívoco en la pretendida “profundidad” de los insomnios; el respeto que por ellos sentía disminuye. ¡Jamás hubiera creído que un día llegaría a hablar mal de ellos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1637    (Pág. 195 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No hay que escribir las boutades. Es el error que cometí en mis Silogismos [de la amargura].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1638    (Pág. 195 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una prueba bien terrible la de tener que escribir una carta de agradecimiento o de felicitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1639    (Pág. 195 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Extenuado por la gratitud...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1640    (Pág. 195 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6845146564283059780?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6845146564283059780/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6845146564283059780&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6845146564283059780'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6845146564283059780'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/10/fragmentos-del-1621-al-1640.html' title='Fragmentos del 1621 al 1640'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2097175733137430010</id><published>2008-10-04T12:08:00.001+02:00</published><updated>2008-10-04T12:10:13.677+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1601 al 1620</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            He visitado, en la plaza des Vosgues, el Museo Victor Hugo. Ni siquiera intento comprender por qué no me interesa nada de su vida, ni de su obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1601    (Pág. 191 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La idea de volver a encontrarme con otros escritores me pone francamente enfermo. Contemplar el reflejo de los defectos propios empeorados es intolerable. Y después no hay quien aguante lo vanidoso que me pongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1602    (Pág. 191 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El día de ayer (6 de noviembre), sólo, a lo largo del Oise, entre Beaumont y Boran. Nada hay más hermoso en el mundo que recorrer la orilla de un rio en otoño, pasearlo, hundirse en el agua, sin esfuerzo, sin prisa, sin que nada nos recuerde la mano del hombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1603    (Pág. 191 – 10) (Pág. 192 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De la angustia puede decirse lo mismo que se dice del mar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1604    (Pág. 192 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El soltero no es un egoísta, como suele decirse, sino alguien a quien no le gusta martirizar a nadie. Asociarse con alguien, sea para casarse o para cualquier otra cosa, es poder achacarle al otro todos los fastidios que sentimos o encontramos. Toda forma de vida en común supone la voluntad de descargar sobre los demás nuestros malos humores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1605    (Pág. 192 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acabo de oir Ramona, la canción de moda en 1929, cuando abandoné Sibiu para ir a Bucarest, a la Universidad. El comentarista la encuentra ridícula, lo cual es cierto, pero a mí me permite recordar un período de mi vida mucho mejor que los mayores esfuerzos de memoria o el mismo regreso a los lugares de mi juventud.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1606    (Pág. 192 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Madame de Staël habla de la pedantería de la ligereza entre los franceses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1607    (Pág. 192 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            15 de noviembre de 1963. Noche interminable que me hace evocar el verso de Rilke : &lt;em&gt;“In solche Nächte wissen die Unheilbaren: wie waren”&lt;/em&gt; [En noches como ésta saben todos los incurables: hemos sido...”,  de &lt;em&gt;Das Buch der Bilder&lt;/em&gt;].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1608    (Pág. 192 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir sobre otro es reconocer que no tenemos nada que decir sobre nosotros mismos.         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1609    (Pág. 192 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo en la Etica a Nicómano el luminoso capítulo sobre la equidad y la justicia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1610    (Pág. 192 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo los malos pensadores ejercen una gran influencia. Un Fourier, que es prácticamente ilegible, dominó por ejemplo todo el siglo XIX en Rusia. Los intelectuales se dividían entre fourieristas y anti-fourieristas; el mismo Dostoievsky pertenecía a los primeros antes de Siberia..., y luego a los segundos. Tolstoi, que le despreciaba con una pizca de envidia, le llamaba siempre “ese fourierista”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1611    (Pág. 192 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Maldito el escritor o el pensador que crea escuela!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1612    (Pág. 192 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que de viviente permanece en el folklore todavía es anterior al cristianismo...  Lo mismo ocurre con todo lo que aún pervive en cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1613    (Pág. 193 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me extraña que no envidiemos a quienes poseen la facultad de rezar, y en cambio nos colmen de envidia las riquezas y los éxitos exteriores de los otros. Nos resignamos a la salvación de los demás, nunca a sus prosperidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1614    (Pág. 193 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Qué relación puede haber entre la &lt;em&gt;Misa en re menor &lt;/em&gt;[BWV 232 de Bach] y la doctrina de una pequeña secta de Judea? ¿Cómo concebir que ésta pueda haber inspirado a aquella? También es verdad que no hay modo de entender como de la sinagoga o las catacumbas se haya podido desembocar en las catedrales góticas...  (Una religión por sí misma no es nada: todo depende de la comunidad que la adopta. El cristianismo alemán de ciertos teólogos nazis no tenía nada de absurdo más que desde un punto de vista teórico, doctrinal: desde el práctico, histórico, se correspondía perfectamente con una realidad).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1615    (Pág. 193 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La vida..., el equilibrio de luto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1616    (Pág. 193 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo el mundo, sin excepción, se preocupa demasiado. A la salvación por la abulia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1617    (Pág. 193 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El artista que busca la originalidad a cualquier precio y de una manera constante cansa pronto, porque nada más insoportable que la monotonía de lo insólito. No hay auténtico arte sin un minimum..., ¿qué digo?, sin una buena dósis de banalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1618    (Pág. 193 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo que cuenta en el arte es la necesidad. Hay que sentir de una manera radical que una obra es necesaria, pues en otro caso no vale nada y aburre..., sentir que si tenemos la impresión, aunque sólo sea por un instante, de que es intercambiable, todo se viene abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1619    (Pág. 193 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada uno de nosotros es prisionero de su propio juego, y mientras somos no hacemos otra cosa que volver a ponerlo en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1620    (Pág. 193 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2097175733137430010?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2097175733137430010/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2097175733137430010&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2097175733137430010'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2097175733137430010'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/10/fragmentos-del-1601-al-1620.html' title='Fragmentos del 1601 al 1620'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-9051540546314218825</id><published>2008-09-21T18:22:00.002+02:00</published><updated>2008-09-21T18:25:04.092+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1581 al 1600</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Es peligroso frecuentar a los ancianos: se les ve tan alejados de la sabiduría y tan poco dispuestos a alcanzarla que, con respecto a ellos, nos creémos en posesión de una madurez que consideraríamos excepcional. Y por real o efectiva que ésta sea en lo que a ellos se refiere, incita al orgullo e incluso a la arrogancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1581    Pág. 189 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El mundo no está instalado en la mediocridad, sino en la malsana desmesura. Eso explica por qué nada ni nadie se encuentra en su lugar, mientras que lo estuviera en la mediocridad habría algún tipo de proporción entre las situaciones y los destinos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1582    (Pág. 189 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo aquel que quiera hacer hablar de uno mismo debemos considerarlo como un virtual enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1583    (Pág. 189 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Puede que no sea más que locura por mi parte, pero no consigo encontrar a nadie en el mundo tan atormentado y paralizado por lo esencial como yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1584    (Pág. 189 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No hay cosa más difícil en el mundo que representarse la cara de alquien a quien se admira u odia sin haberlo visto nunca. Se pueden intuir sus secretos, pero no sus rasgos. Lo que de más visible hay en una persona es lo que más descoloca a nuestra imaginación.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1585    (Pág. 190 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Paso por un período en el que ni la poesía ni la mística me dicen nada. El lirismo, sea cual sea el disfraz bajo el que se presente, me hace el efecto de un purgante. La prosa ácida, corrosiva..., la única que me sienta bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1586    (Pág. 190 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            28 de octubre. Conversación con un joven alemán de diecinueve años, muy inteligente y abierto, que lo sabe todo acerca de todo. A su lado yo parecía amojamado, chapado a la antigua, de otra generación. Estoy pagando caro mi horror a los jovenes..., he caducado, lo que me horroriza todavía más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1587    (Pág. 190 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Del pensamiento me interesa el escritor, del escritor..., el temperamento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1588    (Pág. 190 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El único hombre que ha comprendido es aquel que no se preocupa por nada, que pone al honor y al deshonor en el mismo plano. &lt;em&gt;Alles is einerlei  &lt;/em&gt;[Todo es uno y lo mismo]. Ésa es la última palabra de la inteligencia, y ¡ay! de aquellos a quiénes le repugne aceptarla o simplemente se muestren incapaces de suscribirla, ¡la de sufrimientos y miserias que les esperan!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1589    (Pág. 190 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La vida me parece bastante más tolerable desde que acepté mi indignidad como un hecho sobre el cual no cabe volver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1590    (Pág. 190 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No poseo atributo alguno, soy un hombre abandonado, es decir, que podría fácilmente convertirme en un sabio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1591    (Pág. 190 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada palabra tiene un pasado, en el mismo sentido en que se dice que toda mujer que ha vivido tiene uno... “Hay que estar borracho o loco, decía Sieyès, para hablar bien en una lengua conocida.”&lt;br /&gt;            Hay que estar borracho o loco, añadiría yo por mi parte, para atraverse aún a usar las palabras, no importa cuáles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1592    (Pág. 190 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ya podemos atarearnos, que la muerte continúa en nosotros sus largas cavilaciones, su soliloquio ininterrumpido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1593    (Pág. 190 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los aplausos prolongados me hacen pensar en las revoluciones. Cuando veo a una muchedumbre delirante, aunque sea en una sala de conciertos, mi primera reacción es largarme de golpe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1594    (Pág. 191 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sin ninguna duda soy un &lt;em&gt;Gemütskranke&lt;/em&gt; [un enfermo del alma, de los sentimientos] (intraducible). Tengo ataques de rencor increíbles, de una virulencia temible, si bien enteramente gratuitos. Revelan un vicio constitutivo, una profunda avería de la máquina. Odio sin necesidad alguna..., pero ¿realmente se trata de odio? ¿No es más bien un permanente estado de locura sin declarar?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1595    (Pág. 191 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acabo de leer en el &lt;em&gt;Decamerón&lt;/em&gt; la descripción de la peste en Florencia. (¡Aunque está mucho mejor la de Atenas por Tucídides!). Cualquier plaga me colma, me tranquiliza. El horror me fortifica, si está bien contado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1596    (Pág. 191 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie puede hacerse iniciar en los Misterios si se carga con la responsabilidad de un crímen. Nerón, que hizo asesinar a su madre, no exigió la iniciación cuando viajó a Grecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1597    (Pág. 191 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            5 de noviembre de 1963. Noche atroz, como tantas otras. He intentado multitud de remedios, pero mi organismo ya no los soporta. Debería dejar a mis enfermedades en paz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1598    (Pág. 191 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo puedo leer lo que me “da la vuelta” (Después de haber leído la &lt;em&gt;Confesión de un golfo &lt;/em&gt;de Serge Essénine).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1599    (Pág. 191 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tiberio, purista. Según Suetonio, se puso tan furioso al encontrar la palabra griega &lt;em&gt;monopolio&lt;/em&gt; que insistió en encontrarle un equivalente latino. No por casualidad estuvo durante su juventud rodeado de gramáticos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1600    (Pág. 191 – 7)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-9051540546314218825?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/9051540546314218825/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=9051540546314218825&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9051540546314218825'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9051540546314218825'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/09/fragmentos-del-1581-al-1600.html' title='Fragmentos del 1581 al 1600'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-3461486402641825509</id><published>2008-09-13T07:39:00.002+02:00</published><updated>2008-09-13T07:42:49.815+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1561 al 1580</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un libro sólo es un acontecimiento para quien lo ha escrito. Para ahorrarse desengaños, más de un autor debería pensárselo bien y sacar sus conclusiones. Claro que, verdaderamente, si así lo hiciera tendría que dejar de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1561 (Pág. 187 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento totalmente incapaz de un esfuerzo continuado tanto en el pensamiento como en la acción. Ningún obseso fué nunca tan dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1562 (Pág. 187 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;Lucrecio, Bossuet, Baudelaire..., ¿quién ha entendido mejor que ellos la carne, todo lo que tiene de podrida, de horrible, de escandalosamente efímera?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1563 (Pág. 187 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De repente me vienen a la cabeza todos los muertos que he visto, con su postrero e insoportable rostro, y veo también los rasgos de mis amigos cuando fallecieron, y me veo a mí mismo al principio y al final de ese macabro desfile. Tened piedad de nosotros, de todos nosotros..., vosotros, a los que ya no podemos llamar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1564 (Pág. 187 – 10) (Pág. 188 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi drama es ser un ex-ambicioso. De vez en cuando aún distingo los coletazos de mis aspiraciones, de mis locuras de antaño. De hecho, no estoy curado del todo de mi pasado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1565 (Pág. 188 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Insomnio.&lt;br /&gt;“Cuando el pájaro del sueño viene a hacer su nido en mis pupilas, ve las pestañas y tiene miedo sus redes”. (Ben al-Hammara, poeta andalusí del siglo XII).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1566 (Pág. 188 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por temperamento, soy un juerguista..., aunque mis enfermedades me han convertido en un “mártir”. Todos los días sufro el drama de esos instintos contrariados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1567 (Pág. 188 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los comienzos de nuestra era se acusaba a los judíos de ser cristianos, se les responsabilizaba de Jesús, del que, por lo tanto, habrían renegado; dos mil años despues, se les considera responsables de Marx, del cual dicen se les considera seguidores, bien está que cada vez menos, aunque por su causa vayan a tener que pagar tanto como antaño hicieran por Cristo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1568 (Pág. 188 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer justificar un fracaso es minimizarlo y comprometerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1569 (Pág. 188 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montaigne, un sabio, no tuvo seguidores; Rousseau, un histérico odioso, suscita aún discípulos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1570 (Pág. 188 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He estado hablando durante dos horas, por miedo a tener que escuchar. ¡Que en el punto en que me encuentro, miserable y triste hasta la depravación, tenga que hacer el payaso!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1571 (Pág. 188 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo seductoras que me parecen esas personalidades con carácter que no han dejado obra, que no se han rebajado a escribir un libro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1572 (Pág. 188 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando esperamos a alguien que se retrasa, cada minuto que pasa lima su prestigio un poco más; al cabo de una hora ya no significa nada para nosotros, está endemoniado a nuestros ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1573 (Pág. 188 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguna vez el demonio toma posesión de mí, está claro que es una procrastinación [un aplazamiento].&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1574 (Pág. 188 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ser un fanático del laconismo, y querer ganarse la vida como escritor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1575 (Pág. 189 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando veo a X. y se nos mete en medio Y. sólo me quedan ganas de apartarme, de desaparecer sin dejar huella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1576 (Pág. 189 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... Y sin embargo tengo cierto gusto por los destinos “arreglados”, por aquellos que poseen un gran estilo, tipo Byron. Es un rescoldo de mi pasión por la gloria de cuando tenía veinte años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1577 (Pág. 189 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Envidiamos a quienes mejor conocemos, a aquellos que hemos frecuentado a menudo y cuyos éxitos deberían producirnos placer. Será por ello en toda amistad hay algo “podrido” y que no amanos verdaderamente a nuestros allegados más que en la medida en que son víctimas. En cuanto que dejan de serlo, les acechamos con recelo y ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1578 (Pág. 189 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tenía la joroba de la desgracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1579 (Pág. 189 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada nos torna más escépticos que la necesidad de tener que vivir en la duplicidad, de decirle “amén” a todo quisque y de asistir, de ese modo, al espectáculo de nuestra propia versatilidad. Todo hombre en situación subalterna, si quiere mantenerla, debe espantar a la verdad o, al menos, dudar de ella cuanto sea posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1580 (Pág. 189 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-3461486402641825509?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/3461486402641825509/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=3461486402641825509&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3461486402641825509'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3461486402641825509'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/09/fragmentos-del-1561-al-1580.html' title='Fragmentos del 1561 al 1580'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4402330843744382212</id><published>2008-09-06T10:48:00.001+02:00</published><updated>2008-09-06T10:48:41.045+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1541 al 1560</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Mi hermano me escribe acerca de los achaques y penalidades que soporta mi madre : “La vejez es la autocrítica de la naturaleza”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1541    (Pág. 185 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nada resulta más revelador de lo que soy que mi pasión por Isabel de Austria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1542    (Pág. 185 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo que más me gusta de los judíos es la voluptuosidad con que rumian su insoluble destino. En el fondo, es lo único que verdaderamente les importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1543    (Pág. 185 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde siempre soy una veleidad del canto, pero el canto no llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1544    (Pág. 185 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En épocas sin profetas nos ocupamos de la interpretación de los sueños y en ellos buscamos la imágen del porvenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1545    (Pág. 185 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si fuera creyente, dejaría este mundo a sus acérrimos paladines, sin avisar a nadie. Pero incluso careciendo fe, en el punto en que me encuentro, debería romper con todo e irme a vivir a un desierto cualquiera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1546    (Pág. 186 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En mi vida lo que cuenta son esas noches en que, una tras otra, mis certidumbres se vienen abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1547    (Pág. 186 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para ser sincero, el cristianismo lo ha echado todo a perder. Un aguafiestas. Siglos y siglos inútilmente profundos. Lo que lamento haber estado alimentándome de su substancia. Me he atiborrado. ¡Maldición, mil veces maldición!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1548    (Pág. 186 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Llevo bastante tiempo sumido en el dolor y sus derivados. En estos últimos días, especialmente..., no sé como he podido llegar a la cincuentena. He nacido para disfrutarlo todo, poseo un fondo alegre que sólo mi mala salud ha viciado. Un eterno malestar que no cesa de amargarme y que surge de la contradicción entre mis inclinaciones primitivas y mis humores adquiridos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1549    (Pág. 186 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No logra uno cierta serenidad hasta que no hemos agotado la piedad por nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1550    (Pág. 186 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He aquí una de las pocas cosas de las que estoy seguro : la única razón por la que los hombres viven en común es para atormentarse, para hacerse sufrir los unos a los otros. Nunca me cansaré de machacar esta evidencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1551    (Pág. 186 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Apenas he empezado a tramar un pensamiento, le pierdo el hilo. Es la trama lo que le falta a mi espíritu. Y, por seguir con la metáfora, ¿hay algo más descosido que mi “genero”?  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1552    (Pág. 186 – 7)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Estoy hueco, vacio, y no hay en mi interior ni rastro de “música”. El espíritu arrasado para siempre. ¿Cómo he podido llegar a este extremo? ¿Cómo ha sido posible?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1553    (Pág. 186 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            20 de octubre . Desde hace algunos días veo, en el último piso del hotel de enfrente, a alguien (¿un americano o un alemán?) que escribe sin cesar a máquina. ¿De dónde le vienen las palabras? ¿Acaso tiene algo que decir? Posee tal pinta de bestia, que nadie le creería ni siquiera capaz de inspirarse en alguna banalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1554    (Pág. 186 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acabo de leer algunas páginas que escribí en rumano hace más de veinte años. Mala poesía, si lo fuera..., una especie de “estremecimiento” contínuo que me ha dado náuseas. Si ahora tuviera la vitalidad de entonces, puede que hiciera algo meritorio, en cualquier caso menos penoso. Hay que guardarse de la poesía como de la peste. O bien escribir con franqueza los poemas.&lt;br /&gt;            Una sola cosa positiva: logré alcanzar en Paris, durante la guerra, un conocimiento del rumano que me asombra. Leía la Biblia (en nuestro idioma, se sobreentiende) todos los días. Me acuerdo de que vivía al lado e iba a la iglesia de la calle Jean-de-Beauvais [una iglesia ortodoxa rumana de París], en busca de libros “religiosos”. De ese modo remonté hasta las mismas fuentes de la lengua. Hoy, al contemplar lo que escribí en aquella época, debo reconocer que mis esfuerzos de antaño no han dado los frutos que esperaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1555    (Pág. 186 – 10) (Pág. 187 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El sufrimiento no conduce necesariamente a la modestia: más bien es al contrario. Porque cuanto más se sufre, más importante se cree uno, incluso aunque el exceso de sufrimiento nos lleve a una sensación de vacío. Esa sensación, además, es perfectamente compatible con el orgullo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1556    (Pág. 187 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aunque posea todos los méritos, un ambicioso no puede ser honesto más que en la superficie. Confiémos únicamente en los indiferentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1557    (Pág. 187 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No conozco en este mundo nada más misterioso que el agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1558    (Pág. 187 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para mí no hay mayor placer que poder partirle la boca a quien quiera. Es del todo punto malsano eso de refrenar los impulsos que nos exigen la eliminación de aquellos a quienes execramos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1559    (Pág. 187 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Acabo de repasar mi “cuaderno” de hace seis años [el de 1957]. ¡Qué desconcierto, cuánta amargura y cuánto veneno!  Estoy conmocionado por la gravedad de mi depresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1560    (Pág. 187 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4402330843744382212?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4402330843744382212/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4402330843744382212&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4402330843744382212'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4402330843744382212'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/09/fragmentos-del-1541-al-1560.html' title='Fragmentos del 1541 al 1560'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8791589345777449303</id><published>2008-08-21T06:34:00.002+02:00</published><updated>2008-08-21T06:40:30.471+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1521 al 1540</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;¡Haber sufrido tanto y no ser capaz de decir sobre el dolor más que evidencias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1521 (Pág. 183 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;8 de octubre . He estado hoy un par de horas en unos grandes almacenes. De repente, escogiendo en los sótanos del Louvre una cuchara de madera, sentí –una revelación bastante frecuente en mi vida- que no pertenezco a este mundo nuestro, que mi sitio no está entre los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1522 (Pág. 183 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se escribe con mucho más ánimo cuando uno conserva sus convicciones que cuando las ha perdido. Estimulan el espíritu al limitarlo; sin ellas, éste se ensancha hasta el extremo de carecer de perfiles. Se idenfica con el todo, pero no tiene nada en nombre de lo que pueda divagar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1523 (Pág. 183 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo me animo cuando ataco. Pero, ¿a quien atacar y por qué?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1524 (Pág. 183 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El espíritu lo cuestiona todo por principio, al cabo de miles de interrogaciones y análisis, con una casi completa apatía práctica, en una situación que el abúlico precisamente conoce de entrada y por instinto. Porque la apatía es una perplejidad congénita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1525 (Pág. 184 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando empecé a reflexionar adopté una actitud desengañada y después no la ha abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1526 (Pág. 184 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando pienso en las pasiones, en el ardor de mi juventud, celebro haber llegado a esta acritud plana, al penoso vacío en el que vegeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1527 (Pág. 184 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo por la tarde. Paseo por calles que conozco y me pateo... ¡desde hace veinticinco años! Monotonía, desolación, fealdad... Vivir en una ciudad de la que ya nada puede sacarse es un contrasentido y una estupidez. He desgastado París tanto como al mismo tiempo yo me he consumido. Ni por un lado, ni por el otro cabe esperar ya la menor sorpresa ni la menor decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1528 (Pág. 184 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo pensamiento que no esconde alguna aspereza me aburre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1529 (Pág. 184 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Racine pedía en su Testamento que se le enterrara en Port-Royal, por mucho que –sostenía- no poseyó las virtudes de los solitarios más que como “estéril admirador” .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1530 (Pág. 184 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura francesa, una lengua que sobre todo hubiera cobrado un giro muy distinto si Amyot hubiera traducido la Biblia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1531 (Pág. 184 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me lleva a permanecer ajeno a toda religión es mi incapacidad para imaginarme dandole las gracias por su ayuda a cualquiera. Me siento más cercano a la sabiduría pagana que al cristianismo o al brahmanismo.&lt;br /&gt;El éxito actual del taoísmo se debe a que el Tao es algo radicalmente difuso..., a que permite a los occidentales adoptar una creencia religiosa sin tener que comprometerse con sus exigencias.&lt;br /&gt;Como el Dios personal no es una apuesta, nos orientamos de vez en cuando hacia religiones que lo reemplazan bajo un nombre vago, por una entidad cualquiera a la que, se sobreentiende, no hay que rendirle cuentas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1532 (Pág. 184 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo quiero “salvarme” solo, sin la ayuda de nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1533 (Pág. 184 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo la desesperación en la sangre..., no como un sentimiento o una actitud, sino como una realidad fisiológica -no me atrevo a llamarla física-. La desesperación es mi fe, mi fé innata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1534 (Pág. 185 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas las enfermedades son incurables. Incluso el catarro. De todas formas, siemrpe vuelven, tornan a despertar cuando ya las creíamos curadas, porque en el fondo sólo estaban durmiendo.&lt;br /&gt;La salud es una enfermedad adormilada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1535 (Pág. 185 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A decir verdad, nadie puede soportar que se haga abstracción de uno, y a poca conciencia que se tenga de los propios méritos, tampoco se tolera la indiferencia de los demás. Pero mientras se dependa de la opinión de los otros, la vida es un infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1536 (Pág. 185 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pese a mi horror a las enfermedades y los enfermos, no puedo sin embargo presumir de buena salud con seriedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1537 (Pág. 185 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única forma como un escritor puede conservar una brizna de su prestigio es dejando de escribir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1538 (Pág. 185 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dante y el Maestro Eckhart, los dos espíritus más profundos y apasionados de la Edad Media.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1539 (Pág. 185 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atardecer a lo largo del Viosne, más allá de Pontoise.&lt;br /&gt;Las hojas secas cayendo sobre el agua: una evanescencia simbólica por partida doble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1540 (Pág. 185 – 7)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8791589345777449303?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8791589345777449303/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8791589345777449303&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8791589345777449303'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8791589345777449303'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/08/fragmentos-del-1521-al-1540.html' title='Fragmentos del 1521 al 1540'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-5133702137889636199</id><published>2008-08-13T08:13:00.001+02:00</published><updated>2008-08-13T08:15:33.020+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1501 al 1520</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pensar sus sensaciones es, en cualquier caso, un pensamiento... ¡Cuando no se puede hacer mejor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1501 (Pág. 181 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 de septiembre. A punto de salir hacia España, acabo de coger la gripe. Mi relación con la Enfermedad es decididamente indisoluble. Y ese ataque de rabia contra mí mismo cuando, presa de los escalofríos, en lugar de bañarme, me metí en la cama. Nunca he estado tan cerca de suicidarme por pánico a mis propios males. ¡Si pudiera habitar otro cuerpo! No aguanto el mio, pero es el que tengo. Me engaño con esta obligación por cobardía y por canguelo. Pero cualquier día mi mano se alzará contra mi cuerpo y me liberará al fin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1502 (Pág. 181 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dia 1 de octubre . Toda idea es una exageración. Pensar es exagerar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1503 (Pág. 181 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La irreligiosidad no se justifica si no emana de la voluntad de demolir un dios. Si se limita a combatir a la Iglesia o sus fieles, no vale nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1504 (Pág. 182 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me incluyo entre aquellos que, entre el sistema y el caos, siempre se inclinan hacia el caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1505 (Pág. 182 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que observo la relación existente entre mi cerebro y mis estados de ánimo. Nada invita tanto a la modestia como constatar cuánto dependen éstos de las averías celulares de aquél.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1506 (Pág. 182 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X. me escribe que quiere enviarme a un muchacho muy leal, con carácter, etc., para que le dé algunos consejos en materia literaria. Le he respondido que no puedo hacerlo, por la sencilla razón de que no existen esa clase de consejos; pero el verdadero motivo de mi negativa es dudo mucho que ese jóven, sin reproche moral alguno, posea a priori madera de escritor... No son nuestras cualidades, sino nuestros defectos los que prometen....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1507 (Pág. 182 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que desconfiar de la gente bien, no hay que esperar nada de ellos en el aspecto espiritual. Al talento hay que presuponerle un orígen envenenado, un infierno virtual, una suma de vicios que nunca se ejercen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1508 (Pág. 182 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Quién podría decapitar mis crísis?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1509 (Pág. 182 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho que no se habla nada de mí; no sabría decir si siento o no alguna pena. He dado clases sobre el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1510 (Pág. 182 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvo Villon y quizás Rimbaud, los poetas franceses son funcionarios del verso..., quiero decir que no son poetas, sino letrados. No hay nada que preguntarles y tampoco ellos esperan nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1511 (Pág. 182 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura francesa es un discurso sobre la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1512 (Pág. 182 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casi todos los poemas que he leido al cabo de los años de lo único que se habla es... del poema. Una poesía que no tiene otra materia que ella misma se agota deprisa y aburre al lector. ¡Muevase bien al lector!&lt;br /&gt;¡Imagínemos una plegaria cuyo objeto fuera la religión! Creo que fue Guardini quien tituló una selección suya Oraciones teológicas..., lo que no deja de ser una contradicción en sus términos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1513 (Pág. 182 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La música remueve todo lo que de impuro hay en mí, y cuanto más “noble”, más aviva mis rencores dormidos y esos odios que habitualmente me avergüenza confesarme incluso a mí mismo.&lt;br /&gt;Gracias especialmente a Bach puedo conocer el alcance y la profundidad de mis pestilencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1514 (Pág. 183 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda convicción es un obstáculo para la libertad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1515 (Pág. 183 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre libre no se violenta por nada, ni siquiera por honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1516 (Pág. 183 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este frío que padezco, y no que no es sino el reflejo físico de mis terrores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1517 (Pág. 183 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo había creído que, con los años, me acostumbraría a mis enfermedades...., y las soporto aún peor que antes. Es porque las conozco demasiado, ya no me sorprenden nada. Al menos es preciso que nuestras enfermedades posean un minimum de imprevisto, a falta del cual ni siquiera merecen ser soportadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1518 (Pág. 183 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha hecho ostentación de la suma de sus dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1519 (Pág. 183 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis males no dejan de reclamarme. Gracias a ellos me encuentro en todo momento..., para detestarme, para volcar todas mis rabias contra mí mismo, contra ese yo del que intento en vano disociarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1520 (Pág. 183 – 7)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-5133702137889636199?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/5133702137889636199/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=5133702137889636199&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5133702137889636199'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5133702137889636199'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/08/fragmentos-del-1501-al-1520.html' title='Fragmentos del 1501 al 1520'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-7230902312841928731</id><published>2008-08-02T11:59:00.001+02:00</published><updated>2008-08-02T11:59:37.966+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1481 al 1500</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Hacer creer a los demás que uno es un incumplidor, que se está enganchado a un Gran Libro, o bien que ya ha acabado con su obra y ha exprimido todo lo que había que decir..., esa fué la habilidad, mitad inconsciente, mitad premeditada, de Mallarmé. ¡Qué pillería sazonada con la pura verdad esa de alzar en torno suyo una leyenda de esterilidad por exceso de exigencia! En el caso de Mallarmé, la posteridad ha aceptado escrupulosamente el retrato que él trazó sobre sí mismo. No ha cuestionado un solo instante las desproporcionadas imposibilidades que dijo haber encontrado o conocido; hasta tal extremo pertenecen ya al personaje, que lo engrandecen, por mucho que ahora sepamos que él mismo fue el autor de esa desmesura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1481    (Pág. 179 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir se ha convertido para mí en un suplicio, un imposible.  Las palabras me parecen tan ajenas (a mi esencia) que no llego a tomar contacto con ellas. La ruptura es completa entre nosotros. No tenemos nada que decirnos. Si me sirvo de ellas, si las uso todavía, es para denunciarlas..., y para deplorar el abismo que se ha abierto entre nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1482    (Pág. 179 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Memnon Klage um Diotima [“Menón llorando a Diotima”, elegia de Hölderlin]&lt;br /&gt;            Cuando todo está perdido, la elegía hace las veces de esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1483    (Pág. 179 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debo escribir un texto sobre la crísis de Tolstoi, durante la cual no abandonaba la idea del suicidio. ¡Qué lástima! Yo he pasado por los mismos tormentos. ¡Miseria entre las miserias!  Salgo de casa porque, si me quedo, no estoy seguro de poder vencer algún tipo de resolución repentina.&lt;br /&gt;            ¿Cómo he podido llegar hasta aquí? Pero así es, la verdad, como más o menos he vivido toda mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1484    (Pág. 180 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Toda obra es tributaria de un desconcierto. El escritor es el parásito de sus sufrimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1485    (Pág. 180 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es curioso que, con las convicciones que tengo, llegue a sacar placer de mi trabajo (¡cuando trabajo!). Nada como éste para hacernos olvidar lo esencial, es decir, aquello en lo que no necesitamos pensar si queremos emprender cualquier cosa y dejar huella.&lt;br /&gt;            El trabajo..., ¡divina obnubilación!&lt;br /&gt;            ¡Si pudiera olvidar todo lo que se!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1486    (Pág. 180 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Si pudiera triunfar sobre mi indignación y mi rencor de los hombres! ¡Si pudiera levantarme con el desprecio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1487    (Pág. 180 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La razón por la cual nadie ve sus defectos –y sobre todo el escritor- es la siguiente : cuando se escribe, incluso sobre cosas insustanciales, se encuentra uno preso de una fuerte excitación que fácilmente se confunde con la inspiración. Incluso para redactar una carta hace falta un mínimum de “calor”, en todo caso abandonar la  indiferencia, una pizquilla de ritmo. Como nada se hace en frío, desde el momento en que llevamos a cabo cualquier cosa, nos creemos..., con talento. Nadie llega a persuadirse del vacio de lo que hace. Toda tipo de “creación” exige la participación de nuestro ser..., y no podemos concebir que algo que haya emanado de nosotros no valga absolutamente nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1488    (Pág. 180 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            29 de agosto. A la una de la madrugada. No puedo dormir. Me duelen mis nervios contraídos. Siempre ese hormigueo [en las piernas]. Es para volverse loco. La enfermedad vela noche y día. Todo duerme, todo está en reposo..., salvo ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1489    (Pág. 180 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Si escribir una tragedia fuese tan cómodo como vivirla!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1490    (Pág. 180 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una enfermedad especialmente terrible podría ser soportable, a condición de no ponerle un nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1491    (Pág. 180 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No soy feliz más que cuando he encontrado una “formula”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1492    (Pág. 181 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esa mujer que vive en una soledad total, ¿qué ha ganado con ello? ¿qué la ha movido a retirarse? Nada, porque en lo que escribe imita el estilo de X que, como sabemos, vive en el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1493    (Pág. 181 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando leemos una historia de las creencias, o simplemente una historia de la Iglésia, no se puede pensar sin indulgencia en los sarcarmos de Voltaire. Aunque también el mismo Voltaire era un fanático, a su manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1494    (Pág. 181 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Con toda certeza, si quiere estar seguro de no volver a caerse, es mejor quedarse en los alrededores del escepticismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1495    (Pág. 181 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me las pinto solo para rumiar los pesares y los rencores, para hartarme de mi propia bilis e idiotizarme en el hastío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1496    (Pág. 181 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No creo que tenga un solo organo en condiciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1497    (Pág. 181 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            2 de septiembre. Ya está París repoblándose otra vez, vean cómo las ratas vuelven al barco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1498    (Pág. 181 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todos esos días en que mi cabeza no responde a mis llamadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1499    (Pág. 181 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribo un texto sobre el miedo a la muerte en Tolstoi y, como de costumbre, pienso más en mí que en el autor del que debo hablar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1500    (Pág. 181 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-7230902312841928731?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/7230902312841928731/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=7230902312841928731&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/7230902312841928731'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/7230902312841928731'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/08/fragmentos-del-1481-al-1500.html' title='Fragmentos del 1481 al 1500'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1151544353012931030</id><published>2008-08-02T11:54:00.000+02:00</published><updated>2008-08-02T11:55:00.845+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1461 al 1480</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Eschyle ha muerto en Gela, en Sicilia...; no sé qué aspecto tendría ese pueblo en la Antigüedad, pero en cambio ahora sí se que es el más horrible que haya visto nunca. Por su culpa me fue imposible ir a Agrigento, porque cuando iba hacia allí perdí el trasbordo y tuve que pasar la noche en Gela. Me pareció algo inconcebible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1461    (Pág. 176 – 10) (Pág. 177 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Ahí tenemos los años que he estado constantemente por debajo de mí mismo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1462    (Pág. 177 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Para secreto el de los escritores que han escrito poco.&lt;br /&gt;            O mejor...,&lt;br /&gt;            El privilegio del secreto, disfrute exclusivo de los escritores que no han escrito casi nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1463    (Pág. 177 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En toda originalidad, incluso la real, hay una parte de afectación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1464    (Pág. 177 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            X, que debe tener la edad de los patriarcas (seguramente más de ochenta años) me dijo, después de haber estado dos horas poniendo a escurrir a todo el mundo : “Yo no odio a nadie. Esta es la gran debilidad de mi vida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1465    (Pág. 177 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si la muerte es horrible, también es y sin duda ninguna inconcebible, de ahí que al cabo de cierto tiempo consideremos feliz a cualquiera de nuestros amigos que ha dejado de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1466    (Pág. 177 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La manía española de abrir los ataudes explica más de una laguna de la historia de España. El esqueleto no es una buena puerta de entrada al mundo moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1467    (Pág. 177 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No se dónde he leido estas acertadas palabras sobre Mallarmé: “Poseía la pasión de lo exquisito”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1468    (Pág. 177 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Soy un cobarde, no puedo soportar el sufrimiento de ser feliz” (Keats, a Fanny Brawne).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1469    (Pág. 177 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se ha calculado en cuatro millones de años la edad de la tierra. Y pensaba esta mañana cómo sobrellevar el peso vertiginoso de otro día más a soportar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1470    (Pág. 177 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vuelvo a ver Munich después de veintiocho años. Durante todo este timpo no he hecho otra cosa que recordarla y embellecerla; en mi imaginación había adquirido las trazas de un paraíso perdido. Decepción total. Los estragos de los bombardeos tienen en parte la culpa. La ciudad está estropeada, es cierto..., a duras penas la he reconocido. Y sin embargo, no puedo evitar haber considerado un error la espaciada nostalgia, tan perdurable, que por ella he sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1471    (Pág. 177 – 11) (Pág. 178 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hasta hoy sólo he tenido coraje para una cosa : para no matarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1472    (Pág. 178 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El ser no es mi elemento. Todos mis desgracias vienen de ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1473    (Pág. 178 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He tomado la decisión de no volver a montar en cólera, de soportar cualquier tipo de vejación y de no replicar más que a las injurias sutiles. Que es tanto como decir nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1474    (Pág. 178 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Durante tres meses no ha fumado un sólo cigarrillo. Los dolores de garganta, el asco, ese olor aspero en la boca..., todo éso me amparaba. Estaba convencido de que esta vez sería la definitiva, que no recaería nunca más en un viejo y para mí funesto vicio que me ha estropeado el estómago para el resto de la vida. Y he aquí que hoy he estado a punto. ¡Vegüenza, vergüenza, vergüenza!  La estúpida creencia de que no puedo trabajar sin estar intoxicado por el tabaco me ha hecho flaquear. Por lo tanto, me he prometido a mí mismo que, aunque deba renunciar al trabajo, no volveré a retomar tan miserable hábito. ¿De qué sirve escribir si sólo puedo hacerlo bajo los efectos de un excitante? Además el tabaco ni siquiera es éso : por el contrario, es un embrutecedor. Meses y meses sin hacer nada, y ahora que debo escribir un trabajo de encargo, me encuentro precisamente desamparado y furioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1475    (Pág. 178 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debo escribir un artículo sobre Tolstoi, más bien un prefacio, y me doy cuenta de que me resulta casi imposible. Hace falta un mínimo de objetividad para poder hablar de alguien que no sea uno. Y yo ya no puedo ser objetivo con nadie : sólo puedo hablar de mí mismo. Ser objetivo no es ser imparcial, es tratar al otro como  objeto..., igual que hacen los críticos. Y yo no soy capaz : trato al otro como si éste fuese yo mismo. ¿Y entonces por qué escribir un estudio o un prefacio? ¿Por qué mentir?  El grado de subjetividad que he alcanzado me imposibilita incluso para la elemental mentira de exponer los datos de un problema o, en este caso, de un retrato.&lt;br /&gt;            Y sin embargo, tengo que hacerlo, tengo que hacerlo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            [Ciorán publicará el prefacio a La muerte de Ivan Ilitch de Tolstoi en la colección Cheminements de la Editorial Plon, que dirigió brevemente]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1476    (Pág. 178 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siento horror por las obligaciones, sin embargo todo mi mal humor se debe al hecho de que escamoteo las mías. No se falta al propio deber impunemente, ni se abandona un proyecto tras otro sin sufrir ciertas lamentables consecuencias. Mi morosidad no es en el fondo más que la suma de esos abandonos : por medio de ella se vengan de mí todos esos proyectos que no quieren morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1477    (Pág. 179 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A los veinte años estuve a dos dedos del suicidio; después eso cambió..., y no porque durante treinta largos años no haya dejado de seguir planeandolo y al mismo tiempo de soñar con ello seriamente, sino porque, al fin y a la postre, un no-se-qué indefinido me ha convencido de que soy incapaz de cometerlo. Tengo miedo de que ese algo, esa “voz”, no se haya callado del todo todavía; al menos, desde hace algún tiempo, la escucho cada vez menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1478    (Pág. 179 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me he comprometido ya tanto con la vida que no haría falta nada para que se me transmutara en Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1479    (Pág. 179 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi pasión por el atajo me impide escribir, porque escribir es desarrollar.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1480    (Pág. 179 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1151544353012931030?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1151544353012931030/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1151544353012931030&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1151544353012931030'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1151544353012931030'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/08/fragmentos-del-1461-al-1480.html' title='Fragmentos del 1461 al 1480'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-366126953285429365</id><published>2008-07-26T13:06:00.002+02:00</published><updated>2008-08-02T11:51:36.720+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1441 al 1460</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esta mañana, en una estación de metro, un ciego -éste sí de verdad, estoy seguro-, extendía la mano..., y había en su actitud, en su rigidez, algo que helaba, que cortaba la respiración. Nos contagiaba su ceguera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1441 (Pág. 175 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Potencias del Cielo, ayudadme a no disolverme, impedid que desaparezca ante mis propios ojos, evitad que asista como espectador a mi propia ruina y que, por contra, pueda combatirla o, al menos, asumirla por entero, que me precipite en ella sin arrepentimiento!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1442 (Pág. 175 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he señalado que la “inspiración” no me viene más que cuando debo ir a una cita... Siempre tengo la sensación de estar desperdiciando la ocasión de convertirme en un genio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1443 (Pág. 175 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sabio no escribe cartas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1444 (Pág. 175 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primera condición de una sociedad perfecta : poder matar a todos a quienes se detesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1445 (Pág. 175 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda prosa de acento mallarmeano es ilegible..., al cabo de las tres frases.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1446 (Pág. 175 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más hermoso de los grandes ambiciosos es que llevan a cabo casi siempre lo contrario de lo que pretenden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1447 (Pág. 175 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se suele ser bastante más franco en una conversación que en un libro. Y por ello es infinitamente más importante tratar a un escritor que leerlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1448 (Pág. 175 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se sufre el horror de sufrir representa un plus de sufrimiento (o un sufrimiento de más).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1449 (Pág. 175 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo más difícil del mundo es hablar de uno sin exasperar al prójimo. Una confesión sólo es tolerable cuando el autor se disfraza de pobre diablo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1450 (Pág. 175 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie nos perdona haber sido sincero de frente..., o mejor: de haber osado ser sincero de frente.&lt;br /&gt;Decir la verdad a la cara es una indelicadeza, algo así como arrogarse una superioridad sobre él.&lt;br /&gt;“Nada os autoriza a ser sincero conmigo”...&lt;br /&gt;“¿Con qué derecho me tira Vd. la verdad a la cara?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1451 (Pág. 175 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;... ése santo cuyo ángel trabaja la tierra, a fin de que no tenga que suspender su oración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1452 (Pág. 176 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el secreto de la vida consiste en dedicarse a las ilusiones sin saber que lo son. En cuanto que las conocemos como tales, el encanto está roto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1453 (Pág. 176 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hombre llamado a creer o simplemente a cualquier cosa que se le diga, no se pregunta todo el tiempo acerca de sus facultades, de su naturaleza o sus límites. Se lanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1454 (Pág. 176 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Despellejarse de sus ilusiones, de tanto atentar contra su propio ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1455 (Pág. 176 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;16 de agosto. Regreso de Austria (Zell am See et la Salzkammergut) [Nombres de dos regiones austríacas]. Unterach am Attersee.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1456 (Pág. 176 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace dos semanas no escribo una sola línea. Por lo demás, si me digo todavía “escritor” es por impostura y por necesidad de dotarme de una “profesión”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1457 (Pág. 176 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante las vacaciones he estado en Thumersbach, cerca de Zell am See. Una noche me levanté sobresaltado, hacia las 4 de la madrugada, con la sensación..., con la certeza de que había despertado para siempre, y de que en adelante no volvería a tener sitio en el mundo de los sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1458 (Pág. 176 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17 de agosto de 1963. He dejado de fumar hace más de dos meses, sin sufrimiento alguno y sin sentir el menor deseo de reincidir. Pero desde ayer esa buena disposición ha cesado y lucho desesperadamente por no reanudar un hábito que me resulta funesto (el estómago, la garganta..., ay, destrozados por culpa del tabaco). Me había jurado a mí mismo no volver a fumar nunca más. Y heme aquí ahora a punto de recaer. ¡Qué penosa agonía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1459 (Pág. 176 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento la más grande indulgencia y conmiseración por los alcoholicos, los drogadictos y los ansiosos. Los vicios emanan de nuestras profundidades..., son nosotros mismos. No sabríamos combatirlos sin destruirnos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1460 (Pág. 176 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-366126953285429365?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/366126953285429365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=366126953285429365&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/366126953285429365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/366126953285429365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/07/fragmentos-del-1441-al-1560.html' title='Fragmentos del 1441 al 1460'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6632349458149037358</id><published>2008-07-09T07:10:00.001+02:00</published><updated>2008-07-22T10:24:22.773+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1421 al 1440</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Ayer, en un cocktail, estuve entretenido con un gran cardiólogo, antiguo profesor de la facultad de medicina, aunque se hubiera dicho un notario de provincias o un tendero parisino. Se sorprendía por todo lo que le contaba; me dejó la impresión de que lo ignoraba todo acerca de la vida. ¡Sin embargo, la de enfermedades angustiosas y desesperadas que habrá podido atender! Y puede que lo haya hecho, pero desde luego no ha reflexionado en ningún momento sobre su dramatismo. Todo esto es banal y espantoso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1421 (Pág. 172 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X. acaba de ser golpeado por un éxito del que no se recuperará nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1422 (Pág. 172 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tres horas en la sala de espera de una clínica. ¿Qué es lo que empuja a venir a todos estos hombres y mujeres a este palacio-matadero? El miedo a la muerte. Me he quedado con las ganas de decirle a una vieja estrafalaria que, a su edad, no le favorecía nada lo de tener miedo a morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1423 (Pág. 172 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estás sumido en la inquietud lo mejor es mezclarse con la muchedumbre, observar sus rostros, hacer sobre ellos conjeturas indiferentes o descabelladas, ganar tiempo sobre lo que realmente te importa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1424 (Pág. 173 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;9 de julio de 1963.&lt;br /&gt;Todo el mundo me plantea la misma cuestión: “¿Cuando se marcha Vd.?”. No se qué responder, porque soy incapaz de tomar una decisión que vaya más allá del día de mañana. Vean a dónde me ha conducido la sensación demasiado diáfana de mi precariedad y de todo lo relacionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1425 (Pág. 173 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debo escribir un texto sobre “Tolstoi y la obsesión de la muerte”. Pero no tengo necesidad del drama de otros, con el mío me sobra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1426 (Pág. 173 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sentimos con respecto a todo hombre más conocido, mucho más conocido que nosotros, una mezcla de envidia y conmiseración. Sabemos que, al mismo tiempo que ha obtenido lo que nosotros deseamos, está perdido..., precisamente gracias a su éxito. Y cuando más conocido, menos ha preservado su soledad, menos le pertenece. Salvo que se haya sido fiel al propio ser –y eso no se logra más que con el aislamiento y el anonimato- no se concibe no sólo el orgullo, sino cualquier cosa más elevada, que nos permita contemplar con piedad a cualquiera que se haya hecho merecedor de la aprobación de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1427 (Pág. 173 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noche espantosa. Siento, desde hace treinta años y cada vez que cambia el tiempo, un hormigueo en las piernas..., aunque sería mejor decir todos los días. Yo he nacido para una vída relajada, y no para este interminable martirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1428 (Pág. 173 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la Roma declinante no se apreciaba más que una cosa: el reposo griego, otium graecum, que anteriormente tanto habían despreciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1429 (Pág. 173 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de las veces para consolar a quienes están de luto se invocan lugares comunes: todo el mundo muere, tanto los pequeños como los grandes, los grandes imperios igual que el resto..., porque, como se ha hecho notar, fuera de esas banalidades no hay nada que sirva de consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1430 (Pág. 173 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda afirmación supone un grado de instinto que no siempre se tiene, que algunos incluso no tienen nunca.&lt;br /&gt;14 de julio de 1963.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1431 (Pág. 173 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El miedo al hastío me paraliza y compromete mis proyectos y mis actividades. Es una auténtica enfermedad que no sé cómo curar y que me humilla y me degrada ante mis propios ojos. Con más de cincuenta años y estar todavía así...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1432 (Pág. 174 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos americanos, decididamente, nunca entenderán nada de la desolación que oculta toda vida, y del respeto con que hay que distanciarse de la propia. Como yo respondia con un tono cansino a uno que me invitaba a ir a América: It is too late, él se sobresaltó: Never too late. Su respuesta fué una reflexión. Además, ¿cuánta gente comprende que para todo siempre es demasiado tarde? Todo es siempre demasiado tarde, debería formar parte de mi blasón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1433 (Pág. 174 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un libro sólo me gusta por lo turbio, por el veneno que vierte en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1434 (Pág. 174 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos los que siguen el sentido de la vida poseen una capacidad infinita para el olvido; del mismo modo aquellos que no pueden olvidar, los ansiosos, los elegíacos, se deslizan forzosamente del lado de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1435 (Pág. 174 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Who has not found the heaven below&lt;br /&gt;Will fail of it above”&lt;br /&gt;(E. Dickinson)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[“Quien no ha encontrado el cielo aquí abajo&lt;br /&gt;no lo encontrará allá en lo alto”]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Poema 1544 de E. Dickinson, Escarmouches]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo es la recompensa de los que ya lo encontraron aquí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1436 (Pág. 174 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sueño con un sistema filosófico formulado a base de atajos a lo Emily Dickinson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1437 (Pág. 174 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo nada que enseñar, soy el anti-especialista por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1438 (Pág. 174 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;X, octogenario, me habla de su muerte como de un suceso lejano y de todo punto improbable. Cuando se alcanza una edad tan avanzada, se tiene la costumbre de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1439 (Pág. 174 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi asco ante la humanidad me impide razonar. Es una exasperación perpetua. No puedo soportar la proximidad del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1440 (Pág. 174 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6632349458149037358?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6632349458149037358/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6632349458149037358&amp;isPopup=true' title='5 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6632349458149037358'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6632349458149037358'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/07/fragmentos-del-1421-al-1440.html' title='Fragmentos del 1421 al 1440'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4173907066415598659</id><published>2008-06-26T20:15:00.002+02:00</published><updated>2008-06-26T20:16:32.298+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1401 al 1420</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una forma eficaz de escamotear las penas : empollarse el diccionario de una lengua desconocida, y buscar especialmente las palabras que sabemos de cierto que nunca vamos a utilizar. El embrutecimiento es un antídoto para todos los males del alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1401 (Pág. 170 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se está predestinado a la Nostalgia todo lo que no contribuya a ella apenas cuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1402 (Pág. 171 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Qué paradoja la de atormentarse en francés, sufrir en una lengua de gramático, en el idioma menos delirante que existe! ¡Sollozos geométricos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1403 (Pág. 171 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he criticado el apetito de gloria. Pero si en este sentido estoy exento, ¿tengo derecho a darme aires de superioridad y a mirarlo con asquito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1404 (Pág. 171 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El temor a aburrirme me impide concebir el menor proyecto. Yo encuentro la Vida por todas partes, porque Él lo es todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1405 (Pág. 171 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es raro contemplar hasta qué punto el tono de una voz o una palabra imprudente puede suscitar en nosotros tal angustia que nos las vemos y deseamos para poder dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1406 (Pág. 171 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con nuestra palidez demostramos cuán poco pertenecemos a este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1407 (Pág. 171 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El refugio de la irreflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1408 (Pág. 171 – 7) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;La poesía y el egoísmo del viento...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1409 (Pág. 171 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La causa de la esterilidad : el repliegue del pensamiento sobre sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1410 (Pág. 171 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es “civilizado” cualquiera que consigua disimular sus estados de ánimo y, sobre todo, sus penas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1411 (Pág. 171 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es evidente que aquí abajo no me encuentro en mi elemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1412 (Pág. 171 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esas noches en que hacemos un recorrido por todas nuestras pesadillas y surgen miles de recuerdos enquistados hace mucho tiempo en los bajos fondos del cerebro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1413 (Pág. 171 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es imposible no sentir un cierto desprecio por esos escritores que han ejercido sobre los demás una influencia desproporcionada con respecto a sus verdaderos méritos. Jean-Jacques [Rousseau], por ejemplo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1414 (Pág. 171 – 13)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Domingo, 21 de junio de 1963.&lt;br /&gt;En la calle, he comprendido que dos sentimientos contradictorios o más bien sucesivos podrían muy bien nacer al mismo tiempo y coexistir: la angustia y el hastío. Por lo que se refiere a la mezcla, no me siento capaz de describir lo que de ahí resulte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1415 (Pág. 171 – 14) (Pág. 172 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No quiero nada, nada, nada, nada... ¡Señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1416 (Pág. 172 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra vez vuelve desde mi interior esa música zíngara y, con ella, las mil nostalgias que me devoran. Europa Central me ha marcado para siempre. Nunca se elude el espacio natal, ni los primeros recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1417 (Pág. 172 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las enfermedades existen para recordarnos que nuestro contrato con la vida puede ser rescindido en cualquier momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1418 (Pág. 172 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ví el otro día Morir en Madrid, la película sobre la guerra civil hecha con fragmentos y comentarios. ¡Qué espectáculo insensato y, lo que es más grave, qué gratuito todo ese despliegue de crueldad, de rabia por los dos lados, de ejecuciones sumarias...! Ahí todo parecía concebido para divertir al diablo. ¡Y todavía! Si se viera en una pantalla el desfile de las naciones, es decir un simulacro de la historia universal, ¿no sentiríamos acaso la misma impresión de inutilidad, de demencia vana y lamentable?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1419 (Pág. 172 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las crisis de desesperación pasan; pero el fondo del cual emanan siempre subsiste y nada puede sacarse de él. Es inatacable e inalterable. Es nuestro fatum.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1420 (Pág. 172 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4173907066415598659?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4173907066415598659/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4173907066415598659&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4173907066415598659'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4173907066415598659'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/06/fragmentos-del-1400-al-1420.html' title='Fragmentos del 1401 al 1420'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-7228114860041244450</id><published>2008-05-24T16:44:00.001+02:00</published><updated>2008-05-24T16:44:58.224+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1381 al 1400</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            ¡La decadencia de tanta gente notable en torno a nosotros! Sobreviven porque todo espíritu que cuenta se sobrevive a partir de cierto momento. Cuando se admira a alguien apasionadamente habría que hacerle el favor de asesinarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1381    (Pág. 169 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las mujeres sobresalen en el arte de exagerar sus penas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1382    (Pág. 169 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No existe la pena límite.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1383    (Pág. 169 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Quisiera retirarme a cualquier parte y escribir una larga meditación sobre la plegaria, que yo entiendo como el drama de no poder rezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1384    (Pág. 169 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se dice en el Zohar : “Todos los que hacen el mal en este mundo han comenzado ya en el cielo a alejarse de lo Santo, cuyo nombre es bendito; se han acercado a la entrada del abismo y se han adelantado al tiempo en que debían descender sobre la tierra. Tales fueron las almas antes de nacer entre nosotros” (en Franck, La Kabbala, p. 183).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1385    (Pág. 169 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo hay alegría en la inocencia, allí donde el hombre es particularmente incapaz y está perdido para siempre.         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1386    (Pág. 169 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por fuerte que sea nuestro deseo de anonimato, no nos gusta sin embargo que se deje de hablar de nosotros del todo. Anhelamos un olvido perfecto, pero si realmente nos lo otorgaran, a duras penas nos acomodaríamos a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1387    (Pág. 169 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sería ridículo considerar como tiempo perdido todos esos siglos durante los cuales el hombre se ha esforzado por encontrar una definición de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1388    (Pág. 169 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo los espíritus obtusos están provistos de voluntad.&lt;br /&gt;            O mejor:&lt;br /&gt;            La voluntad es patrimonio de los espíritus obtutos.&lt;br /&gt;            No puedo imaginar un animal idiota.&lt;br /&gt;            Ha pasado la edad en que se mata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1389    (Pág. 169 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo la autobiografía de Ignacio de Loyola. El personaje es tan extraordinario que entran ganas de hacerse jesuíta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1390    (Pág. 170 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Devenir modesto por fatiga, por falta de curiosidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1391    (Pág. 170 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando el alma está enferma es difícil que la cabeza esté intacta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1392    (Pág. 170 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los demás, muy afortundamente, ignoran lo bien y lo mal que pensamos de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1393    (Pág. 170 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi cobardía ante la vida es congénita : siempre he sentido auténtico pavor a todo tipo de responsabilidad, fuese la que fuese..., un horror instintivo hacia todo lo que no me incumbe directamente. Lo contrario de un “jefe”. Y si, de joven, me sentía celoso de Dios, ¿no sería porque Dios, al estar por encima de todo, se me pintaba como la Irresponsabilidad en toda su pureza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1394    (Pág. 170 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mientras haya un dios puesto en pie, la mancha del hombre no habrá desaparecido.&lt;br /&gt;            Misión maldita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1395    (Pág. 170 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se dirá lo que se quiera, pero es imposible vivir sin ninguna esperanza. Todos conservamos siempre una, a nuestras espaldas, y esa esperanza inconsciente compensa todas aquellas otras que hemos rechazado o perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1396    (Pág. 170 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre se paga por todo esfuerzo realizado. Sólo quienes se abstienen no pagan por nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1397    (Pág. 170 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            22 de junio de 1963.&lt;br /&gt;            Llevo prácticamente seis semanas sin fumar un solo cigarrillo ni leer la prensa. Una cura de desintoxicación más eficaz que la estancia en un convento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1398    (Pág. 170 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un domingo espléndido..., y yo sumergido en pensamientos fúnebres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1399    (Pág. 170 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Existir se agota en el placer de no pensar en nada. Ser un objeto que contempla : así de simple.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1400    (Pág. 170 – 11)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-7228114860041244450?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/7228114860041244450/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=7228114860041244450&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/7228114860041244450'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/7228114860041244450'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/05/fragmentos-del-1381-al-1400.html' title='Fragmentos del 1381 al 1400'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-9077989047329671305</id><published>2008-05-11T16:00:00.001+02:00</published><updated>2008-05-11T16:00:37.892+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1361 al 1380</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            En cuanto que buscamos el sentido de la vida más allá de ella misma, adquiere al instante otro carácter. Esta búsqueda, por sí misma, es de índole religiosa, incluso aunque la emprendamos sin ninguna segunda intención teológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1361    (Pág. 167 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me acuerdo de repente de la tortuosa pasión que sentí en el Liceo por una muchacha cualquiera de la burguesía de Sibiu. Se llamaba Cella. Durante dos años pensé a cada instante en ella, sin haberla hablado una sóla vez. Esa timidez adolescente jugó en mi desarrollo posterior un papel determinante. ¡Sufrimientos útiles quizá, locura sin nombre! Recuerdo una tarde de domingo en el bosque cercano a Sibiu. Estaba con mi hermano, leyendo a Shakespeare (¿cuál de sus obras...?, no me acuerdo). De pronto, veo a Cella pasar en compañía de uno de mis compañeros de clase, el más despreciable y el más detestado de todos. A más de treinta y cinco años de distancia, todavía puedo recordar el suplicio y la vergüenza que entonces sentí.&lt;br /&gt;            Le llamábamos el Piojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1362    (Pág. 167 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Pero qué es lo que me motiva realmente?  Quiero la gloria..., sin moverme, sin tener que manifestarme en modo alguno. Una gloria que descendiera sobre mí como un milagro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1363    (Pág. 167 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me hubiera gustado pertenecer a un pueblo triste o, al menos, a uno de los que poseen una música lánguida o desgarradora: el fado, el tango, los lamentos árabes, húngaros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1364    (Pág. 167 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vivimos en la medida en que concedemos una importancia desproporcionada a todos los actos de nuestra vida; en el momento en que percibimos el valor exacto de nuestros actos seguimos viviendo, pero hemos dejado de estar vivos.    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1365    (Pág. 167 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “En los vicios ardientes descubrimos esa otra cara oculta de la luna que nunca mira hacia nosotros” (Rozanov).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1366    (Pág. 167 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir un artículo sobre los libros de consuelo. Y otro sobre... la cólera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1367    (Pág. 167 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A veces soy presa de una pasión repentina y mórbida por la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1368    (Pág. 167 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo en un libro sobre Daniel Defoe : “Entre otras cosas mercero, panfletario, agente del fisco, controlador de loterias, sereno, consejero secreto del rey, periodista, soplón de la policía -lo que le llevó a la picota-, dos veces caído en bancarrota, otras tres veces en prisión, a la postre inventó un tipo de estafa muy original: la novela moderna”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1369    (Pág. 167 – 9) (Pág. 168 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para aquellos que viven en una desolación crónica, la pena más nimia adquiere proporciones desmesuradas. Pero, ¿qué sucede cuando la pena realmente es desmesurada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1370    (Pág. 168 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todas las veces que hago un gesto en flagrante contradicción con mis ideas, primeramente siento una ligera voluptiosidad, después viene el disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1371    (Pág. 168 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No mejoramos al envejecer, únicamente aprendemos a camuflar nuestras vergüenzas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1372    (Pág. 168 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Es extraño lo de perseverar en escribir cuando no se milita en nada, ni se asume misión alguna y no se conservan más que retazos de convicciones y creencias!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1373    (Pág. 168 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He nacido para dar consejos de sabio..., y para reaccionar como un loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1374    (Pág. 168 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Vivir y morir desconocido”..., esta conclusión a la que llegó Voltaire, el hombre más célebre de su época, dice mucho sobre la esencia de la gloria.&lt;br /&gt;            Pero un hombre que ha sido conocido nunca podrá resisgnarse a no serlo : para sustraerse al veneno de la gloria es precisa una auténtica mutación..., un milagro, ni más, ni menos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1375    (Pág. 168 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En el momento en que alguien me habla de las élites sé que me encuentro en presencia de un cretino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1376    (Pág. 168 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Como remedio frente a la “vanagloria”, Ignacio de Loyola propone devolverle a Dios todo el bien que se haya hecho, y dejarle así el mérito en exclusiva. ¿Pero que hará el no-creyente, sobre quién se desprenderá de sus ventajas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1377    (Pág. 168 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En mi feliz infancia he conocído crísis de soledad y de melancolía cuyo recuerdo, perdido desde hacía mucho tiempo, se anima de golpe y revive a medida que voy madurando y conozco esos momentos en que los años desaparecen de repente y, en su lugar, surge la tristeza de mis comienzos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1378    (Pág. 168 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Si se pudiera describir con detalle como se produce en el alma la separación con Dios!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1379    (Pág. 169 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡No puedo más, no puedo más!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1380    (Pág. 169 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-9077989047329671305?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/9077989047329671305/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=9077989047329671305&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9077989047329671305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/9077989047329671305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/05/fragmentos-del-1361-al-1380.html' title='Fragmentos del 1361 al 1380'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-3754298593788550443</id><published>2008-04-27T10:26:00.001+02:00</published><updated>2008-04-27T10:27:58.321+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1341 al 1360</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Contar nuestras penas o simplemente nuestros fastidios a cualquiera, incluso a un amigo, es una crueldad, algo digno de un verdugo. Hay que ser de un temple excepcional para dejarse devorar por el dolor..., en silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1341 (Pág. 164 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para los débiles, el escepticismo es una ayuda eficaz : les permite guardar una cierta distancia de sus desfallecimientos o sus sufrimientos. Les vuelve más fuertes..., por la indolencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1342 (Pág. 165 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He admirado lo gigantesco hecho por lo exiguo, lo minusvalido. Eso es lo que me ha atraído de los problemas e incluso de las desgracias cuyas consecuencias no han sido enteramente “agotadas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1343 (Pág. 165 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto que no se acepta lo irreparable, se vuelve a caer en la obsesión del suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1344 (Pág. 165 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sufrimientos no siempre irritan: pueden incluso volverte generoso. ¿A santo de qué infligir un dolor a los demás, cuando uno mismo sufre por varios?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1345 (Pág. 165 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada importa sino aquello que emana del sufrimiento y lo sobrepasa. Lo que sucumbe a él no se repara espiritualmente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1346 (Pág. 165 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ser gracias al cual has conocido la felicidad es el que te hará conocer la desgracia.&lt;br /&gt;Bendito sea por los dioses aquel hombre que no se encariñe con nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1347 (Pág. 165 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los sufrimientos de alguien al que se ama son moralmente más intolerables que los suyos propios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1348 (Pág. 165 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para ser escritor no es suficiente con tener talento, además hay que ser capaz de no olvidar nada. El escritor supremo es hombre de rencores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1349 (Pág. 165 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana (4 de junio), al ver en el escaparate de una librería un libro titulado La importancia de vivir, me ha entrado un malestar que me ha costado dominar. Mis relaciones con la vida se han vuelto improbables hasta un extremo que cuesta imaginarse. Chapoteo en lo problemático, no..., me ahogo en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1350 (Pág. 165 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que tengo memoria, he apoyado las causas perdidas, quiero decir, las que se refieren al ser. ¡Qué secreta complicidad con el fracaso, con todo mi entusiasmo! Es normal que haya soportado la tragedia de mi país, pero no tanto lo de haber compartido las de los demás. ¿A qué viene llorar por la suerte de tanto país? ¿Para qué vertir lágrimas sobre Hécuba?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1351 (Pág. 165 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si queréis que se hable de vosotros, abusad de la alteración del lenguaje, convertíos en un torturador del lenguaje (a lo Joyce).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1352 (Pág. 166 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que introducir la pena de muerte para la gente impuntual. No todo el mundo, es cierto, se angustia por eso, porque la impuntualidad es propia angustiados. Por llegar a la hora yo sería capaz de cometer un crimen. Aunque se trate de un genio, quien no llega puntual a una cita para mí queda “liquidado”. Nunca emprenderé nada con él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1353 (Pág. 166 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos momentos de relajación en que a menudo sentimos un bienestar en plena calle o en cualquier sitio, y que decimos que si estuviésemos solos y pudiéramos escribir, la de maravillas que saldrían...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1354 (Pág. 166 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando dejemos la mente a su aire, ésta se complace en la anécdota y la insignificancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1355 (Pág. 166 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer por la tarde (8 de junio), un espectáculo lamentable. X, borracho, repitiendo sin cesar: “Odio a los franceses, odio a los franceses”..., sin dudar por un instante que ellos eran los culpables de su fracaso y su decadencia. Para “regenerarse” debería mirarse a sí mismo. Pero eso es, precisamente, lo que ningún fracasado puede hacer. El espectáculo de la muerte es infinitamente menos desgarrador (y menos instructivo) que el de la decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1356 (Pág. 166 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quien tiene miedo a convertirse en un mendigo es mucho más desgraciado que un mendigo (admitiendo que lo sea). Un mendigo ha alcanzado el límite; socialmente, no puede caer más bajo; en cierto sentido, por tanto, ya ha resuelto todos sus problemas. Se encuentra clavado en su suerte..., o mejor dicho, su suerte ya se ha clavado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1357 (Pág. 166 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana (10 de junio), momentos antes de levantarme, a punto de terminar con una pesadilla, he soñado que me encontraba al borde del precipio original, en plena elaboración del caos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1358 (Pág. 166 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obsesión de hombre inicial, me parecía a Adan, volviendome a todo lo que he escrito desde hace años. El hombre final también ocupa mis pensamientos, aunque menos que el otro. Todo se debe al hecho de que no estoy a gusto en la historia, a que sólo me encuentro bien fuera de ella, en sus extremos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1359 (Pág. 166 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todas mis ideas han surgido de pretextos mezquinos, de cóleras de las cuales debería avergonzarme; muy pocas tienen un orígen “puro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1360 (Pág. 166 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-3754298593788550443?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/3754298593788550443/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=3754298593788550443&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3754298593788550443'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3754298593788550443'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/04/fragmentos-del-1341-al-1360.html' title='Fragmentos del 1341 al 1360'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-461406061861788511</id><published>2008-04-19T16:21:00.001+02:00</published><updated>2008-04-19T16:23:45.869+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1321 al 1340</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Por haber querido convertirse en un santo, ya que nada en su naturaleza le empujaba a ello, Tolstoi debió desembocar en la tristeza, el asco y el horror.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1321 (Pág. 163 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo puede amarse a aquellos que son destruídos por haber apuntado demasiado alto. “Conócete a tí mismo” es una máxima esterilizante. Cuando uno se conoce, no corre ya ningún riesgo, se rehúsa a tener un destino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1322 (Pág. 163 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El menor constipado que pillo degenera en sinusitis, con dolores de cabeza y una sensación casi ininterrumpida de idiotez. ¡Vaya un calvario de vida! Pero nadie quiere creerme, porque, a pesar de todo, tengo un aspecto saludable. Sin embargo tres o cuatro meses al año me los paso sin escribir, dedicado en exclusiva a mis enfermedades. No puedo forzar la “válvula” cerebral, no estoy preparado para esa pesadez que me deja durante tanto tiempo inutilizable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1323 (Pág. 163 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quitadle al hombre la facultad, o mejor dicho, la voluptuosidad de quejarse y le habréis arrancado todos sus recursos, le habréis arrojado a la desolación más absoluta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1324 (Pág. 163 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si Bach consigue que no necesite para nada a los demás músicos, no veo al escritor que logre lo mismo con el resto de sus colegas..., ni siquiera Shakespeare. Se cansa uno de las palabras, sean éstas de Macbeth o de Lear; pero nunca de los sonidos, cuando forman parte de ciertos motetes, de ciertas cantatas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1325 (Pág. 163 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un alma cantarina..., valga esta expresión ridícula, ¿hay algo más hermoso, más elevado?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1326 (Pág. 163 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Va a hacer falta que luche con todas mis fuerzas contra mi tendencia a la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1327 (Pág. 163 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida se agota en el miedo a la muerte; y eso es todo. Quien no sienta este miedo no es más que un viviente. Ha sobrepasado la condición humana y ha caído por debajo de ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1328 (Pág. 163 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se está demasiado ocupado con la idea de la muerte, uno pierde todos sus recursos ante la muerte misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1329 (Pág. 163 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26 de mayo de 1963 . Noche pasada al raso de la pesadilla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1330 (Pág. 164 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo el Diario del año de la peste de Daniel Defoe. Un libro lleno de horrores de los que me gustan, a la medida de mis deseos. Me regocijo en lo negro, en todo lo que evoca mi insaciable tristeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1331 (Pág. 164 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi drama es pretender conducirme como un sabio, mientras me comporto en todo momento como un “desesperado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1332 (Pág. 164 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre..., el gran Profanador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1333 (Pág. 164 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo en la desolación cuando no tengo ningún motivo para ello; ¡cuando tenga uno, Señor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1334 (Pág. 164 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Qué libro coger en esos momentos difíciles, ante nuestras pruebas capitales? ¡Hay bien pocos! ¿Y cuando reflexionamos acerca de la rareza de éstos, a qué achacarlo, sino a la imposibilidad del consuelo? El tiempo, sólo el desgaste cura las penas; los consejos no sirven para nada, todavía menos los “pensamientos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1335 (Pág. 164 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hay originalidad alguna, ni en la vida ni en el arte, sin “mal gusto”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1336 (Pág. 164 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras vivo bajo lo tremebundo, encuentro palabras para exprimirlo; después de conocerlo bien por dentro, después de serlo, no encuentro ninguna más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1337 (Pág. 164 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque nos pese, es imposible no perder la razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1338 (Pág. 164 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;30 de marzo . Noche atroz. Un dolor constante en las piernas. Treinta años de neurósis (¿). No quiero saber lo que tengo, he terminado con los médicos, he terminado con...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1339 (Pág. 164 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por decirlo de mala manera, vivo en la categoría de Lo Fúnebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1340 (Pág. 164 – 11)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-461406061861788511?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/461406061861788511/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=461406061861788511&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/461406061861788511'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/461406061861788511'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/04/fragmentos-del-1321-al-1340.html' title='Fragmentos del 1321 al 1340'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-5405618987503213755</id><published>2008-04-07T18:37:00.000+02:00</published><updated>2008-04-07T18:38:20.160+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1302 al 1320</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            “Cada hombre del pueblo en rebelión esconde cinco tiranos” (Lutero)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1301    (Pág. 160 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada vez que espero a alguien o que debo ir a una reunión, se apoderan de mí unas ganas locas de trabajar y la inspiración -que habitualmente no pierde la ocasión de rehuir mi compañía- me transporta al septimo cielo..., ¡sin duda porque no ha hecho sus pruebas!  ¡Qué complicados son los caminos de la apatía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1302    (Pág. 161 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi estado de desolación constante se debe a que, sea ilusión o realidad, poseo la convicción de que en todo estoy por debajo de lo que valgo, es decir, que no llego a estar a la altura de mí mismo. Me siento aplastado por el peso de mis irrealizaciones. Mis veleidades, como el correr de un veneno por dentro, me queman. Demasiados remordimientos como para tener pellejo de sabio. La sabiduría no se deja roer, ni golpear. ¡Al diablo, la sabiduría!  Ya está bien de esta fijación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1303    (Pág. 161 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde hace algunos años, la fatiga que tenía distribuída “equitativamente” por mi cuerpo parece haberse concentrado particularmente en la cabeza : todos los días constato esta ruptura del equilibrio y no veo como remediarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1304    (Pág. 161 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que de malo y perecedero hay en Marco Aurelio procede del estoicismo; todo lo profundo y duradero, de su tristeza, es decir, del olvido de la doctrina. (Pascal ofrece un caso similar).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1305    (Pág. 161 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Seis horas pasadas en conversación, avergonzado, con un asco tranquilo.         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1306    (Pág. 161 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nada nos afecta tanto como ciertos lugares comunes leídos en determinados momentos, sobre todo aquellos que tratan sobre la inestabilidad de las cosas, la vanidad de la gloria y el olvido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1307    (Pág. 161 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Despreciar a todo el mundo, y luego aceptar los elogios del primero que llega!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1308    (Pág. 161 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una frase del Talmud que gustaba a Kafka: “Nosotros los Judíos, como los olivos, solo damos lo mejor de nosotros mismos cuando nos aplastan”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1309    (Pág. 161 – 8)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Durante el Romanticismo, todos mis defectos me habrían venido maravillosamente....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1310    (Pág. 161 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Cómo un natural de los Cárpatos como yo ha podido llegar a atravesar todos los matices de la saciedad, y a sentir ese regusto por la nada al comienzo y al final de cada día?  ¡Lo que debía dar de sí el vigor de mis ancestros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1311    (Pág. 161 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            20 de mayo de 1963, a las 19 horas. A cada momento, una impresión terrible: el termómetro desciendía vertiginosamente hasta el cero y, en mi sangre, la misma operación se repetía a la misma velocidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1312    (Pág. 162 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El drama de Kierkeggard : la nostalgia de ser una excepción, la imposibilidad absoluta de vivir como todo el mundo. Esa “astilla en la carne”, que retorna a menudo a su lecho de muerte... ¡Y todo por su incapacidad física de contraer matrimonio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1313    (Pág. 162 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Entre Epicuro y Marco Aurelio, diferencias aparentes únicamente. Tanto uno como el otro me ayudan a vivir, no abandono sus compañías. Séneca, al lado de ellos, no es más que un charlatán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1314    (Pág. 162 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo tengo de cristiano el gusto por torturarme, por complicar inútilmente mi conciencia y mis días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1315    (Pág. 162 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De vez en cuando dejo de leer la prensa (por una semana o dos, a veces durante más de un mes). Me animo incluso a dejar de leerla totalmente. ¡Qué paz! Un baño de intemporalidad cotidiano. En París, pero tan lejos de los acontecimientos como si viviera en un lejano caserío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1316    (Pág. 162 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hace tiempo empecé a escribir un artículo sobre la enfermedad. El artículo avanzaba..., hasta que caí enfermo (gripe, sinusitis, etc.). Y después, no sabía que decir sobre el tema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1317    (Pág. 162 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En los últimos tiempos me ha dado por los clásicos de la Antigüedad (Epicuro, etc., etc.). Por un tonto afán de variedad, volví a sumergirme en Kierkegaard; para mí es un veneno leerle, tan escasamente pagano él, que hasta carecía de “arte de vivir” alguno y fue víctima de su propia alma (algo inimaginable para un espíritu antiguo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1318    (Pág. 162 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pienso en mis baladas de los Cárpatos, en ese silencio sobre las cumbres desnudas, donde no se oía más que el estremecimiento de algunas brisas de hierba. ¿Dónde encontrar el equivalente a esos recuerdos? ¿Qué he vivido después que pueda hacerme olvidar esos momentos de soledad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1319    (Pág. 162 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si se quiere ser feliz no se debe hurgar en la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1320    (Pág. 163 – 1)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-5405618987503213755?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/5405618987503213755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=5405618987503213755&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5405618987503213755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5405618987503213755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/04/fragmentos-del-1302-al-1320.html' title='Fragmentos del 1302 al 1320'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1360409155172240519</id><published>2008-03-22T18:24:00.000+01:00</published><updated>2008-03-22T18:25:04.939+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1281 al 1300</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Cuando esperamos a alguien que se retrasa o que, simplemente, no viene, cada instante hostiga nuestros nervios, y al cabo de una hora de espera en vano, nos sentimos próximos a estallar por todos y cada uno de los instantes que hemos soportado en la exasperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1281    (Pág. 158 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un monólogo cuyo contenido nos enumera un desfile de objetos..., esa es la novela contemporánea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1282    (Pág. 158 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El sábado por la tarde, víspera de Pascua, salgo a pasear. Ante Saint-Sulpice, una congregación de fieles. A la entrada de la Iglesia, los sacerdotes y los monjes lanzando sus palabras con una voz artificial a veces en latín, a veces en francés, entre las que se destaca de vez en cuando la exclamación “Jesús”, pronunciada con un tono imperativo, pero sin convicción. Me marché de allí disgustado, y esta mañana ya me he levantado con un ataque de anticlericalismo: el gobierno, según la prensa, ha concedido no se cuántos millones para la construcción de cuatro iglésias en París..., es decir, en una ciudad donde todo es posible, conocer la gloria o lo que sea, salvo encontrar un apartamento. (¿Es posible que cosas como ésta me indignen todavía? Aparentemente, sí).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1283    (Pág. 158 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cuanto que profundizo en un tema, deja de apasionarme; y cuando lo conozco, me desligo de él y no puedo volver a retomarlo más que haciendo un gran esfuerzo. Yo podría ser “fecundo” si aceptara hablar de una cuestión sin conocerla (a la manera de un Valery, por poner un buen ejemplo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1284    (Pág. 158 – 8) (Pág. 159 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo el mundo, todos los seres, no son más que el sueño de un espíritu absoluto, las proyecciones de la Mâya, de la ilusión cósmica.&lt;br /&gt;            Tiendo a pensar que el Vedânta es el sistema más profundo, el más próximo a la “realidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1285    (Pág. 159 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los libros sobre el lenguaje son los que ahora leo con más placer. Pasados los cincuenta [años] me he vuelto voluntariamente gramático. Pasión por la pamplina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1286    (Pág. 159 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En mí existe una vena que me emparenta con los no-metafísicos, con esa línea de pensadores que viene de Epicuro y Lucrecio, pasando por La Rochefoucauld y los filósofos ingleses. A la gran metafísica, desde el Vedanta al Idealismo alemán, le reprocho haber concedido tanta importancia al Hombre, sin apreciar su carácter irrisorio y grotesco. O mejor debería decir al Espíritu, no al Hombre, aunque es la misma cosa. La modestia es algo que no le sienta al metafísico: yo mismo he dado en escéptico por humildad y orgullo herido.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;1287    (Pág. 159 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hasta tal punto ha dejado de existir para mí el mundo exterior que responder a una carta, venga de donde venga, me parece un suplicio. Que no se acuerden más de mí..., es todo lo que pido. Me vacío poco a poco de todos mis sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1288    (Pág. 159 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El secreto regocijo que se siente cuando uno se cree abandonado por los dioses.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1289    (Pág. 159 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esos filósofos que creen decir algo cuando hablan sin cesar del ser, del ente, etc., etc. Esa coartada prueba que, en este sentido, no les interesan ni los verdaderos problemas, ni las experiencias..., sino la terminología. Esos autores piensan sobre las palabras, no a través de ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1290    (Pág. 159 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿La clave de mi vida y de mis contradicciones? Imaginése la plegaria de un ateo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1291    (Pág. 159 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Toda mujer hace o de puta, o de institutriz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1292    (Pág. 159 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El razonamiento de Marco Aurelio, según el cual poco importa que vivamos unos días o unos siglos (ya que la muerte sólo nos arrebata el presente y no el pasado ni el futuro, que no nos pertenecen) no resiste el análisis ni a las exigencias profundas de nuestra naturaleza. Pero ¡cuán patéticos los intentos de la Antigüedad en sus postrimerías por minimizar la importancia de la muerte!&lt;br /&gt;            En cuanto a consuelo, sólo tenemos dos libros capitales: los Pensamientos del emperador romano y la Imitación. Resulta imposible no preferir la desolación del primero, pese a las promesas del segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1293    (Pág. 159 – 10) (Pág. 160 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No es la poesía, sino la ironía, lo que es intraducible. Lo que ésta añade de más a las palabras, a su matiz impercetible y a su carga afectiva, que la misma poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1294    (Pág. 160 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por naturaleza, por inclinación profunda, siento más cercana la locura de los emperadores romanos, que la sabiduría de los estoicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1295    (Pág. 160 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me preguntan, metiéndome prisa a producir, a escribir, a publicar, me acusan de pereza, de estérilidad y olvidan que precisamente son éstos los defectos que he elogiado y lo ridículo que es exigir que se afane alguien que siempre ha proclamado la inutilidad de todo.&lt;br /&gt;            Nadie puede imaginar hasta qué extremo estoy de acuerdo con lo que pienso, ni cuán largamente estoy pagando -a escondidas- todo lo que sé, todo lo que he denunciado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1296    (Pág. 160 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Noche y día, quiero verme sin estar en paz conmigo mismo.&lt;br /&gt;            Por algo se ha denominado santo durante años al desequilibrio.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1297    (Pág. 160 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los únicos pensamientos verdaderos son los que surgen entre los tráfagos de la vida, en los intervalos de nuestros aburrimientos, en esos momentos de lujo que nos ofrece nuestra miseria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1298    (Pág. 160 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los antecedentes de la Duda son siempre de tipo afectivo. No existe la disolución lógica, y la razón no se rebela contra ella misma sin un motivo que le sea extrínseco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1299    (Pág. 160 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los dos mayores sabios de la Antigüedad declinante: Epicteto y Marco Aurelio, un esclavo y un emperador.&lt;br /&gt;            No me canso de llamar la atención sobre esta simetría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1300    (Pág. 160 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1360409155172240519?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1360409155172240519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1360409155172240519&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1360409155172240519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1360409155172240519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/03/fragmentos-del-1281-al-1300.html' title='Fragmentos del 1281 al 1300'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4128147148386945313</id><published>2008-03-08T07:26:00.002+01:00</published><updated>2008-03-08T07:27:44.676+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1261 al 1280</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;7 de abril de 1963.&lt;br /&gt;Por vez primera desde hace seis meses he logrado escapar de París para ir al campo. Sensación de salir de la prisión. Maravilla. He hecho veinte kilómetros a pie a lo largo del Ourcq, de cara a La Ferté-Milon. Que un servidor sea un urbanita es la mayor ironía que me adorna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1261 (Pág. 156 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En medio de un bosque, cerrar los ojos y escuchar a los pajaritos : imposible pensar que su canto sea pura charlatanería y que éllos no son conscientes de su felicidad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1262 (Pág. 156 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Detesto a los jóvenes, a todos aquellos que me recuerdan mis entusiasmos de antaño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1263 (Pág. 156 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Ferté-Milon, un pequeño pueblecito bastante feo, pero que adoro porque sus casas son minúsculas, apenas más grandes que los hombres. La arquitectura debería atenerse a esas dimensiones. No cabe ni un ataud en muchos pisos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1264 (Pág. 156 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no pienso, como Marcion, que el demiurgo sea malvado, sino que ha sido un incompetente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1265 (Pág. 156 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es increíble hasta qué punto todos los pensamientos que he concebido contra mí han resultado después experiencias y finalmente realidades. He meditado bien mi propia ruina.&lt;br /&gt;Mi manera de ser sabio : todas mis dudas teóricas se han convertido en dudas prácticas. Mis coqueteos con el escepticismo los pago ahora. Sabiduría y desgracia, dos términos que me resultan familiares. De ahí que mis aspiraciones y apetitos profundos no sean los de un sabio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1266 (Pág. 156 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lamennais, creo, define el halago como “la cortesía del desprecio”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1267 (Pág. 156 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es tan difícil ser loco como sabio. Renunciemos a las jerarquías, no tengamos en cuenta las condiciones, contentémonos con una gran abulia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1268 (Pág. 156 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La gloria no tiene apego más que por aquellos, santos incluídos, que han alcanzado el sentido de la actitud, y -¿por qué no?- de la provocación. Es el caso de todo un Pascal. Pero no, por lo mismo, de un Joubert, un espíritu demasiado puro y, por delicadeza, menos atormentado.&lt;br /&gt;Mi predilección es total por aquellos que han logrado escapar al Renombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1269 (Pág. 157 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se escribe tendemos a completar nuestro pensamiento, y ésta es la mejor manera de estropearlo. El verdadero mérito es detenerse, no profundizar. Es más cómodo agotar un problema que sugerir sus dificultades. (Esta última frase lo estropea todo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1270 (Pág. 157 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Conozco a tantos que no recularían ante un hermoso fracaso. Pero el fracaso apunta al destino y no a la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1271 (Pág. 157 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando no tenemos un objetivo hacia el cual nuestros actos puedan converger, sólo nos gusta el pensamiento discontínuo, quebrado, a imágen de nuestra vida echada a volar en pedazos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1272 (Pág. 157 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras la muerte de su hija Tulia, Cicerón, en su retiro campestre, se escribía a sí mismo cartas de consuelo. Nos lamentamos y regocijamos a la vez de que se hayan perdido. Incluso en lo más duro de su desesperación, no podía dejar de ser escritor. Su vanidad era digna de un griego. Y más inteligente que Tacito..., quizás la única ventaja que le llevaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1273 (Pág. 157 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En favor de Francia : una nación de avaros nunca puede ser superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1274 (Pág. 157 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya he dicho varias veces que todos despliegan un esfuerzo importante y llegan a triunfar gracias a sus sórdidas pasiones, a la enfermedad, al apetito de gloria, a los celos, etc..., nunca por la simple espontaneidad de su espíritu. El hombre sería un abúlico si no fuera por esa fuerza más o menos extrínseca que le empuja a actuar, a realizarse, a conquistar. ¡Cuán falso es el idealismo en filosofía y cuán nulo en psicología!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1275 (Pág. 157 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la época en que escribía en primera persona todo me salía solo: desde que desterré el “yo”, la menor frase me exige tal esfuerzo que me quita las ganas de producirla. La impersonalidad paraliza mi espontaneidad. Me cuento entre esos espíritus –equívocos, a decir verdad- que sólo se sienten a gusto cuando hablan de sus preocupaciones o sus hazañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1276 (Pág. 157 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antaño nunca llegué a pensar que fuera posible caer en la demencia por un exceso de aburrimiento..., pero ahora sí lo creo. Algo tan simple como contemplar las nubes inmóviles durante un cierto tiempo basta para que se tambalee el resto de vitalidad y de equilibro que todavía me queda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1277 (Pág. 158 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;13 de abril . Ayer por la tarde fuí a escuchar, a Pleyel, la Mathâuspassion. En un determinado momento, me dió por pensar que todos los hombres y mujeres de la orquesta y el coro serán cadáveres dentro de cincuenta años. Y de golpe ví sus esqueletos, cantando, tocando el violín, la flauta, etc.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1278 (Pág. 158 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos pueblos que más he admirado, los alemanes y los judíos. Esa doble admiración, incompatible después de Hitler, me ha llevado a situaciones como mínimo delicadas y ha suscitado en mi vida conflictos que hubiera preferido evitar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1279 (Pág. 158 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No son tus experiencias las que me interesan, sino la forma como las presentas. Una vida no es una obra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1280 (Pág. 158 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4128147148386945313?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4128147148386945313/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4128147148386945313&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4128147148386945313'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4128147148386945313'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/03/fragmentos-del-1261-al-1280.html' title='Fragmentos del 1261 al 1280'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2970162753124909376</id><published>2008-03-02T11:20:00.000+01:00</published><updated>2008-03-02T11:21:12.289+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1241 al 1260</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            La despreocupación, señal por excelencia de un “corazón noble”. En la ansiedad entra desde la pusilanimidad hasta la cobardía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1241    (Pág. 154 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La tristeza es un dolor que se va apaciguando indefinidamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1242    (Pág. 154 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me pego contra un muro, a cada instante. Imposible desatascarlo, sea lo que sea, si no es con una interrogación que degenera en duda.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            29 de marzo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            Noche atroz. Cada minuto... interminable. Los nervios, los reumatismos, el estómago sobre todo..., de acuerdo todos como en una conspiración para aplastarme, para dejarme fuera de juego.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1243    (Pág. 154 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No merece la pena buscar una formula de salud. Hay que dejarse vivir y sacar las conclusiones al respecto. Y sobre todo no olvidar la recomendación del Bhagavad-Gitâ : “Es mejor morir según la propia ley que salvarse con la de otro”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1244    (Pág. 154 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Domingo 30 (o 31 de marzo). Esta tarde, después de haber acompañado a S. a la estación, crísis de depresión cercana al suicidio. ¡Nada, nada, nada! El vacío en mí y en torno a mí. Momentos como ése nos llevan derechitos al asilo. Además me encontré verdaderamente enajenado, en el sentido pleno del término. No estaba en mí. Pasaba al lado de una iglesia y entré sin pensarlo. ¿A qué viene mezclar a Dios con lo intolerable? No obstante, habría que encontrar una formula para rezar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1245    (Pág. 154 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No se por qué milagrosa razón consigo durar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1246    (Pág. 154 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Maldecir la existencia no es para mí un capricho ni un hábito, sino una terapéutica. Me alivia, lo he experimentado un número incalculable de veces. Para no sucumbir a la angustia ni al horror, me dedico a execrar lo que causa una y otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1247    (Pág. 154 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo atacamos a los fracasados y a los que no tienen nada.  Regla general : si se quiere pasar por justo, hay que alabar los defectos de los demás, nunca las cualidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1248    (Pág. 154 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ir a un espectáculo o una reunión en la que se conoce a todo el mundo es una auténtica pesadilla. No entiendo cómo un hombre sensible puede aspirar a la celebridad. El ruego de Reverdy “¡Haz, Señor, que permanezca desconocido!” podrá parecer muy hermoso, pero desde luego no es nada sincero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1249    (Pág. 155 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿A qué será debido que, en la vida, la indignación nos aburra tan pronto, mientras que la decadencia nos parezca siempre justa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1250    (Pág. 155 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Cuánto fragor sanguíneo en la humillación! Un hierro candente danzando en nuestras venas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1251    (Pág. 155 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada día que pasa destiñe un poco más la imágen que me he hecho de mi Indiferencia.&lt;br /&gt;            Estoy encantado con no ser nada, pero no me gusta que los demás me tomen la palabra. Decididamente, nunca me acostumbraré al poco caso que me hacen.  Vergüenza y desolación. ¡Malditos aquellos que no han vencido a su nombre!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1252    (Pág. 155 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las naturalezas sensuales tienen miedo a la muerte (Tolstoi). Las “seráficas” (Novalis) no lo tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1253    (Pág. 155 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para sorprender el secreto de un ser nada como conocer sus bajezas. No las cotas de mezquindad que posee -y que acertadamente pueden suponersele-; pues son esas mismas facetas las que explican no qué es lo que anhela, sino porqué actúa,  en general.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1254    (Pág. 155 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todos los que me rodean hablan de doctrinas, y casi nadie de realidades o de experiencias. Pensadores, críticos, escritores, eruditos..., meras variedades del hombre exterior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1255    (Pág. 155 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi pasión por las verdades jadeantes..., ¿será señal de inmadurez? ¿Una prueba de mi inaptitud para la sabiduría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1256    (Pág. 155 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si fuera creyente, sería cátaro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1257    (Pág. 155 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo que hace de mi vida un sufrimiento constante es que para mí no existen las mismas cosas que para los demás, y que, si quiero seguir el juego, debo desplegar tal esfuerzo que éste me atormenta y me agota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1258    (Pág. 155 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi espíritu es macizo. ¿Podría llegar a entreverse algo de él a través de sus fisuras?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1259    (Pág. 156 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Que yo tenga miedo a veces por el futuro de mis neuronas!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1260    (Pág. 156 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2970162753124909376?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2970162753124909376/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2970162753124909376&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2970162753124909376'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2970162753124909376'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/03/fragmentos-del-1241-al-1260.html' title='Fragmentos del 1241 al 1260'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-473382913748244341</id><published>2008-02-21T20:04:00.001+01:00</published><updated>2008-02-21T20:04:46.794+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1221 al 1240</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Los filósofos empiezan reflexionando sobre la física y acaban en consideraciones acerca de la moral. Ahí tenemos a Grecia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1221    (Pág. 152 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo en un filósofo del siglo XIX que La Rochefoucauld tenía razón en el pasado, ¡pero que sus Máximas no se aplicaran nunca al hombre del futuro!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1222    (Pág. 152 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            He escrito todos mis libros a base de excitantes (café, tabaco...). Desde que no puedo tomarlos, mi “producción” se ha reducido a cero. ¡A eso se reducen las faenas del espiritu!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1223    (Pág. 152 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo me concentro con los recuerdos lejanos. Absorben toda mi atención. ¿Es señal de envejecimiento o simple y pura chochez?        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1224    (Pág. 152 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo análisis que acaba con un guiño de esperanza se sacrifica a la convención y se destruye a sí mismo.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;1225    (Pág. 152 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mis amigos, uno tras otro, me envían sus libros. Sólo yo no escribo nada. Intento tirar de vanidad, y a veces lo consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1226    (Pág. 152 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La amargura es el resultado de una ambición insaciada, contrariada, desmesurada. La amargura es señal de una descomunal imperfección, por no decir de una descomunal bajeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1227    (Pág. 152 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es fácil escribir cuando puede hacerse sobre algo que no sea uno mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1228    (Pág. 152 – 10)&lt;br /&gt;                        &lt;br /&gt;            Toda clase de prisa denota algun desarreglo mental.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1229    (Pág. 152 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tengo que escribir un texto sobre el Dolor. Veo claramente lo que he de decir..., ¿pero por qué hacerlo? ¿Por qué no sufrir en silencio, como las bestias?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1230    (Pág. 152 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay en la vecindad un gallo que canta casi todo el tiempo (¡en la plaza del Odeon!).  Es mi amigo, mi único amigo. Debe vivir en alguna buhardilla de la casa de enfrente. Su presencia, su canto sobre todo, me reconcilia con París e incluso conmigo mismo. He nacido para ser granjero, para revolcarme entre boñigas.&lt;br /&gt;            Con un alma elegíaca es imposible vivir en la Historia y componer una bonita figura. ¿Cómo crear, cuando se sabe, cuando se siente que cada día que pasa nos aleja un poco más del Paraíso?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1231    (Pág. 152 – 13) (Pág. 153 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El fin del mundo acontecerá en cuanto que la idea misma de Dios haya desaparecido.  De olvido en olvido, el hombre consentirá en abolir su pasado y suprimirse a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1232    (Pág. 153 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Entre una explicación científica y otra “mística”, sea sobre el tema que sea, la más superficial y decepcionante siempre es la primera.&lt;br /&gt;            Ello no impide que pueda uno también cansarse de las explicaciones “profundas”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1233    (Pág. 153 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Yo sería un crítico que nunca hablaría de un escritor cuyos méritos son evidentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1234    (Pág. 153 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Encontrarse en un estado de inspiración sin ideas, en un entusiasmo vacío, combinar el aliento y la nulidad, el éxtasis y la carencia, vivir en un lirismo sin poemas..., abdicar en el umbral de la expresión, conocer ese silencio convulso frente al Verbo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1235    (Pág. 153 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            25 de marzo de 1962.&lt;br /&gt;            Esta mañana me he sentido secuestrado por una legión demoníaca. Llevado de la mano al Infierno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1236    (Pág. 153 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Afortunadamente el Tiempo existe : de otra forma, nunca escaparíamos de la humillación, ni la vergüenza. Vivo con sentimientos que no exigen la eternidad, sino que, por el contrario, la temen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1237    (Pág. 153 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esos terrores repentinios, esa espera de algo que pase, de que la suerte del cerebro se precipite...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1238    (Pág. 153 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por todas partes, en todos y cada uno, detecto la impostura, la irrealidad y la mentira. Mi relación con los demás se encuentra por ello singularmente comprometida. Cuando me topo con un hombre verdadero, mi primer impulso es pensar que se encuentra preso de un error o de una alucinación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1239    (Pág. 153 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando detecto en alguien el miedo al porvenir siento verguenza por sentirlo también yo, e intento disiparlo. Sólo nuestra cobardía nos parece legítima y soportable; la de los demás es siempre repugnante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1240    (Pág. 154 – 1)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-473382913748244341?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/473382913748244341/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=473382913748244341&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/473382913748244341'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/473382913748244341'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/02/fragmentos-del-1221-al-1240.html' title='Fragmentos del 1221 al 1240'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6781064263519436264</id><published>2008-02-10T09:25:00.001+01:00</published><updated>2008-02-10T09:25:46.225+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1201 al 1220</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Domingo, 10 de marzo. He salido a pasear, pero he vuelto de inmediato.  Imposibilidad de ver a los demás, su simple “existencia” me parecía inconcebible. No se puede pasear con la cabeza gacha, entre los tormentos de la vergüenza. ¿Y vergüenza de qué? ¡Si lo supiera! ¡Esa idea negra que alberga mi sangre!&lt;br /&gt;            Todos mis sentimientos son secuelas de mi desgarro interior.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1201    (Pág. 150 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Llorando se divierte el húngaro”. ¿Es un verso o un proverbio magiar? No lo sé. Pero si sé que yo pertenezco a ese mundo, aunque sólo sea por mi pesimismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1202    (Pág. 150 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El escape del trabajo. No importa cuan mezquino sea, me precipito en él -estoy seguro- con tal de no tener que pensar, para evitar el encuentro con lo esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1203    (Pág. 150 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He nacido para el claustro o la juerga, no para ser un escritor que no escribe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1204    (Pág. 150 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Incluso para el remordimiento hay un limite. ¿Lo habré alcanzado? Lo temo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1205    (Pág. 150 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si bien se mira, no hay nadie a quien de verdad pueda envidiarse. ¿Qué conclusión sacamos de ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1206    (Pág. 151 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi maldición es tener que vermelas siempre con los problemas, mientras que he nacido para las confesiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1207    (Pág. 151 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He hojeado un libro de imágenes sobre Proust: la moda de 1900 es intolerable, qué impresión de tristeza y de náuseas. El vestuario siempre envejece más que las ideas o los sentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1208    (Pág. 151 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El Lenguaje es cada vez menos mi “fortaleza”, mi “dulce hogar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1209    (Pág. 151 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Depende de la gente, pero para mí es una pesadilla: la pobreza, o mejor, el fantasma de la indigencia..., nadie como yo sabe lo que cuesta hacerla frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1210    (Pág. 151 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pasión por el ser; disgusto por los seres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1211    (Pág. 151 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Llegar a tener miedo de todo aquello que no sea uno mismo..., miedo, miedo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1212    (Pág. 151 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Meditar es introducir un intervalo entre el pensamiento y la palabra. Pocos lo consiguen.          &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1213    (Pág. 151 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tres horas conversación. He perdido tres horas de silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1214    (Pág. 151 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            14 de marzo. Ayer, cena en el centro. Apenas he abierto la boca. Un aburrimiento cercano a la desesperación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1215    (Pág. 151 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ese vacío corrosivo y alegre en cada una de las células del cuerpo..., a eso llamo yo melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1216    (Pág. 151 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Kierkegaard : un pensamiento voluble, una profundidad difusa. ¡Qué pena que no haya sabido contenerse!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1217    (Pág. 151 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo más difícil, una vez rotos los lazos entre las personas y las cosas, es volver a acostumbrarse a unas y a otras, a readaptarse a las antiguas ilusiones, volver a retomarlas una a una.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1218    (Pág. 151 – 13)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es preciso renunciar a tener un juicio de orden moral sobre uno mismo. Nadie es responsable de lo que es, ni puede cambiar su naturaleza. Es algo evidente y todo el mundo lo sabe. ¿Porqué entonces adular o calumniar? Porque vivir es evaluar, emitir juicios, y porque la abstención, cuando no es a consecuencia de la cobardía, exige un esfuerzo agotador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1219    (Pág. 151 – 14) (Pág. 152 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esta angustia sorda que preludia la imbecilidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1220    (Pág. 152 – 2) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6781064263519436264?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6781064263519436264/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6781064263519436264&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6781064263519436264'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6781064263519436264'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/02/fragmentos-del-1201-al-1220.html' title='Fragmentos del 1201 al 1220'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-906411152254133728</id><published>2008-01-31T22:02:00.001+01:00</published><updated>2008-09-26T08:36:47.014+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos de 1181 al 1200</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Cada vez es mayor la cantidad de libros ilegibles que me encuentro [en las librerías]. Vendrá un día en que no podré leer nada, en que tendré que contentarme con mirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1181    (Pág. 148 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Esta tarde he ido a una cita “de negocios” con la idea de ser claro, nítido, tajante. Se trataba de negociar mi dimisión como director de la colección Plon. Como era de esperar, he vacilado, dudando entre el sí y el no, y he salido de allí sin haber tomado una resolución. Soy incapaz de tomar una decisión delante de nadie, mirandole a la cara. Cualquiera me hace perder las maneras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1182    (Pág. 148 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Todo momento que no se pasa cara a cara con uno mismo es tiempo perdido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1183    (Pág. 148 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Liquidar, esa es mi manía, mi vicio. ¡Y con qué voluptuosidad me aplico! ¡Y qué regusto amargo después!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1184    (Pág. 148 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Cuando uno ya no puede pensar más que en su infancia, es entonces cuando se cierra el ciclo vital.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1185    (Pág. 148 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Cuanto más nos atormenta la muerte, más deseamos la gloria. La idea de la vanidad universal es un acicate.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1186    (Pág. 148 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           “Aquel que es Dios por naturaleza se entretiene con aquellos que Él ha hecho dioses por la gracia...” (San Simeón, el Nuevo Teólogo).&lt;br /&gt;           Toda la esencia de la mística cristiana está ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1187    (Pág. 148 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           5 de marzo de 1963. Ayer tarde escuché la Pasión según San Juan con una alegría cercana al éxtasis. Ya en la calle, en contacto con la inmundicia, con lo cotidiano, me preguntaba si las tres “sublimes” horas precedentes no habrían sido una alucinación. Y, sin embargo, esos instantes me habían dado a la vez la certidumbre y la emoción de la suprema realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1188    (Pág. 149 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Aquel que posee el sentido del tiempo sufrirá menos que quien se le resiste, que a quien le sobrepasa su fragilidad. Salvo raras excepciones, casi todos los adeptos de la forma tienen una conciencia aguda de la futilidad universal, de la nada de los actos y de la vida como tal. Y por resistirse a lo que toda cosa posee de sólido, de duradero, es por lo que apuestan por las palabras y se sirven de ellas.&lt;br /&gt;           El gusto por la perfección deja entrever alguna herida secreta. Cuanto más nos afecta el tiempo, más queremos escapar de él. Escribir una página irreprochable, una frase solamente, nos coloca por encima de las imperfecciones del devenir. Triunfamos sobre la muerte por medio de la obsesión por la perfección, por la busqueda apasionada de lo indestructible a través del verbo, a través del símbolo mismo de la caducidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1189    (Pág. 149 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           La vida cumple todas las condiciones exigidas por lo Insoluble.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1190    (Pág. 149 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Un entierro representa a la vez el triunfo y la ruina de toda metafísica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1191    (Pág. 149 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Nos está permitido reflexionar sobre cualquier cosa, ¡salvo sobre la vida y la muerte, esas banalidades devastadoras!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1192    (Pág. 149 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Filosóficamente, la libertad es apenas concebible: como idea, además, es superficial.., no se tiene en pie. Como creencia es profunda, e ilegítima.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1193    (Pág. 149 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           En un libro gnóstico, el &lt;span style="font-style: italic;"&gt;Evangelio según San Tomás, &lt;/span&gt;tropecé ayer antes de acostarme con las siguientes palabras: “Jesus dijo: ¡Maldita esa carne que depende del alma y maldita esa alma que depende de la carne!”&lt;br /&gt;           Impresión extraordinaria, que me hizo perder el sueño.&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;1194    (Pág. 149 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Se habla de las enfermedades de la voluntad y se olvida que en si misma la voluntad es una enfermedad, que sólo es una facultad postiza del querer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1195    (Pág. 150 – 1)&lt;br /&gt;         &lt;br /&gt;           Yo miro a través de los conceptos, tanto los detalles más mezquinos como los más raros. De ahí mi inaptitud para la poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1196    (Pág. 150 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Excitación de fin del mundo. ¿De qué sirve haber leido a todos los sabios? Moldearse con la materia, tomarla como ejemplo, imitar su calma..., bien que me gustaría reducirme a eso, pero no lo consigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1197    (Pág. 150 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Pienso en todos aquellos que han triunfado -a los que conozco directamente- y que ninguno haya alcanzado el tipo de gloria que esperaba. ¿Es una ley? ¿Un ardid de la naturaleza? Ninguno ha encontrado el destino con el que soñó; y cuanto más lo ansiaba, menos se acercó. El reino de la ironía universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1198    (Pág. 150 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Si algo valgo es únicamente porque no hago nada por dar todo lo que llevo dentro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1199    (Pág. 150 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           Una flor es una plegaria callada. Igual puede decirse de todo aquello que no sirve para nada, de la inutilidad de uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1200    (Pág. 150 – 6) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-906411152254133728?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/906411152254133728/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=906411152254133728&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/906411152254133728'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/906411152254133728'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/01/fragmentos-de-1181-al-1200.html' title='Fragmentos de 1181 al 1200'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1545750425040261584</id><published>2008-01-21T18:58:00.000+01:00</published><updated>2008-01-31T22:02:53.284+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1161 al 1180</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La “buena” gente, los generosos que se desviven por los demás, son casi siempre unos vanidosos, unos jactanciosos simpáticos y entrañables.&lt;br /&gt;La bondad es una forma peculiar de vanidad y de jactancia.&lt;br /&gt;La bondad es una versión noble de la vanidad y la jactancia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1161 (Pág. 146 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El papel del insomnio en la historia. De Calígula a Hitler. ¿Ha sido la imposibilidad de dormir la causa o la consecuencia de su crueldad? El tirano vela, ése es el término cabal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1162 (Pág. 146 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que hacen los demás, igual que lo que yo hago, para mí, me parece innecesario. De ahí que todo acto me pese y que “vivir” me resulte un suplicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1163 (Pág. 146 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escribir es proclamar que algo carece de relaciones con el ser.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1164 (Pág. 147 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de terminar un artículo sobre la gloria, que no vale nada. ¡Vaya una idea abordar semejante tema! ¿A santo de qué me habrá dado por hablar de ello? Todo esto es una estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1165 (Pág. 147 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienquiera que haya sido un idolo, a poco que lo parezca, está condenado a envejecer.&lt;br /&gt;El éxito es la muerte del espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1166 (Pág. 147 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pais: encanto, vulgaridad y desolación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1167 (Pág. 147 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He leido en una Historia de Inglaterra un retrato de Guillermo el Conquistador, que me ha entusiasmado enormemente. Amaba tanto a las bestias salvajes que no se atrevian a dispararles en su presencia. Por el gusto de verlas se paseaba por bosques espesos y sombríos. Detestaba a los hombres, hablaba poco y no perdonaba a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1168 (Pág. 147 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He hecho voto de soledad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1169 (Pág. 147 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más despiertos estamos es cuando percibimos la parte de vacio que tienen todas las cosas.&lt;br /&gt;O mejor: Estar despierto es percibir la zona de vacío que poseen todas las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1170 (Pág. 147 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida es como un texto ya muy trabajado que quisieramos mejorar aún más, sin lograrlo, porque de puro exceso no admite ni una sola coma más. Lo bonito es saberlo insuficiente e incompleto, no encontrar nada capaz de empañarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1171 (Pág. 147 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo cierto del escepticismo es que, una vez lo conocemos, cualquier esfuerzo que hagamos para descolgarnos de él, nos conduce a volver caer indefectiblemente. Es una enfermedad cíclica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1172 (Pág. 147 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien dijo que solamente dos cuestioens me atormentan : Dios y el estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1173 (Pág. 147 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si hubiera podido relacionarme de una forma sincera con los demás, seguramente me hubiera abstenido de la idea de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1174 (Pág. 147 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacimiento, matrimonio, funeral..., ¿porqué los acontecimientos irreparables siempre suscitan sentimientos falsos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1175 (Pág. 147 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26 de febrero de 1963.&lt;br /&gt;Soy distinto de mis sensaciones. ¿Cómo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1176 (Pág. 148 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos días perdidos en conversaciones, y ese acostumbrarse a mi nulidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1177 (Pág. 148 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me interesa es ver hasta que punto puedo disociarme del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1178 (Pág. 148 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El otro día encontré en el autobus a un joven escritor de vanguardia (¡), que me reprochaba no ser revolucionario, no querer innovar en nada y, en suma, no aportar nada nuevo. “Pero es que yo no quiero cambiar nada de nada”, le dije. No comprendió mis intenciones. Me ha tomado por un modesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1179 (Pág. 148 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me han gustado los dioses agonizantes, las religiones abandonadas, sin porvenir, exterminadas por acorralamiento. De ahí mi pasión por Celsius.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1180 (Pág. 148 – 5) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1545750425040261584?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1545750425040261584/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1545750425040261584&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1545750425040261584'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1545750425040261584'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/01/fragmentos-del-1161-al-1180.html' title='Fragmentos del 1161 al 1180'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2213363514421035525</id><published>2008-01-11T08:14:00.000+01:00</published><updated>2008-01-11T08:16:15.471+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1141 al 1160</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La Vida me echa a un lado, para que pueda seguir. Sentirse como un obstáculo en la marcha de las cosas. Molesto al Devenir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1141 (Pág. 144 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me hace perder el gusto por el futuro es la certidumbre de que en él todo será aún más feo que en el presente. Sólo con pensar en la degeneración de la arquitectura desde los inicios del siglo XIX a hoy, siento escalofríos en la espalda. ¿Se imaginan como será esta arquitectura en el futuro? Es mejor no pensarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1142 (Pág. 144 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda cuestión, cualquiera que sea, es ilimitada. Es nuestro espíritu estrecho, nuestra manía de definir, quien le impone fronteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1143 (Pág. 144 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos tejados horribles y ese cielo gris, que contemplo hasta el embrutecimiento. ¿Dónde hallar el menor indicio de esperanza y de realidad? La desolación del aquí abajo en estado puro, del catastrófico aqui abajo.&lt;br /&gt;Todo lo que contemplo a mi alrededor halaga mi desesperación y viene a confirmar mi horror al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1144 (Pág. 144 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi vieja teoría: no se puede vivir ni con Dios, ni sin Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1145 (Pág. 144 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Santillana del Mar! [Cerca de Santander, el pueblecito más hermoso de todo el Cantábrico] Pienso en ella antes de rezar con el más auténtico y profundo desgarro, hasta tal punto me hace llorar la nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1146 (Pág. 144 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esos momentos en que nuestros pensamientos descienden y desciencen, cada vez más abajo –casi hasta nuestra tumba-, la atraviesan y después remontan hacia no se sabe qué...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1147 (Pág. 145 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una especie de disconformidad entre el mundo y yo, que se agudiza con los años; por el tono de frialdad, es cierto, y no por el de lirismo, como era el caso años atrás. (Creo sinceramente que un angel se sentiría consigo mucho mejor aquí abajo que yo. Aunque la comparación no es buena : porque no es la pureza la que me impide saberme parte de este mundo, no, es otra cosa, algo así como un veneno nostálgico, del que sólo los demonios -antes que los ángeles- pueden tener el presentimiento o la idea.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1148 (Pág. 145 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una melodía parcheada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1149 (Pág. 145 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se deja hacer a las cosas, nada ocurre..., muy afortunadamene. Quien dice acontecimiento dice cabezonería.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1150 (Pág. 145 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 de febrero de 1963.&lt;br /&gt;Esta tarde he estado escuchando durante dos horas a un compañero de clase al que no veía desde hace quince años. Y digo escuchando, porque no ha parado de hablarme de sus hazañas, de sus éxitos, de su fortuna, de su mujer y de todo el mundo. No creo que se lo inventara, pero tenía tal forma de adornar hasta el menor detalle de sus aventuras, que me dejaba entre el asombro y el disgusto. ¡Aventuras y más aventuras! “Y le dije...”, “y cogí la delantera...”, “trabajando veinte horas al día...”. Para terminar, me pidió que no dejara de llamarle si necesitaba cualquier cosa. Lo de frecuentar a estos rumanos está bien: los defectos de los hombres en general se revelan en ellos en toda su desnudez. De hecho, no saben disimular..., o más bien tienen entre sí tal forma de disimular que los delata por completo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1151 (Pág. 145 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El Espíritu Santo no es escéptico” (Lutero).&lt;br /&gt;Una de sus frases inagotables, a las que consagraba todas las horas muertas de sus insomnios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1152 (Pág. 145 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de la guerra había un viejo poeta enfermo totalmente olvidado, al que leí no se dónde, que había dado instrucciones de que no quería nada con nadie. Su mujer, por caridad, de vez en cuando llamaba a su puerta...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1153 (Pág. 145 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores menores envejecen menos que los grandes (O más bien, son más legibles). La razón es que éstos últimos están menos marcados que los otros por los defectos y cualidades de la época en que viven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1154 (Pág. 146 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer fuí a un cocktail, del que volví furioso, desatado. No puedo ir más a ese tipo de mascaradas. Ver a toda esa gente reunida me resulta intolerable. A mi edad, el espectáculo del “gran mundo”, no tiene ya razón de ser. He dedicido no volver a ir a ningún otro, encerrarme en mí mismo y vivir en París como si no estuviera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1155 (Pág. 146 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El comercio de la inocencia es tan aburrido como el de la picardía. Habría que buscar un punto medio entre la sociedad y la naturaleza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1156 (Pág. 146 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Si el descontento con uno mismo otorgara la genialidad!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1157 (Pág. 146 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“... contraemos al nacer la obligación de morir” (San Ignacio de Loyola, Ejercicios Espirituales).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1158 (Pág. 146 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que hace falta es destruirlas, echar al fuego las páginas que no le gustan, así demuestra su fuerza un escritor. Publicar lo menos posible, tal debiera ser su divisa.&lt;br /&gt;En el fondo, agradezco a mi pereza el haberme alejado del error en que caen los demás por un exceso de vitalidad, de trabajo o de talento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1159 (Pág. 146 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si estuviera seguro de que tengo tantos defectos como los demás, como aquellos a los que conozco, me suicidaría inmediatamente.&lt;br /&gt;¿...Pero cómo dudarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1160 (Pág. 146 – 7) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2213363514421035525?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2213363514421035525/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2213363514421035525&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2213363514421035525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2213363514421035525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2008/01/fragmentos-del-1141-al-1160.html' title='Fragmentos del 1141 al 1160'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-283733861464518754</id><published>2007-12-23T08:22:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T08:25:29.198+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1121 al 1140</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Consejo a un joven: “Nunca olvides que bajo ningún concepto puede decirse la verdad a los superiores y a los amigos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1121    (Pág. 142 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He visto hoy por vez primera a X., del cual he leído todos sus libros. Un pequeño caballero, con una vocecita de muñequito amable. Es posible que Bergson no produzca una impresión mejor. Y por lo demás qué importará que tenga tal o cual otra mejor pinta. Decepcionarse por la apariencia física de la gente es señal de infantilismo. ¿Pero, por otro lado, cómo permanecer insensible ante ello?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1122    (Pág. 142 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡La de gente que se cree con derecho a aburrirnos durante tres horas seguidas!&lt;br /&gt;            El miedo a importunar, en verdad a no poder distraer a los demás, me lleva a no rendir visita a nadie..., a menos que haga un grandísimo esfuerzo por mi parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1123    (Pág. 142 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            13 de enero. Domingo por la mañana. Un frío de narices. Algunos paseantes con aire cansado, y que me miran -quizás me toman por un loco- cantar a voz en grito cancioncillas húngaras. Este frío, que me recuerda los inviernos de mi infancia (¡excepto la nieve, que aquí no es nada agradable, eso si!), me pone muy contento.&lt;br /&gt;            Ya he dicho que casi siempre soy feliz cuando los demás están de mal humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1124    (Pág. 142 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Yo era Profeta cuando Adan todavía no era más que agua y arcilla”.&lt;br /&gt;            ¡Cuánto orgullo en estas palabras de Mahoma!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1125    (Pág. 142 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Verdaderamente, sólo acostado puede pensarse en la eternidad. Se comprende que los orientales lo hayan entendido tan bien: ¿por qué si no son tan aficionados a la posición horizontal? Con la mirada vuelta hacia el cielo el curso de nuestros pensamientos cambia necesariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1126    (Pág. 142 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En cuanto que me tiro en la cama, o en el suelo, el tiempo deja de correr y de contar. La historia es el producto de una humanidad puesta en pie.&lt;br /&gt;            Fatalmente, en tanto que animal vertical, el hombre ha debido acostumbrarse a mirar ante sí, no solamente desde el punto de vista espacial, sino también desde el temporal. ¡A tan humilde orígen se remonta la idea del porvenir!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1127    (Pág. 143 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los celos –amorosos, se entiende- confieren talento al primero que llega y lo eleva por encima de los más grandes imaginativos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1128    (Pág. 143 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Rivarol, que ha traducido El Infierno, reprocha a Dante haber escrito : “El aire carecía de estrellas”. – La estética del siglo XVIII llega a paroxismos de auténtica anti-poesía. Los estragos de Voltaire son increíbles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1129    (Pág. 143 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi incapacidad para decirle a la gente la verdad en la cara, mi cobardía en suma,  me ha traído más problemas que si fuera un héroe moral.&lt;br /&gt;            Me lanzo contra el hombre en general, pero carezco de coraje ante un indivíduo concreto. Siento un miedo terrible a herir, y por supuesto a ser herido yo mismo. Puedo llegar a ser pusilánime por un exceso de sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1130    (Pág. 143 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Soy un vómito, he sido escupido por el tiempo, me encuentro embriagado de mi decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1131    (Pág. 143 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Encontrarse de repente en medio de lo Incomunicable, sentir sobre uno el peso de un vacío que no pudiera expresarse...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1132    (Pág. 143 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El dolor no condena la vida, el dolor la corrige. (Porqué no soy budista).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1133    (Pág. 143 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo se lamentan los que, poseyendo un fondo religioso, no pueden detenerse en ninguna religión y tropiezan (¿por exceso de lucidez o de impaciencia?) con el umbral de lo absoluto. ¡Con qué admiración contemplan a cualquiera que sepa rezar!    &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1134    (Pág. 143 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los dolores imaginarios son los más reales de todos, pues de puro necesarios los inventamos porque no podemos pasarnos sin ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1135    (Pág. 143 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todos los días lo compruebo: se puede tener piedad de los hombres, pero amarlos es imposible. Es ahí, en ese punto central y preciso, donde el cristianismo tira de guadaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1136    (Pág. 143 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Francia. La nación más dotada de Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1137    (Pág. 144 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No he nacido para “pensar”; cuando me dedico a ello, el curso de mis razonamientos es interrumpido rápidamente por cualquier refrán interior, por un murmullo más bien. Incluso mi “pensamiento” es musical.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1138    (Pág. 144 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me atraen todos los espíritus crueles, sean personajes literarios o históricos. Mi tristeza encubre una increíble crueldad que no puede ni quiere ser satisfecha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1139    (Pág. 144 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sábado, 26 de enero de 1963.&lt;br /&gt;            Ganas de llorar. He triunfado sobre todos los deseos. Desgarro (en sentido profundo) de toda la trama de mi ser. Sensación de soledad tan pura y poderosa como una “demencia lúcida”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1140    (Pág. 144 – 4) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-283733861464518754?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/283733861464518754/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=283733861464518754&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/283733861464518754'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/283733861464518754'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/12/fragmentos-del-1121-al-1140.html' title='Fragmentos del 1121 al 1140'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2643570364617309132</id><published>2007-12-09T10:54:00.000+01:00</published><updated>2007-12-23T08:25:51.645+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1101 al 1120</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;“Que la demostración de Leibniz sea verdadera, que se admita que, entre los mundos posibles, éste es siempre el mejor, es una demostración que todavía no conlleva teodicea alguna. Porque el creador no solamente ha creado el mundo, sino también la posibilidad misma: por consiguiente, hubiera debido hacer posible un mundo mejor”. (Schopenhauer)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1101 (Pág. 139 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Schadenfreude [Esa insana alegría que nos invade al contemplar las desgracias de los demás o el hecho mismo de regocijarse viendo fracasar una empresa cualquiera], una expresión incorrecta. Hay crueldad en todas las situaciones, salvo en la alegría, que es lo más puro que puede llegar a sentirse. El placer puede ser cruel, la desesperación, la tristeza, todo..., salvo, una vez más, la Alegría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1102 (Pág. 140 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La muerte, es cambio de estado tan señalado, tan temido, no es para naturaleza más que el último matiz de un estado precedente...” (Buffon).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1103 (Pág. 140 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Debemos delatar nuestra cólera o nuestro odio sólo al actuar. Los animales de sangre fría son los únicos que llevan consigo veneno”. (Schopenhauer).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1104 (Pág. 140 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El amor es un sentimiento de todo punto anormal, porque viene acompañado de todos los trastornos que de ordinario caracterizan al espíritu trastornado: la angustia, la desesperación, el recelo mórbido, los relámpagos de felicidad, el egoísmo llevado hasta la ferocidad, etc. Es una felicidad de rabioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1105 (Pág. 140 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más insoportable que una mujer que conoce algo a fondo, que estudia un problema, que demuestra tener competencia en materias difusas como el arte o la literatura. Para conservar su encanto, una mujer solamente debe rozar o adivinar; desde el momento en que sabe, pierde todo su encanto.&lt;br /&gt;De la misma forma, nada más exasperante que un poeta que profundiza, que insiste, que quiere agotar un tema o un sujeto. Hace lo contrario de lo que debería si quiere vivir teniendo un punto de vista único. Es preciso rumirar todas las cosas, no meditarlas. Sólo los poetas que han perdido su inspiración vuelven y vuelven sobre el mismo motivo, sólo ellos poseen autoridad acerca de una cuestión cualquiera. El abandono es lo más difícil de conservar del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1106 (Pág. 140 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me entiendo bien con los franceses, porque siempre estoy presto a papar moscas y durante más tiempo que ellos. Sólo puedo ser feliz entre los daneses o los alemanes, entre aquellos que tienen un aire “agilipollado”.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;1107 (Pág. 140 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Combato la desesperación con la cólera, y la cólera con la desesperación. ¿Homeopatía?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1108 (Pág. 140 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juego a olvidar. ¡Como si antes lo hubiera conocido!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1109 (Pág. 140 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo me pregunta: “¿Qué haces? ¿Para cuándo un nuevo libro?”. Es increíble hasta qué punto se ha instalado entre sus costumbres la necesidad de publicar. Es ya casi una obligación, so pena de ser tomado por un fracasado. Sin embargo, no hay que ceder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1110 (Pág. 141 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tipo de melancolía que padezco no se deja describir con palabras. Necesitaríamos para ello a la música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1111 (Pág. 141 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo miedo a la muerte, sino a la vida. Desde que tengo memoria, ésta es la que me parece insondable y aterradora. Mi incapacidad de asumirla. Miedo además de los hombres, como si perteneciera a otra especie. Siempre esa sensación de que mis intereses no coinciden para nada con los suyos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1112 (Pág. 141 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre me ha encantado, antes de profundizar en cualquier cosa, verle sus límites. Se trate de un ser, de un objeto, de una idea. Desde ahí arriba, algo así como una intuición. Me lo suelo pasar muy bien. No puedo imaginar un don más funesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1113 (Pág. 141 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El encanto se ha roto” . ¡Cuántas veces no me habré repetido esa frase..., y con qué crueldad! Porque hay que ser cruel para predisponerse tan rápidamente a la decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1114 (Pág. 141 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viendo lo que hacen los demás tengo siempre la impresión -diría que la convicción-, de que puedo hacerlo mucho mejor. ¿Por qué al contemplar lo que yo hago no reaccionaré igual?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1115 (Pág. 141 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A poco que me encuentre bien la inspiración me abandona, los sujetos mismos me hacen falta. No ha sido casualidad que nada me haya impresionado más que aquellas palabras de Pascal a su hermana, cuando ésta le animaba a cuidarse: “Es que tú no conoces los inconvenientes de la salud y las ventajas de la enfermedad”.&lt;br /&gt;Me acuerdo perfectamente de que después de leerlo, en la biblioteca de la Fundación Carol de Bucarest, tuve que esforzarme para no gritar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1116 (Pág. 141 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que sublevarse contra las injusticias, pero no contra la fatiga y la usura del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1117 (Pág. 141 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ningún amigo nos dice nunca la verdad. Por eso el díalogo mudo con nuestros enemigos es tan fecundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1118 (Pág. 141 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo encuentra su mayor amargura al llegar a la cima de su carrera. Podría citar miles de ejemplos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1119 (Pág. 142 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No puedo más, no puedo más. ¿Cómo puedo derrochar mis horas de esta manera? Esta mañana, al comprobar que era ya casi mediodía y, como de costumbre, no me había puesto todavía a trabajar, he estado a punto de llorar. Corro hacia mi perdición, evidentemente. ¡Y que nuestro himno nacional, ay, empiece con un “Levántate, rumano, de tu sueño mortal...”, y eso no suscite en mí nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1120 (Pág. 142 – 2) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2643570364617309132?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2643570364617309132/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2643570364617309132&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2643570364617309132'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2643570364617309132'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/12/fragmentos-del-1101-al-1020.html' title='Fragmentos del 1101 al 1120'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2363789862899104432</id><published>2007-11-23T07:23:00.000+01:00</published><updated>2007-11-23T07:24:44.133+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1081 al 1100</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Sobre cualquier cosa tengo, al menos, dos puntos de vista divergentes. De ahí mi indecisión teórica y práctica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1081    (Pág. 137 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un ibro sólo es fecundo y duraderoi si se presta a varias interpretaciones distintas. Las obras que se pueden encasillar son esencialmente perecederas.&lt;br /&gt;            Una obra vive por los malentendidos que suscita.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1082    (Pág. 137 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nada podrá destruir en mí ni la duda, ni la nostalgia de lo absoluto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1083    (Pág. 137 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En torno a los cuarenta años -puede que antes- dejé de creer en mi “destino”, renuncié incluso al afán de tener uno. Por aquella época (y sin duda para suplir el vacío de mi vida) fué cuando empecé a interesarme por aquellos que tienen uno, y me aficioné a la historia. Hoy mismo todavía, entre un escritor y un historiador, prefiero leer a éste ultimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1084    (Pág. 137 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Con veinte años leía a los filósofos, más tarde, hacia los treinta, a los poetas; ahora, a los historiadores.&lt;br /&gt;            ¿Y los místicos? Siempre los he leído, pero desde hace ya un tiempo algo menos. Llegará un día en que los abandone completamente. ¿Cuando uno está incapacitado para sentir, no digo un trance, sino la sospecha de un trance..., a santo de qué andar tras el de otros? Yo he rozado -no, he conocido- el éxtasis tres o cuatro veces en toda mi vida; pero al modo de Kirolov, no de los creyentes. Experiencias divinas, sin embargo, porque me situaban por encima de Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1085    (Pág. 137 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El verdadero escritor ama con pasión las apariencias, nunca busca la Verdad.&lt;br /&gt;            (Después de haber leido unas páginas de Saint-Simon).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1086    (Pág. 138 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es falso eso de que no podamos vivir sin dioses. Primeramente porque nos conformamos con simulacros, y luego porque el hombre lo soporta todo y a todo se acostumbra. No es lo bastante noble como para morir de decepción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1087    (Pág. 138 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada día que pasa lo compruebo : todas las personas que conozco, sea lo que sea lo que hagan, buscan ardientemente la gloria, o al menos el renombre. Pasión asquerosa y sin embargo comprensible, diría que inevitable.&lt;br /&gt;            Cuando uno mismo ha deseado esa misma gloria, molesta ver a los demas aspirar y atormentarse por tamaña quimera. Librarnos de ella es perder una innegable fuente de sufrimientos. Pero no es tan fácil conseguirlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1088    (Pág. 138 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo imaginar a un Pascal intentando ser “original”.&lt;br /&gt;            La búsqueda de la originalidad es casi siempre la marca de un espíritu de segundo orden.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1089    (Pág. 138 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Tengo la sensación de ser un corredor que, retirado de la carrera, se pusiera a meditar sobre ella.&lt;br /&gt;            El acto de pensar va acompañado de un cierto desaliento. El espíritu es a la vez causa y efecto de nuestras inhibiciones, de nuestras tentativas abortadas, de toda manifestación de impotencia, sea cual sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1090    (Pág. 138 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo he encontrado a dos hombres que, en contacto con la religión, me dieran la impresión de haber alcanzado algo así como una santidad: un periodista de provincias en Rumanía y un orfebre argentino.  El primero era unitario, el segundo judío (pasó en la India dos años que le marcaron enormemente). Nadie como ellos me ha hablado con tanta pureza de los asuntos religiosos. Uno y otro desprendían una luz que no he vuelto a encontrar en parte alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1091    (Pág. 138 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A fuerza de repetirme a mí mismo que los demás hacen demasiado, no sé ahora si yo mismo haré lo suficiente..., por usar un giro “eufemístico”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1092    (Pág. 138 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si no reconfortante, al menos es halagador pensar que uno no morirá sin haberlo dado todo de sí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1093    (Pág. 138 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los últimos a quienes perdonamos lo que consideramos una infidelidad son aquellos a los que hemos decepcionado.&lt;br /&gt;            O sino : Perdonamos las infidelidades de todo el mundo, salvo la de aquellos a quienes hemos decepcionado.           &lt;br /&gt;            O sino :  Somos siempre inflexibles con aquellos que nos han decepcionado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1094    (Pág. 139 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pienso en un montón de personas conocidas que ya han muerto. ¿Qué queda de ellos? Nada, ni siquiera mi recuerdo, que no hace sino confirmarme su nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1095    (Pág. 139 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es indecente decir “yo”, cuando convendría mejor “nos”. Es posible, ¡pero es mucho más cómodo el “yo”, más agradable! Hipocresía de la impersonalidad.&lt;br /&gt;            Yo no he nacido de cara al objeto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1096    (Pág. 139 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Durante mucho tiempo, pero mucho tiempo, estuve alimentando el deseo al levantarme de que el fin del mundo sobreviniera en el transcurso de la jornada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1097    (Pág. 139 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para acometer cualquier otra realidad, es preciso romper las categorías donde está confinado el espíritu; hay que comenzar de nuevo el Conocimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1098    (Pág. 139 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hablar sin ironía de nuestros éxitos es una muestra de gran indelicadeza (aún más todavía que hablar de la riqueza propia, porque ésta no es más que algo sobrevenido, mientras que la fama es una opinión, un juicio de valor).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1099    (Pág. 139 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            31 de diciembre de 1962. Hemos pasado.&lt;br /&gt;            X me enumera sus deseos, y me habla de sus enfermedades, con una voz desesperada. Todo lo que puedo decirle es que hay seres que deben sufrir, porque ese es su sino. Y añado, a guisa de consuelo, que se puede vivir y sufrir, que se puede perfectamente incluso continuar, a pesar del desánimo. Me puse como ejemplo: ¡más treinta años seguidos aquejado de diversas enfermedades!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1100    (Pág. 139 – 7) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2363789862899104432?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2363789862899104432/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2363789862899104432&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2363789862899104432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2363789862899104432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/11/fragmentos-del-1081-al-1100.html' title='Fragmentos del 1081 al 1100'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-5223557782874788951</id><published>2007-11-06T20:50:00.000+01:00</published><updated>2007-11-06T20:52:31.288+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1061 al 1080</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todo el mundo habla de teorías, de doctrinas, de religiones; de abstracciones, en suma, nadie de cosas vivas, vividas, de primera mano. Es una actividad derivada, abstracta en el peor sentido de la palabra, de la filosofía y el resto. Y todo exangüe. El tiempo deviene temporalidad, etc. Un conjunto de subproductos.&lt;br /&gt;En otro orden de cosas, los hombres ya no buscan el sentido de la vida a partir de sus experiencias, sino de los datos aportados por la historia o tal o cual religión. Si no hay en mí sobre qué hablar relacionado con el dolor o la nada, a santo de qué perder el tiempo estudiando el budismo. Hay que buscarlo todo en uno mismo, y si no encontramos nada, ¡pues hala!, se abandona la búsqueda.&lt;br /&gt;Lo que me interesa es mi vida, y no las doctrinas sobre la vida. Con lo que me gusta recorrer los libros y no encuentro nada directo en ellos, nada absoluto, irremplazable. Por todas partes la misma memez filosófica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1061 (Pág. 134 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;20 de diciembre. Esta tarde he entrado como por descuido en el Colegio de Francia, en un aula donde el profesor escribía sobre el encerado una serie de fórmulas matemáticas complejas. Durante una hora he estado contemplando con asombrado estupor la incesante magia que parecía surgir de esos signos maravillosos, para mí totalmente ininteligibles. Qué vulgares parecen nuestros trabajos literarios al lado de tamaño ejercicio alucinante, que prácticamente suprime la palabra: además, el profesor no recurrió a ella más que para los retoques. Oh, nada me hubiera gustado tanto como dedicarme a una actividad inaccesible a los profanos, imposible de seguir más que para algunos –contados con los dedos-..., y no lo de escribir artículos que el primer advenedizo puede leer y despreciar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1062 (Pág. 135 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un timbre de gloria envidiable, quizás uno de las más hermosos: atar el nombre propio a la ruina de una religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1063 (Pág. 135 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;21 de diciembre. He dormido nueve horas de un tirón, con una interrupción de apenas unos minutos, y al despertar estaba totalmente descansado. Por eso mi espíritu no funcionaba bien...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1064 (Pág. 135 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acabo de leer los artículos políticos de Heine, escritos en 1842. Todos ellos envejecidos como es natural, pero al mismo tiempo con su carga de verdad: observaciones profundísimas sobre el carácter de los franceses, sobre su versatilidad; igualmente sus puntos de vista proféticos sobre el comunismo. La apertura de la vía férrea entre Rouen y Orleans le inspiró exactamente las mismas reflexiones que después se hicieron sobre el avión o los ingenios espaciales. En todo momento, una soberana lección de modestia se va despejando para el lector. Son nuestros asombros los que nos hacen formar parte de nuestro tiempo. No embalarse es una divisa saludable, diría que indispensable, para cualquiera que quiera ahorrarse arrepentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1065 (Pág. 135 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es increíble hasta qué punto envejece la menor ternura poética en la prosa. La poesía es el costado perecedero del estilo. Sólo perdura, sólo permanece viva si está implícita, oculta, involuntaria, secreta y al mismo tiempo imperceptible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1066 (Pág. 135 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un apasionado que se desvive por retornar a la Indiferencia, sin conseguirlo nunca, salvo en el atajo y la desgracia de la torpeza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1067 (Pág. 135 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Regla general : un autor empieza a ser reconocido y celebrado en el momento en que no tiene nada que decir. El advenimiento de la gloria coincide con el de la esterilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1068 (Pág. 136 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El talento llega al escribir. Es un ejercicio transfigurado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1069 (Pág. 136 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Había cogido la costumbre de llorar; de ese modo, lo conseguía todo. Y logró fácilmente sus fines, precisamente porque tenía un método.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1070 (Pág. 136 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace años busco una definición de la tristeza... Espero no encontrarla nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1071 (Pág. 136 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento ha estado toda la noche colándose por la chimenea. Mugía y se revolvía atormentado a pocos centímetros de la cama. Una noche de consuelo por la ausencia de música que padezco desde que no voy a los conciertos, ni enciendo la radio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1072 (Pág. 136 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro sitio he dicho ya que cuando un hombre se identifica completamente con una cosa, padece una especie de genio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1073 (Pág. 136 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He rondado a algunos pretendientes a la sabiduría que querían fundar “escuelas” para regenerar espiritualmente a la Humanidad. Todos eran desequilibrados de forma muy evidente. Ninguno de ellos había comprendido la necesidad de comenzar la obra de regeneración por y para sí mismos. En el fondo, lo que querían -de forma inconsciente, es cierto- era comunicar a los demás su desequilibrio, descargar sobre la Humanidad el exceso de contradicciones y deseos caóticos que los abrumaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1074 (Pág. 136 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo obseso parece profundo y genial. No es ni lo uno, ni lo otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1075 (Pág. 136 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada hay peor que un hombre consciente de sus méritos y que a cada instante da la impresión de creérselo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1076 (Pág. 136 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Navidad. Está nevando. Toda mi infancia aflora a la superficie de mi conciencia.&lt;br /&gt;Ayer, durante el paseo, escuché el siguiente diálogo: - “Hace frío”. – “Eso no es nada. Con tal de que no nieve”.&lt;br /&gt;Decididamente, no soy de aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1077 (Pág. 136 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El concierto para clarinete y orquesta de Mozart. ¡El papel que habrá jugado en mi vida!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1078 (Pág. 136 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A medida que cumplo años, me despreocupo de los problemas y dejo de interesarme por lo que no sea mi pasado. Es mucho más fácil tener recuerdos que ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1079 (Pág. 137 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando evoco los años de mi juventud pasados en los Cárpatos debo esforzarme para no llorar. Por una razón muy simple: soy incapaz de imaginar que haya habido nadie con una infancia comparable a la mía. La tierra y el cielo, literalmente, me pertenecían. Hasta mis aprehensiones eran gozosas. Me levantaba y acostaba sintiendome el Creador. Conocía mi bondad.., y presentía que habría de perderla. Un secreto terror corría mis días. Nunca he estado tan alegre como ahora lo pretendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1080 (Pág. 137 – 2) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-5223557782874788951?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/5223557782874788951/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=5223557782874788951&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5223557782874788951'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5223557782874788951'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/11/fragmentos-del-1061-al-1080.html' title='Fragmentos del 1061 al 1080'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1306610905271627829</id><published>2007-10-20T09:12:00.000+02:00</published><updated>2007-10-20T09:13:07.910+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1041 al 1060</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            El maestría consiste en saber hablar de uno mismo con un tono impersonal (El secreto de los moralistas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1041    (Pág. 131 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sea en el campo que sea, hay que saber rechazar. El sabio es aquel que más rehúsa, siempre y en todo momento bajo la máscara de la aceptación. Como si dijéramos, contestando amén a todo..., pero sin casarse con nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1042    (Pág. 132 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo conozco dos definiciones de la poesía: la de los aztecas (“El viento que viene de los dioses...”), y la de Emily Dickinson (aquella en la que decía que reconocía la verdadera poesía cuando la embargaba un frio glacial tal, que notaba que nada volvería a hacerla entrar en calor de nuevo). (Buscar el pasaje).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1043    (Pág. 132 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debería prohibirme la lectura de libros de sabiduría oriental, porque sólo me sirven para reafirmarme en mi inadaptabilidad a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1044    (Pág. 132 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El escepticismo tiene mala prensa. Y sin embargo ¡qué osadías tras su paso altanero e indiferente! Es el fruto mismo de una vitalidad insegura, profundamente embrionaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1045    (Pág. 132 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            14 de diciembre. Ayer noche tardé mucho tiempo en dormirme. Estuve trabajando, en el mejor sentido de la palabra, con un horror tal a la carne, que en vez de acostarme, debería de haber escapado a cualquier parte a emborracharme.&lt;br /&gt;            Creo que una planta nunca apesta, que su descomposición no tiene nada de horrible. Pero la carne es una podredumbre pura y simple. La vida no debería haber hecho el esfuerzo de abandonar el estado vegetal. Todo lo que ha venido después es auténticamente repugnante, espantoso. Definición de ser vivo: aquello que aún no apesta. Me aterra el espectáculo de todos los cadáveres que me rodean, sin excluir el mío. Del insecto al hombre, todo lo que se mueve me hace estremecer y me sumerje en un disgusto tembloroso. El reino animal es una traición con respecto al vegetal, del mismo modo que éste lo es con relación al mineral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1046    (Pág. 132 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esta mañana, he pensado durante toda una hora, es decir, he agravado otro tanto más mis incertidumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1047    (Pág. 132 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si poseyera un espíritu algo más claro y preciso, me consagraría exclusivamente al estudio de las enfermedades del lenguaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1048    (Pág. 132 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Mi conciencia está en venta y nadie me la quiere comprar”, le gustaba repetir a un periodista rumano. Entre los balcánicos el cinismo adquiere proporciones que un occidental no alcanza a sospechar. De ese modo damos salida a humillaciones sin cuento, a una desesperación muy vieja y lúcida acerca de lo que todavía somos .&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1049    (Pág. 132 – 8) (Pág. 133 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Centenario de Barrès..., y ningunas ganas de releerlo. ¡Y, sin embargo, hace treinta y cinco años, qué acontecimiento fueron para mí Amori et Dolori sacrum, Du sang, de la volupté et de la mort, Un jargin sur l’Oronte!  Ningún otro francés como él, en este siglo, habrá tenido un sentimiento tan profundo de la muerte. Ninguno habrá hollado con tal fervor el secreto de la melancolía,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1050    (Pág. 133 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando uno está “loco” y se deja de ser, forzosamente se sobrevive. ¡Yo mismo, con veinte años! No puedo soñar con ello sin execrar el personaje que actualmente soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1051    (Pág. 133 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo movimiento creador implica un tanto de prostitución. Se aplique a Dios o a cualquiera que posea talento alguno. Es algo que no debería exteriorizarse, si se desea permanecer puro. Entrar en uno, en toda situación y momento..., he aquí el deber del hombre “interior”. El otro, el exterior, apenas cuenta: forma parte de la “humanidad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1052    (Pág. 133 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            15 de diciembre. Día de lluvia. He estado durmiento todo el día. Deseos de volver a sumergirme en la materia, de confundirme con ella. Ese ha sido mi Descenso a los elementos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1053    (Pág. 133 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Que a los cincuenta años se puedan atravesar crísis de fatiga como la que actualmente padezco es algo que me supera y me espanta. Me siento el centro de un entorpecimiento cósmico, como desindividualizado a ojos vista. ¡Acabemos de una vez con este viejo Yo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1054    (Pág. 133 – 6)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            El arte del desprecio, si existe alguno, no puede consistir más que en perder el tiempo: sólo éso nos concede una superioridad sobre la vida, si no sobre los seres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1055    (Pág. 133 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo aquello que hemos descubierno por nosotros mismos existe; son, también, las únicas cosas que realmente conocemos. Todo lo demás es verborrea.&lt;br /&gt;            Hay que desconfiar del afán de instruirse. Siempre se dirige contra nosotros, aunque nos sirva en cualquier caso: hay que saber pocas cosas, pero de una forma absoluta.&lt;br /&gt;            La palabra profunda de la Gitâ, que nuestro espíritu debe tener siempre presente: “Es preferible perecer bajo la propia ley, que salvarse con la de otro”.&lt;br /&gt;            Realizarse es saber limitarse. El fracaso es la consecuencia de una excesiva disponibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1056    (Pág. 133 – 8) (Pág. 134 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que nos molesta nos permite definirnos. Sin limitaciones no existe conciencia propia alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1057    (Pág. 134 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            19 de diciembre. Ayer perdí dos horas en la biblioteca de la Sorbona y hoy otras dos en la del Instituto Católico. ¿Por qué? Buscando libros. Esta tarde, despues de andar hurgando hasta la ebriedad y el vértigo en el fichero de la Católica, me salí a pasear al parque de Luxemburgo, disgustado, envuelto en tristes reflexiones sobre mi situación. ¿A santo de qué esa lamentable huída, si no engaño a nadie, ni siquiera a mí mismo? Bien sabido tengo que estoy siempre corriendo tras los libros, que me abrigo con ellos por así decirlo, con tal de no trabajar y eludir así el deber que tengo de hacer una “obra”, de escribir, de no ofrecer a la sonrisa burlona de los demás la impresión de ser un fracasado. Pero me desparramo, me empeño en defraudar a todo el mundo y por lo mismo a agriarme. En el fondo no soy más que un erudito bastante penoso, porque esa erudición, en el caso de que la tenga, la disimulo, no la exploto con seguridad para nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1058    (Pág. 134 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pobre del escritor al que yo haya admirado sobremanera. Mi admiración no tardará en convertirse en odio o asco. No puedo perdonar a aquellos que he convertido en mis ídolos. Tarde o temprano, me erijo en iconoclasta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1059    (Pág. 134 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Je, je, je...., ¡qué cansancio!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1060    (Pág. 134 – 5) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1306610905271627829?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1306610905271627829/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1306610905271627829&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1306610905271627829'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1306610905271627829'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/10/fragmentos-del-1041-al-1060.html' title='Fragmentos del 1041 al 1060'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-956941989592253790</id><published>2007-10-08T21:53:00.000+02:00</published><updated>2007-10-08T21:54:24.452+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1021 al 1040</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            “Por lo que veo, nada permanece”. (Buda)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1021    (Pág. 129 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            3 de diciembre. Ayer por la noche, crísis “fúnebre”. Todo adquiría a mis ojos un semblante mortal, casi diría el rostro de la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1022    (Pág. 129 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Reumatismo, reumatismo! Treinta años hace ya que lo soporto. Ahora es más bien por los nervios. Durante las olas de frío o de calor, concretamente se me agarra a la pata izquierda. Cuando se me pasa, me deja una sensación de hormigueo bastante irritante. Treinta años de consciencia corporal. Mis “ideas” se resienten, por no hablar de mis estados de ánimo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1023    (Pág. 129 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando adoptamos una actitud extrema es difícil convencer a los demás de que somos sinceros. Sin embargo la violencia es sufrimiento, y es incómodo simular el sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1024    (Pág. 129 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo que escribí en La tentación de existir sobre mi país suscitó una ola de protestas que aún está lejos de apaciguarse. Una decena de artículos llenos de injurias, y no todos de encargo. ¿La verdadera razón de esta duradera indignación? Creo que haber dado en la diana al plantear la cuestión de nuestra inferioridad histórica; hice que despertaran algunas conciencias. Me insultan, pero no he hecho sino abrir en los demás una herida que siento como propia. Dudamos de nuestro papel, de nuestro valor, de nuestra misión..., no creemos ya ni en nuestra fuerza interior. Somos uno de los pueblos más lúcidos que hayan existido. Frívolos, cotillas, ligeros..., pero tambien amargos y, pese a nuestro aire fanfarrón, nihilistas hasta la desesperación. Desengañados como nunca debería estar permitido, a escala colectiva. El contacto con mis compatriotas es descorazonador y su influencia disolvente, así sea por tratarse de personas que han comprendido tantas cosas, hasta tal extremo han sido humillados. Esclavos clarividentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1025    (Pág. 129 – 7) (Pág. 130 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Puedo tener tanto orgullo como el que más, pero a veces -a menudo diría-, en cuanto que vuelvo en mi siento ganas de devolver.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1026    (Pág. 130 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;             Todas mis contradicciones se deben al hecho de que no se puede amar la vida más de lo que yo mismo no la amo, ni de sentir al mismo tiempo y de una manera ininterrumpida un sentimiento de ajeneidad, de exilio y de abandono. Soy como un glotón que hubiera perdido el apetito de tanto pensar en la inanición.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1027    (Pág. 130 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me admira la facilidad con que los demás dejan atrás sus problemas. Yo siempre he sido prisionero y víctima de los míos. Será por eso por lo que me acusan de no haber abandonado aún la adolescencia, justamente la edad en que los problemas no se escamotean.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1028    (Pág. 130 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            X. gusta de ser “profundo”. No es el único. Hay como un cierto regusto en parecer superficial a los ojos de cierto tipo de personas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1029    (Pág. 130 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando nos pongamos a pensar en las relaciones existentes entre dos o más personas que trabajen en el mismo sector nunca debemos olvidar la historia de Caín y Abel. Ahí encontraremos la clave de las relaciones humanas; lo demás son teorías y florituras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1030    (Pág. 130 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde el momento en que creo que todo lo que hacemos es pernicioso y, en el mejor de los casos, inútil..., ¿a santo de qué querrán que yo participe en tal mascarada general? ¿Y por qué habrían de obligarme a ello? Cuando se tienen convicciones como las mías, todo aquello que se emprende para escamotear la muerte revela un deshonor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1031    (Pág. 130 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Yo tenía a Lucian Blaga [1895-1961, poeta, filósofo y dramaturgo rumano] en un pedestal, como diría un cursi. Creía que estaba por encima de todos nosotros, que planeaba, despreocupado o meditabundo, ajeno a nuestras sempiternas querellas, incapaz de reaccionar como los balcánicos, con sus extrañas poses y sus celosas reacciones febriles. La lejanía lo había embellecido, lo conservaba en mi memoria con sus trazos puros, estimaba su silencio, su aparente falta de temperamento y de vulgaridad. ¡Pero mira por dónde, el dios se ha venido abajo! No podía ser de otra forma. Helo aquí, humano y despreciable, como todos nosotros (¡aunque ahora esté muerto, desgraciadamente!).&lt;br /&gt;            (No debería ser tan duro con alguien al que he estimado durante tanto tiempo. Pero esas páginas agrias y de tan injustificada maldad que escribió sobre mí y que acaban de salir de entre sus papeles, dos o tres años después de su muerte, tienen una pinta de testamento, de injuria de ultratumba..., que me impiden ser todo lo objetivo que me gustaría).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1032    (Pág. 130 – 8) (Pág. 131 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo nuestros males nos otorgan alguna “profundidad”. Comportara ésta carácter, una mejoría sería fatalmente superficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1033    (Pág. 131 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me he enfrascado en las palabras, como otros en los negocios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1034    (Pág. 131 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando se tiende con tanta facilidad a la desesperación, ésta carecer de valor y de sentido (y sin embargo, no por ello es menos terrible).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1035    (Pág. 131 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Algunos escriben sobre cuanto de puro hay en ellos, con toda su inocencia; en lo que a mí respecta, no puedo escribir sobre otra cosa que de mis escorias. Escribo para purificarme. Por ello mis obras sólo dan una imagen incompleta de lo que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1036    (Pág. 131 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Wordsworth acerca de Coleridge: “Eternal activity without action”. Estas palabras me impresionan por mil motivos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1037    (Pág. 131 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De Wordsworth también : “Los dioses aman la profundidad y no el tumulto del alma”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1038    (Pág. 131 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El hombre que se retira. Genialidad del abandono. Transfiguración por la derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1039    (Pág. 131 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo me gusta un tipo de escritores de los cuales nunca se habla y de entre los que sobresale Joubert. Escritores de la penumbra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1040    (Pág. 131 – 9) &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;-&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-956941989592253790?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/956941989592253790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=956941989592253790&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/956941989592253790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/956941989592253790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/10/fragmentos-del-1021-al-1040.html' title='Fragmentos del 1021 al 1040'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6666391696957854936</id><published>2007-09-29T17:25:00.000+02:00</published><updated>2007-09-29T17:26:53.475+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 1001 al 1020</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los grandes lectores son los voluptuosos, los perezosos, los abúlicos, todos aquellos que felizmente rehuyen la responsabilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1001 (Pág. 127 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aún recuerdo la profunda impresión que me produjo, a los dieciseis años, la siguiente observación de Amiel : “la responsabilidad es mi pesadilla invisible”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1002 (Pág. 127 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El autor de un artículo sobre el Zen cuenta de un misionero cristiano que, habiendo vivido en Japón durante dieciocho años, no convirtió en total y por completo más que sesenta almas. Y todavía, en el último momento, se le escaparon : todos esos conversos murieron a la manera japonesa, sin tormento ni remordimiento, como si con su nacimiento no hubieran puesto más que un pie sobre la tierra.&lt;br /&gt;En el fondo, el desapego no se aprende nunca, está inscrito en una civilización. No es un destino, es un don.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1003 (Pág. 127 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De un canto de soldados japoneses del tiempo de las luchas contra los Mongoles : “No hay pulgada de tierra en el mundo donde pueda clavarse una estaca. Me regocijo ante la nada de todas las cosas, de mi mismo y del universo entero. Honor al largo sable de tres pies que blanden los grandes soldados mongoles, porque es como el relámpago que corta la brisa primaveral”. (Citado por Tucci en Presencia del budismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1004 (Pág. 127 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuando se piensa en los salones literarios alemanes del Romanticismo, en Henriette Herz, en Rahel Levin, en la amistad de ésta, judía, con el príncipe Louis-Ferdinand, y cuando se repara en que, un siglo después, habríamos de asistir en ese mismo país al ascenso del nazismo! Decididamente, la fe en el progreso es la más necia y estupida de todas las creencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1005 (Pág. 127 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Noto perfectamente cuanto de falso hay en el romanticismo alemán (debería decir en los románticos); pero esa misma falsedad, que adoro, es un fenómeno que me colma. Quisiera estudiarlo y consagrarle todo mi tiempo, leer todas las cartas de la época, especialmente -y en primer lugar- las de las mujeres. (¡Y yo que pensaba que se había acabado mi pasión por esas figuras medio-ficticias! ¡Qué prestigio para mí, ese desequilibrio y un poco de declamación!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1006 (Pág. 127 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me asombra contemplar la cantidad de tiempo que he consagrado a lamentarme acerca de todo, y principalmente de mí. Pero si algo valgo, es gracias a ese tiempo desperdiciado según los hombres, no según Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1007 (Pág. 127 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras mantengo a la vez la lectura de libros que no tienen nada en común, trabajo en tres textos diferentes que se parecen demasiado, con el fin de que reflejen mis estados de ánimo uniformemente sombríos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1008 (Pág. 128 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, en la Samaritaine, una mujer a mi lado, en la caja, olía tan mal que estuve a punto de desmayarme. Estoy seguro de que ningún animal ha desprendido jamás semejante mal olor. Me ponía tan enfermo, que si me encerraran con una mujer parecida hubieran podido sacar de mí cualquier secreto. Todo, hasta el deshonor y la traición, antes que soportar un minuto esa clase de pestilencia. (Los torturadores carecen de imaginación).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1009 (Pág. 128 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existe una poesía francesa, pero no hay nada poético en la vida francesa (a excepción de la Bretaña anterior al turismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1010 (Pág. 128 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La tristeza persistirá siempre”. Estas fueron, al parecer las últimas palabras de Van Gogh. (Las mismas que yo mismo, sobre mí, habría podido decir en cualquier momento de mi vida).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1011 (Pág. 128 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En mí, todo tiene una base psicológica y metafísica. He superado lo “físico”...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1012 (Pág. 128 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega un momento en la vida en que uno sólo se imita a sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1013 (Pág. 128 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada peor que un sabio... parlanchín. Un libro de sabiduría no debería sobrepasar las dimensiones del Tao Te King. ¡Y cuando se piensa que incluso el mismo Lao-Tse se repite!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1014 (Pág. 128 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche pasada, -¿estaba yo soñando o en vela?, no lo sé-, he visto algunos episodios de mi adolescencia, con una precisión alucinante. Me sentía literalmente atrapado por mi infancia..., que se despierta y expulsa al anciano en que me estoy convirtiendo poco a poco..., en que me he convertido, debería decir más bien.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1015 (Pág. 128 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo algo de eslavo y de magiar, nada de latino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1016 (Pág. 128 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los escritores, los poetas sobre todo, los que ejercen una muy vasta influencia, se convierten pronto en ilegibles. Byron es el ejemplo más ilustre de ello. Rousseau también, en menor grado sin embargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1017 (Pág. 128 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una obra pasa por tres fases : la de los fervientes primero, después la de los curiosos y, finalmente, la de los profesores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1018 (Pág. 128 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Lo que es inestable es dolor ; lo que es dolor es no-ser. Lo que es no-ser, no es nuestro, yo no soy éso, éso no es mío” (Samyutta Nikaya).&lt;br /&gt;Lo que es dolor es no-ser. Es difícil, imposible estar de acuerdo con el budismo en este punto, capital por otro lado. para nosotros el dolor es todo lo que hay de más en uno mismo. ¡Vaya una religión rara! Contempla el dolor en todas las cosas y la declara al mismo tiempo irreal.&lt;br /&gt;Acepto el dolor, no sabría pasarme sin él, y no puedo en nombre de la piedad (como hace Buda) negarle toda categoría metafísica. El budismo asimila la apariencia al dolor, los confunde incluso. De hecho, es el dolor lo que otorga una dimensión, una profundidad y una realidad a la apariencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1019 (Pág. 129 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que es inestable no necesariamente es dolor. La apariencia no es dolor, tampoco la ilusión; sin ellos el dolor, en su misma esencia, sería por tanto ilusorio. Y eso es algo dificil de admitir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1020 (Pág. 129 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6666391696957854936?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6666391696957854936/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6666391696957854936&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6666391696957854936'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6666391696957854936'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/09/fragmentos-del-1001-al-1020.html' title='Fragmentos del 1001 al 1020'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-3231136590855892437</id><published>2007-09-16T13:02:00.000+02:00</published><updated>2007-09-16T13:03:06.363+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 981 al 1000</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Vuelvo a sumergirme en los escépticos griegos (con voluptuosidad, debo añadir). Me encantan esos malabarismos verbales que desembocan en la nada, esos charlatanes que llegan a las mismas conclusiones que un Buda. Creo haberlo dejado dicho ya: estos griegos eran unos abogados sutiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;981      (Pág. 124 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nunca he querido una cosa sin desear al mismo tiempo o inmediatamente después la contraria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;982      (Pág. 124 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En los países latinos donde la palabra no cuesta nada, el laconismo es considerado una estupidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;983      (Pág. 124 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Toda certidumbre que se retira de nuestra consciencia por principio la alivia, luego la entorpece con un nuevo interrogante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;984      (Pág. 124 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir, éso no es pensar, es una mueca o, mejor dicho, una imitación del pensamiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;985      (Pág. 124 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Es increíble hasta qué extremo me he desembarazado de Rilke! Hay en él un abuso del tono poético de todo punto intolerable. No comprendo mi antiguo entusiasmo por él. He cambiado sin duda con los años. Lamento decir lo poco que me queda de los remilgos de Rilke (excepto en ciertos sonetos y en las elegías). Lo que en él parecía representar a la poesía misma, suena de pronto totalmente a hueco. Todavía un adios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;986      (Pág. 124 – 9) (Pág. 125 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            11 de noviembre de 1962.&lt;br /&gt;            El razonamiento no surge del escepticismo, sino de un acto de la voluntad, entiendo que de una decisión instintiva.&lt;br /&gt;            (Tengo la certeza de que jamás escaparé a la duda, sea cual sea mi “evolución”. Porque estoy psicológicamente acoplado a un pliegue escéptico).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;987      (Pág. 125 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me enorgullezco únicamente de haber comprendido muy pronto,  antes de los veinte años, que no hay que tener hijos. De ahí vienen mi horror al matrimonio, a la familia y a todas las convenciones sociales. Es un crímen transmitir las taras propias a una progenitura, y obligarlos así a pasar por las mismas duras pruebas que nosotros, por un calvario quizás peor que el nuestro. Nunca he podido consentir la idea de dar la vida a alguien que heredaría mis desgracias y mis males. Los padres son todos unos irresponsables o unos asesinos. Sólo los animales deberían dedicarse a procrear. La piedad impide ser “genitor” : la palabra más atroz que conozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;988      (Pág. 125 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Despiadado por vanidad”..., esta frase de Custine define al francés con una precisión innegable. Y sirve, en todo caso, para explicar la Gran Revolución y las no menos pequeñas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;989      (Pág. 125 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            13 de noviembre de 1962.&lt;br /&gt;            La noche pasada, me desperté definitivamente después de dos horas de dormitar. Rara vez he conocido con tal intensidad la toma de conciencia de la consciencia (¡), quiero decir el hecho de tener consciencia de que se es consciente.&lt;br /&gt;            Como una astilla en la carne, no, como un puñal..., se me apareció la consciencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;990      (Pág. 125 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leí ayer Heinrich von Kleists Lebenspuren, un libro que contiene todos los documentos que poseyó en su vida, en esa vida constantemente transfigurada por el fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;991      (Pág. 125 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La dispersión..., mi mayor vicio espiritual. Soy un obseso que no puede concentrarse. ¡Un poco de método, por Dios!  Busco ese método como otros buscan la salvación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;992      (Pág. 125 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El otro no es más que un alimento de mi ansiedad. Soy sociable..., contra mí mismo, por masoquismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;993      (Pág. 126 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Verdaderamente, no merece la pena escribir las Confesiones si no se dirigen a Dios. Sólo por haber comprendido esto, merece San Agustín ser releido a menudo, por muy irritante que sea por otra parte. (Yo le encuentro una verborrea que hace  recordar la de Cicerón).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;994      (Pág. 126 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me relamo de un placer malsano al abandonar una idea después de haberle dibujado sus contornos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;995      (Pág. 126 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nada nos revela tanto acerca de nuestras reacciones como las más mezquinas. Son las que traicionan nuestro verdadero fondo, porque aparecen sin que tengamos el menor poder sobre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;996      (Pág. 126 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siento una gran necesidad de romper con bastante gente, y en un primerísimo lugar con los amigos; despues renuncio a ello, el tiempo se encargará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;997      (Pág. 126 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Comprendo perfectamente que a partir de cierto momento no se quiera ver a fulano o mengano. Pienso en X y en Y, que me hacían firmar regularmente a su paso por París, y que se han eclipsado. Estaba equivocado en mi resentimiento hacia ellos, porque mi reacción es idéntica a la suya, salvo que apunta a otros que no son ellos. La vida es una escuela de despedidas; es preciso aprender a desatar los lazos que nos unen a nuestros amigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;998      (Pág. 126 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mis recuerdos, quiero decir de imágenes, invaden sin cesar mis ideas; no me impiden pensar, me impiden tener inspiración pensando. A veces me parece que he perdido el control de mi memoria. El pasado viene a tirarse alocadamente a bloquear el instante e impedir al espíritu desarrollarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;999      (Pág. 126 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para un escritor es preferible dedicarse a escribir sin decir nada que a leer. La escritura es un ejercicio, la lectura no.&lt;br /&gt;            (Ich habe mich... totgelesen)  [Yo me mato a leer].&lt;br /&gt;            Escribir una simple carta se acerca más a lo que es una actividad creativa que leer la Fenomenología del Espíritu.&lt;br /&gt;            Una frase de nuestra cosecha exige la puesta en escena de todas nuestras facultades; apenas un poco de atención es suficiente para recorrer un texto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1000    (Pág. 126 – 8)&lt;br /&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-3231136590855892437?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/3231136590855892437/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=3231136590855892437&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3231136590855892437'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/3231136590855892437'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/09/fragmentos-del-981-al-1000.html' title='Fragmentos del 981 al 1000'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2988060401368682567</id><published>2007-09-07T17:07:00.000+02:00</published><updated>2007-09-07T18:01:24.479+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 961 al 980</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Zutano y mengano (¿para qué identificarlos?), que multiplican sus libros para decir indefinidamente lo mismo.&lt;br /&gt;A partir de una cierta edad, un escritor debería cambiar de género..., o dejar de escribir o al menos de publicar del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;961 (Pág. 122 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repetirse es un pecado contra el espíritu. ¡Cómo aprecio los escritores que no han escrito casi nada!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;962 (Pág. 122 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La confesión más verdadera es aquella que hacemos indirectamente, hablando de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;963 (Pág. 122 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En uno de los libros mejor traducidos que conozco (me refiero a Las variedades de la experiencia religiosa de James), no he encontrado más que una expresión dudosa: “los abismos del escepticismo”... Hay que decir una duda, porque “escepticismo” en francés comporta un matiz de diletantismo y de ligereza que excluye toda asociación con “abismo”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;964 (Pág. 122 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es preciso que un libro tenga peso y se presente como una fatalidad, que nos produzca al leerlo la impresión de que no habría podido dejar de ser escrito. En fin, que aparezca por un fallo de la Providencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;965 (Pág. 122 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El genio francés es el genio de la formula. Es un pueblo al que le gustan las definiciones, es decir, lo que menos relación tiene con las cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;966 (Pág. 122 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cuanto que se cae en una certeza, ya no se busca más; dejamos de tener cuidado de nosotros, y por lo mismo de las cosas. La confianza en uno es fuente de acción y de error.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;967 (Pág. 122 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estilo hablado es el único soportable. No hay nada comparable al tono directo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;968 (Pág. 122 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No aceptamos una creencia porque sea verdadera (todas lo son), sino porque la necesitamos y porque una fuerza oscura nos empuja hacia ella.&lt;br /&gt;Que esta fuerza nos haga falta..., ahí está el escepticismo.&lt;br /&gt;El escepticismo radical, “doloroso”, si se quiere, es apenas concecible sin un reflujo de vitalidad, el cual es el resposable de nuestras dudas.&lt;br /&gt;O más bien, no hay escepticismo sin una vitalidad menguante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;969 (Pág. 122 – 10) (Pág. 123 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tarareo a lo largo de la jornada fragmentos del Requiem de Mozart. ¿No busqué en Viena, y en primer lugar de todo, la casa donde lo compuso? ¡Había sido demolida ya! Hacía más de un siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;970 (Pág. 123 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“La muerte es demasiado cierta, olvidémosla” (Balzac).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;971 (Pág. 123 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo en un estudio psiquiátrico el caso de una monja que, con una púa empapada en su sangre, escribió sobre una hoja de papel: “¡Oh, Satan, mi Maestro, me entrego a tí para siempre!”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;972 (Pág. 123 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para alejar al demonio, es preciso quemar azúcar a los pies de la cama. Práctica popular en Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;973 (Pág. 123 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que puedo recordar, siento odio por todos mis vecinos. Sentir que alguien vive al lado, al otro lado de la pared, escuchar el ruido que hace, percibir su presencia, imaginar su respiración..., todo éso me vuelve loco desde siempre. No, al prójimo -en el sentido físico del término- nunca he podido amarlo..., y además, es que es imposible amarlo. Es esencialmente detestable..., para todo el mundo. Y si no se puede amar al prójimo que se conoce, ¿a santo de qué al que se ignora, y del que apenas tenemos algo más que una idea abstracta? En resumen, se puede sentir piedad por los hombres, pero amor...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;974 (Pág. 123 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada verdaderablemente profundo puede salir de la protesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;975 (Pág. 123 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renovarse es cambiar de opinión, renegarse.&lt;br /&gt;Muy afortunadamente, hay en toda deserción un placer secreto, posiblemente equívoco, y de cual sería absurdo privarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;976 (Pág. 123 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento releer el Fausto, treinta años después. Me resulta imposible, como siempre: no consigo penetrar el mundo de Goethe. Sólo me gustan los escritores enfermos, heridos de una forma o de otra. Goethe me parece frío y envarado, alguien a quien nunca llamaríamos en un momento de angustia. No de él, sino de un Kleist es de quien nos sentimos más cercanos. Una vida sin fracasos importantes, misteriosos o sospechosos no nos seduce apenas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;977 (Pág. 123 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un libro sólo es un acontecimiento para el autor. Me asombro siempre que veo a un escritor en tales momentos dejandose llevar malamente por las emociones del novato.&lt;br /&gt;Un autor es un hombre que no ha comprendido nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;978 (Pág. 124 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde hace algunos días leo las novelas de Kleist. Son hermosas, pero es su suicidio lo que les presta una dimensión que de otra forma no tendrían. Es imposible leer una línea de Kleist si pensar que se mató. Su Freitod encarna su vida, como si él estuviera suicidado desde siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;979 (Pág. 124 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Estos ataques de cólera, de locura! Hago discursos que me agotan dirigidos a enemigos reales o imaginarios..., digamos reales, pero a propósito de incidentes imaginarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;980 (Pág. 124 – 3) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2988060401368682567?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2988060401368682567/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2988060401368682567&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2988060401368682567'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2988060401368682567'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/09/fragmentos-del-961-al-980.html' title='Fragmentos del 961 al 980'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1102658323894577441</id><published>2007-08-25T19:46:00.000+02:00</published><updated>2007-09-07T18:01:48.851+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 941 al 960</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy día ya no es posible entusiasmarse por la técnica. Quien se somete a ella es un inocente o un loco.&lt;br /&gt;Cada día que pasa aumentan los peligros que corre la humanidad, que pagará caro ese “progreso” que no deja de generar. Los modos de preservar la vida son irrisorios frente a los susceptibles de destruirla; y, emprenda lo que emprenda el hombre, nunca se dará cuenta de esta desproporción. Lo que se ha tardado meses o años en construir, se destruye en un instante. Y lo que torna tan inmoral esa misma destrucción, es su facilidad. Excepto para el suicida, toda destrucción es fácil. Ahí están las ideas edificantes...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;941 (Pág. 119 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Toda actividad consciente estorba a la vida. Espontaneidad y lucidez son incompatibles.&lt;br /&gt;Todo acto esencialmente vital al que la atención se aplique se lleva a cabo con pena y deja tras de sí un regusto de insatisfacción.&lt;br /&gt;En relación con los fenómenos vitales el espíritu juega el papel de un aguafiestas.&lt;br /&gt;El estado de inconsciencia es el estado natural de la vida, donde se encuentra a gusto, donde prospera y conoce el placentero sueño del crecimiento. En cuanto que despierta -y cuando está en vela sobre todo- la vida deviene jadeante y opresiva, comenzando a marchitarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;942 (Pág. 119 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando se quiere adoptar una decisión nada hay más peligroso que consultar a otro. Fuera de dos o tres personas, no hay nadie en el mundo que desee nuestro bien.&lt;br /&gt;Los sentimientos entre amigos son necesariamente falsos. ¿Cómo encariñarse sin segundas intenciones de alguien al que conocemos demasiado bien?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;943 (Pág. 119 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se diría que la materia, celosa de la vida, se dedica a espiarla para encontrar sus puntos débiles y atacarla en un momento de descuido. Es que la vida no es tal sino por infidelidad a la materia.&lt;br /&gt;Imagino bien a los elementos eternamente asqueados en sus repetidas combinaciones, sin variación ni sorpresa, queriendo romper las ligaduras de un tema definido. La vida no es más que una disgresión de la materia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;944 (Pág. 119 – 5) (Pág. 120 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuando pienso que en mi juventud la anarquista me parecía el tipo de humanidad más lograda! ¿Es señal de progreso o de decadencia haber llegado a un estado de resignación que me hace contemplar todo acto de rebelión como una muestra de infantilismo?&lt;br /&gt;Sin embargo, si bien ya no me rebelo, sigo en cambio indignándome (lo que quizás viene a ser lo mismo). Y es que vida e indignación son dos términos casi equivalentes. Nada de lo viviente es neutro. La neutralidad es un triunfo sobre la vida, no de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;945 (Pág. 120 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No siento aprecio más que por quienes pueden sufrir en abstracto, y que no encuentran ninguna diferencia entre sufrimiento y la idea de sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;946 (Pág. 120 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si el mundo desapareciera, no tendría ninguna importancia. Lo importante es que haya sido y que sea todavía, aunque no fuera más que por un segundo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;947 (Pág. 120 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada vez que el futuro me parece concebible y admisible, tengo la impresión de haber obtenido una victoria sobre mis humores y mis ideas. O mejor, de haber sido tocado por la Gracia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;948 (Pág. 120 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;26 de octubre de 1962.&lt;br /&gt;Después de meses de buen tiempo, ya tenemos el cielo cubierto. Respiro. Necesito las nubes como otros el cielo azul.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;949 (Pág. 120 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El truco de los tres adjetivos de Proust, que parecen anularse y en realidad se complementan. Un ejemplo entre cien, entre mil..., la ironía de M. Charlus caracterizada como “amarga, dogmática y exasperada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;950 (Pág. 120 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre que vuelvo a Proust empiezo enfadandome, me parece anticuado y no siento ganas más que de tirar el libro. Pero al cabo de cierto número de páginas (y saltandome ciertas escenas), el encanto vuelve a surtir efecto, sea a causa de tal o cual hallazgo verbal, o de tal o cual anotación psicológica. (Proust está claramente en la línea de los moralistas franceses. Rebosa de aforismos : se encuentran en cada página, en cada frase incluso, máximas arrastradas por un torbellino. Para que el lector las descubra debe detenerse y no dejarse llevar demasiado por la frase).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;951 (Pág. 120 – 8) (Pág. 121 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La idea rota, fragmentaria, tiene todo el descosido de la vida, mientras que la otra, la coherente, no respeta más leyes que las propias y no condesciende jamás a reflejar la vida, todavía menos a pactar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;952 (Pág. 121 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llamo “naïf” al que no se da cuenta de su insignificancia y, en consecuencia, se regocija con una alabanza. He notado que la definición engloba a la casi totalidad de los hombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;953 (Pág. 121 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es un suplicio para mí estar en el mundo. Hallar las debilidades propias en los demás, encontrar por todas partes las huellas del pecado original, verlas multiplicarse, leer sus defectos en la mirada del primero que llega.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;954 (Pág. 121 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi desgracia ha sido haber aprendido bastante pronto a tener cuidado. Y si fuera creyente, que en mi impulso hacia Dios no hay restricciones y ni resto de insinceridad.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;955 (Pág. 121 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es humanamente imposible perdonar una palabra hiriente; se puede olvidar..., involuntariamente, claro está. Es lo que ocurre en la mayoría de los casos. El instinto de convervación es la causa de los desfallecimientos de la memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;956 (Pág. 121 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos todos entre obstáculos; el santo mismo está encadenado..., a la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;957 (Pág. 121 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace años que viene desencantandome Valéry. Cuando pienso en la influencia que ejerció sobre mi (apreciable en el Breviario de podredumbre). Su estilo que tanto amé, ahora me irrita. Después siempre quiso parecer inteligente. La elegancia perjudica a la idea. Y él es muy elegante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;958 (Pág. 121 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más sobre Valéry. Su atención a las palabras es nefasta. Pero no es sólo éso. Para que una idea dure y nos agarre, es preciso que tenga algo de necesaria y de patética (un patetismo lo bastante velado). Pero Valéry fue un hombre que se ufanaba de su inteligencia, que abusó de la idea que se había formado de su inteligencia. Su nihilismo me cautivó. Tenía un dejo trágico..., cuando no creía en nada. Sin lo cual se cae en el ejercicio. Ese fué el caso de Valéry.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;959 (Pág. 121 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo hombre eficaz crea su propia leyenda..., a la cual acaba por creer, a la cual debe creer, so pena de caer y sumirse en la inutilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;960 (Pág. 122 – 1)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1102658323894577441?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1102658323894577441/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1102658323894577441&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1102658323894577441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1102658323894577441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/08/fragmentos-del-941-al-960.html' title='Fragmentos del 941 al 960'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-6334336092282075500</id><published>2007-08-12T11:43:00.000+02:00</published><updated>2007-08-12T11:45:28.682+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 921 al 940</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El sueño, al abolir el tiempo, suprime la muerte. Los difuntos vienen a hablarnos. Esta noche he soñado con mi padre. Estaba tal y como siempre le conocí. Nos hemos abrazado como hacen los rumanos, pero con la frialdad de costumbre. He sabido por ese beso glacial, púdico, que en efecto era él.&lt;br /&gt;No hay otra resurrección que la del sueño. Para desesperación de todos los creyentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;921 (Pág. 116 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se dice en el Zohar : “Apareció el hombre y en seguida surgieron las flores”.&lt;br /&gt;Pero la verdad es al revés, Todo hombre que nace representa la muerte de una flor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;922 (Pág. 116 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las raras ventajas que he tenido ha sido la de comprender, a los veinte años, que la filosofía carecía de respuestas para nada, y que incluso sus preguntas eran superfluas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;923 (Pág. 116 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es extraño que aquellos que no me conocen de nada cuestionen mi “sinceridad”, que es precisamente mi cualidad más evidente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;924 (Pág. 116 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivir es poder indignarse. El sabio es un hombre que ha dejado de indignarse. Por eso no está por encima, sino al lado de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;925 (Pág. 116 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis males me sirven de excusa : me dispensan de realizarme, me cubren a mis propios ojos, justifican mi ineficacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;926 (Pág. 117 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos son insoportables todos aquellos que tienen los mismos defectos que nosotros (más incluso que quienes los tienen similares). El desprecio de los franceses hacia los italianos, o esa falta de curiosidad por las cosas españolas (en literatura, se entiende).&lt;br /&gt;Todos esos pueblos llamados latinos no son más que unos farsantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;927 (Pág. 117 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No habría que responder nunca a las cartas de desconocidos. En cuanto que las he abierto, ya está, ahora me doy cuenta, porque se habla de mí en “la prensa”. Luego estoy sin publicar nada y hay una cierta “conspiración del silencio” (¡), nadie más parece darse cuenta de mi existencia. Es entonces cuando me felicito. ¡Pero qué lección! ¡Y pensar que yo he creido, como cada hijo de vecino, en los “admiradores”!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;928 (Pág. 117 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Intento, desde hace unos días, ver qué quiere decirse exactamente con esa idea del super-hombre. Y bien, cuanto más me esfuerzo por precisar su sentido, más encuentro que no tiene ninguno. Es una idea tan pueril como delirante. O más bien una gran idea para adolescente o para el populacho. Hay toda una vertiente penosa en Nietsche, debida en gran medida a su exceso de genio y su falta de madurez, al hecho de que no haya tenido tiempo de envejecer, yo diría incluso de conocer el desengaño, el disgusto sereno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;929 (Pág. 117 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que he dejado de escribir me he dado cuenta de que todo lo que hacen los demás carece de realidad. Antes también lo pensaba, pero sin la certeza de ahora. La esterilidad vuelve lucido y despiadado. Y frío. No hay calor como el de la ilusión, con su facultad para derramarse sobre uno y sobre los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;930 (Pág. 117 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de los cincuenta, el tiempo tiene el aspecto de querer hacer el movimiento inverso, de recular hacia sus orígenes, de desenrollarse a recuperar sus instantes, como si tuviera canguelo de seguir y ya hubiera dado lo mejor de sí. ¿De qué podría servir en adelante, en efecto, sino como relleno?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;931 (Pág. 117 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre Enghien y París, y más tarde entre la estación del Norte y el Odeón..., una increíble multitud se aplastaba en el tren y el metro. Multitud de niñas. ¿De dónde han salido? ¿Para qué las han traído al mundo? Toda esa carne sin necesidad, tanto alarde de nada humana me llena de disgusto. La espantosa multiplicación del hombre me parece uno de los indicios más claros de que se encuentra amenazado, de que se acerca un giro fatal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;932 (Pág. 117 – 7) (Pág. 118 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuatro o cinco personas solamente en la sala de reposo del establecimiento termal de Enghien. ¡Cómo me gusta el fin de temporada en todo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;933 (Pág. 118 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de la batalla de Salamina:&lt;br /&gt;“Su conducta [la de Temistocles] ante el intérprete que los embajadores del rey [Xerxes] había enviado para requerir a los Atenienses la tierra y el agua le hizo honor entre los Griegos. Propuso que se le detuviera, y le hizo condenar a muerte por un decreto del pueblo, por haber osado emplear la lengua griega para expresar las órdenes de un bárbaro”. (Plutarco, Temistocles).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;934 (Pág. 118 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me impresiona comprobar hasta qué punto Santa Teresa insiste, particularmente en las Fundaciones, en la importancia de la obediencia, que pone por encima de todo. Se debe a que es ésta una virtud hacia la cual el alma española no se siente inclinada por naturaleza. Se nota, por lo demás, que la santa debió desplegar no pocos esfuerzos para aprender a obedecer, y que ella misma poseía todas las cualidades necesarias para hacer carrera en la insumisión y la herejía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;935 (Pág. 118 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No conozco a nadie de mi entorno que haya leído a Plutarco. Y yo mismo, lo hice a los quince años..., mientras que, hasta finales del siglo XVIII, se le tenía como libro de cabecera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;936 (Pág. 118 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debería darme la orden de trabajar, de escribir, y hasta de vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;937 (Pág. 118 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los políticos de la Antigüedad se rodeaban gustosamente de filósofos; igual que hoy día se prefiere el trajín de los periodístas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;938 (Pág. 118 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;22 de octubre [de 1962].&lt;br /&gt;Esta tarde, de paseo con un tiempo radiante, por [el parque de] Luxemburgo. De repente, uno de esos ataques de rabia sin motivo que tan bien conozco. En ese momento habría declarado la guerra al universo y fulminado a todas las naciones.&lt;br /&gt;Esas explosiones, o más bien esos cambios de humor, son estimulantes de improviso, pero agotadores a la larga. No representan la salida de algún vigor positivo, sino de una falsa vitalidad. No hay que confundir la energía con la fiebre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;939 (Pág. 118 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las Fundaciones de Santa Teresa hay un capítulo entero dedicado a la melancolía. Si la santidad se mantiene mucho tiempo es, dice ella, porque mientras de otras enfermedades uno se cura o se muere, de ésta es imposible sanar. Por tanto, la medicina no puede hacer nada..., y cuando las superiores del convento observan este tipo de mal en ellas sólo hay una forma de dominarlas: dándoles un susto e inspirçandoles el temor de la autoridad. En suma, se trata de una tipología que no recula más que ante el prestigio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;940 (Pág. 119 – 1)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-6334336092282075500?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/6334336092282075500/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=6334336092282075500&amp;isPopup=true' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6334336092282075500'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/6334336092282075500'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/08/fragmentos-del-921-al-940.html' title='Fragmentos del 921 al 940'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2128573852678317992</id><published>2007-07-07T07:43:00.000+02:00</published><updated>2007-07-07T07:44:42.498+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 901 al 920</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Pascal es el único moralista angustiado;  los demás sólo son amargos. La superioridad de aquél sobre éstos se debe esencialmente a su desequilibrio, a su mala salud.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;901      (Pág. 113 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por miedo a ser cualquiera, he terminado por no ser nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;902      (Pág. 113 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En mí el escéptico rechaza cada vez más al místico (si tanto puedo llamar a lo que se mueve en mi interior). Mis dudas son de realidades, así que al ponerme a rezar, no dejo de ser más que un veleidoso. Soy escéptico por fisiología, por herencia, por costumbre y por inclinación..., y por gusto filosófico también; a todo lo demás, lo absoluto y cuando engloba, no accedo más que por ciertas necesidades de mi naturaleza, o gracias a los repentinos eclipses de mi clarividente desencanto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;903      (Pág. 113 – 10) (Pág. 114 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pienso en las palabras de Pascal, en respuesta a su hermana, que le reprochaba no dejarse cuidar: “No conocéis los inconvenientes de la salud y las ventajas de la enfermedad”. Fue en un libro de Chestov donde encontré por vez primera estas palabras, que me produjeron una impresión extraordinaria. Me acuerdo de que estuve a punto de dejar escapar un grito. Tenía diez y siete años y estaba en la biblioteca de la “Fundación Carol”, en Bucarest.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;904      (Pág. 114 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            11 de octubre [de 1962].  Misa por Renéville en Saint-Sulpice. Al lado del altar, en la capilla que se ve al fondo, María, erigida con el niño sobre el globo terrestre. La imágen es indeciblemente fea, especialmente porque te muestra el lado avasallador del cristianismo. Es una religión que recalca sus orígenes exteriores -es decir, a la Roma imperial-. Una secta judía que conquistó un imperio, el más grande que jamás ha existido..., y que le inoculó sus cualidades y taras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;905      (Pág. 114 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo cada vez menos en inglés y alemán; son lenguas que emborronan mucho mi espíritu –el cual, verdaderamente, no está ya por la labor-.&lt;br /&gt;            Y después tengo, más que la impresión la certeza, de que no puedo expresar más que en francés, y que en cualquier otra lengua dejo escapar el encanto y el desenfreno de la aproximación.&lt;br /&gt;            El francés es la lengua no genial por excelencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;906      (Pág. 114 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo sistema se construye a expensas de otro, en cierto modo de todos los demás. Es increíble hasta que punto la agresividad forma parte de la naturaleza íntima de un filósofo. Bergson mismo ha reconocido que toda su producción es una obra de protesta. Se piensa siempre contra alguien o contra algo. Toda la astucia está en disimular ese ataque y en prestarle una envoltura impersonal. Los pensadores objetivos son más dañinos que los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;907      (Pág. 114 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada vez que veo un alemán y discuto con él, me digo que ese pueblo no merecía dominar el mundo. La ingenuidad es una hermosa cualidad, pero no la idónea para la instauración de un imperio universal. Los alemanes carecen por completo de finura psicológica y, cuando son cínicos, lo son groseramente. A su lado, ¡cuán finos parecen los ingleses y los rusos...,  representantes del pasado, los unos, y del futuro, los otros!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;908      (Pág. 114 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En el mundo del espíritu, todo aquello de lo que hablamos no es más que un sustituto de escaso valor. “¡Pasarás al lado de lo esencial!”..., tal es la maldición que pesa sobre los escritores o el filósofo que tiene un público.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;909      (Pág. 115 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo terrible del escepticismo es que deba ser superado. Incluso aquel que nada tiene pone en ello todo su interés sin embargo y sin apenas darse cuenta. Una fuerza secreta le empuja a ello.&lt;br /&gt;            No obstante siempre recaen en sus primeras dudas.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;910      (Pág. 115 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La fidelidad es encomiable, pero tiene algo malo, nos ensucia. Ese deseo de repasar todas nuestras amistades y todas nuestras admiraciones, de cambiar de ídolos, de ir a rezarles en otra parte, es lo que me demuestra que aún tenemos recursos, que aún poseemos ilusiones en reserva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;911      (Pág. 115 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La imposibilidad de hacer lo que uno sea, ¿porqué no servirá como una via hacia la santidad? &lt;br /&gt;            Es de la ruina de toda vocación aquí abajo de donde nace la pasión por lo absoluto. Destruyamos nuestras capacidades según el mundo, si queremos triunfar sobre el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;912      (Pág. 115 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escribir una carta de condolencia es algo imposible..., incluso aunque sea sincera. Es de lo más falso que hay y es curioso que aún no haya sido suprimida por un acuerdo unánime.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;913      (Pág. 115 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esta mañana, en el cementerio, incineración de Sylvia Beach. Durante una hora, Bach. El órgano otorga a la muerte un status que por si misma y naturalmente no posee. Esa miserable caída en lo inorgánico que tanto tiene de horrible cuanto de deshonrosa, el órgano nos la transfigura y esconde; en cualquier caso, nos eleva por encima de la evidencia de nuestra destrucción. Nos impide mirarla a la cara, la escamotea. Nos situa demasiado arriba, no nos permite estar al mismo nivel que la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;914      (Pág. 115 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No es el diablo, es la muerte la que merodea en torno nuestro. Pero la gran habilidad del cristianismo está en habernos hecho creer lo contrario. Porque el diablo invita a la lucha, porque es el gran luchador, mientras que la muerte se escabulle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;915      (Pág. 115 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando me pongo a trabajar durante horas y estoy ensimismado en lo que hago, no pienso para nada en la “vida”, ni en el “sentido” que ésta tenga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;916      (Pág. 115 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La reflexión y el acto se excluyen. La abstención es la condición de la consciencia.&lt;br /&gt;            Verdaderamente, no sé por qué me apeno tanto cada vez que me reconozco incapaz para todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;917      (Pág. 116 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Alguien dijo muy acertadamente que no necesitaba privarse del “placer de la piedad”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;918      (Pág. 116 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “The Garden of Love” de Blake..., es uno de los poemas con los que contaría en mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;919      (Pág. 116 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La lectura es una actividad nefasta y estirilizante. Le va mejor al progreso, para entretenimiento del espíritu, garabatear y divagar, arrellanarse en la crudeza de la propia insanía, que vivir parasitariamente del pensamiento de otros.  Y es cierto lo que dice, en un plan más general, la Bhagavad-Gitâ, cuando sostiene que es mejor morir en el camino propio (¿o ley?) que salvarse en el de los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;920      (Pág. 116 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2128573852678317992?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2128573852678317992/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2128573852678317992&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2128573852678317992'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2128573852678317992'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/07/fragmentos-del-901-al-920.html' title='Fragmentos del 901 al 920'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-1486858558768309819</id><published>2007-06-22T20:19:00.001+02:00</published><updated>2007-06-22T20:22:05.720+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 881 al 900</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;No existe el problema aislado; sea cual sea el que abordamos, planea implicitamente sobre todos los demás. Así, cada cuestión, por ínfima que parezca en apariencia, es infinita en realidad. Nada coarta al espíritu en su expansión, salvo aquellos límites que nosotros mismos le imponemos arbitrariamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;881 (Pág. 110 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa que un problema devenga inextricable si profundizamos en él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;882 (Pág. 111 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hojeando una revista juvenil... No había más que literatura, nada procedente de una experiencia directa, de algo visto o de un drama personal. Todo en torno a ciertos autores, siempre los mismos: Blanchot, Bataille, balbuceadores de cosas “profundas”, espíritus confusos y locuaces, sin brillo ni ironía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;883 (Pág. 111 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me dice C. que, por mis maneras y mis rabietas inútiles, evoco a Lear: “Voy a hacer algo terrible, pero no se qué”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;884 (Pág. 111 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El Fin del Mundo..., ¡qué gusto poderlo soñar! Sin embargo, no podemos hablar honestamente más que del Fin del Hombre, más previsible y al mismo tiempo más cierto, mientras que el otro apenas parece concebible. En efecto, mientras no alcancemos ese sentido, sólo podremos hablar del fin de la materia, pues finalidad tan lejana no interesa a nadie. Quedémos en las proximidades del hombre, donde el desastre forma parte del paisaje, y del programa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;885 (Pág. 111 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6 de octubre de 1962. Un cielo azul, que la ciudad no se merece. Una procesión inmunda de coches a lo largo del bulevard Saint-Germain. Una muchedumbre no menos inmunda. En medio de ese espectáculo, las hojas que caían de los árboles ponían una nota de poesía inmerecida, caduca, conmovedora. Más que de ese cielo, la ciudad no era digna ni del otoño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;886 (Pág. 111 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En política, como en todo, nada hay más abyecto que atacar a un solitario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;887 (Pág. 111 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;7 de octubre de 1962. Un domingo en el campo. Estirarse y oler la tierra. Sólo hay descanso sobre ella. Nuestras fatigas la reclaman. Y mientras la sentía tan cerca de mí, pensaba que no sería tan horrible disolverse en ella. Verdaderamente nuestras penas la reclaman y la rehabilitan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;888 (Pág. 111 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi miedo heredado ante la vida, un regalo de familia. He intentado en vano desembarazarme de mis ancestros, procuro alejarme de ellos y rechazarlos, pero vuelven a la carga. Más me alejo de ellos, más constato cuánta ventaja me llevan y cuánto tiene esa lucha de desesperada. Vuelvo a caer en mis orígenes, que esperan mi degeneración.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;889 (Pág. 111 – 7) (Pág. 112 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Leo en los Tagebücher 1914-1916 de Wittgenstein: “Die Furch vor dem Tode ist das beste Zeichenm eines falschen, d.h. schlechten Lebens” . [El miedo a la muerte es el mejor indicio de una vida falsa, es decir, mala].&lt;br /&gt;Yo descubrí esta verdad hace mucho tiempo (desgraciadamente pensando en mí mismo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;890 (Pág. 112 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta tarde, en una oficina, en un espacio relativamente exiguo, he contado hasta diez y ocho empleados. Las mujeres arrugadas, horribles... Pero la joven que me ha atendido tenía de hecho el aspecto de una chica de pueblo, fea y sana. ¿Qué buscaría en ese infierno, qué demonios la habrá empujado a abandonar el campo? Preferiría mil veces el olor de una boñiga a las emanaciones deletéreas de esa oficina. No hay nada que hacer: el hombre huele mal. Cuado se tiene un olfato desgraciadamente agudo, hay que evitar toda presencia humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;891 (Pág. 112 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo tienen éxito las filosofías y las religiones que adulan al hombre. No es por el pecado original, ni por el infierno que el cristianismo ha dominado durante siglos, sino porque el hijo de Dios se dignó encarnarse. De ese modo adquirió el hombre un status desmesurado, que le ratifican las visiones del “progreso”, cualesquiera que éstas sean. El hombre siente el afán absoluto de situarse en el centro de todo; si tuviera la percepción exacta de su insignificancia, del carácter azaroso de su aparición, perdería una parte de su “entidad”, podría ser incluso -lo que sería verdaderamente inesperado- desposeído de sus armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;892 (Pág. 112 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con una visión de las cosas como la mía es dudoso que cualquier otro hubiera podido conseguir mantenerse tantos años. De hecho, y por extraño que parezca, hay días en que me siento como un héroe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;893 (Pág. 112 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo aquellos que no hablan más de sí mismos, de sus experiencias y sus penalidades, se arriesgan a caer sobre cualquier verdad y a hacer descubrimientos significativos. Trabajan sobre lo que conocen y por tanto aportan necesariamente algo a los demás. No es el filósofo, sino el poeta quién alcanza la universalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;894 (Pág. 112 – 6) (Pág. 113 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo filósofo que cree haber elaborado un sistema no hace en el fondo más que aplicar el mismo esquema a todo, con desprecio de la evidencia, de la diversidad y del sentido común. El error de los filósofos en general es ser muy previsibles. Al menos con ellos uno sabe a que atenerse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;895 (Pág. 113 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que no volveré a encontrar nunca es mi capacidad de embalarme que fué el encanto y el tormento de mi juventud. ¿Dónde estáis, años fanáticos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;896 (Pág. 113 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a escuchar el motete de Bach “Jesu, meine Freude”. Después, todo lo que no sea piedad parece inútil y vulgar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;897 (Pág. 113 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lulu, de Alban Berg, sigue siendo para mí el descubrimiento musical más importante que he hecho en los últimos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;898 (Pág. 113 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento cada vez más horror ante cualquier tipo de confidencia lírica. Pero, sin lirismo, tengo muchas dificultades para escribir; cuando desaparece, encuentro mi completa lucidez, soy consciente de mis posibilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;899 (Pág. 113 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La otra noche, a las tres de la madrugada, todavía despierto y sin poder conciliar el sueño, abro el primer libro que me encuentro, una antología de los moralistas. Leo algunas páginas de La Bruyère..., que encuentro notables e incluso profundas. De un autor que aguanta a tales horas de la noche sólo puede decirse que es de primerísimo orden. Es menos amargo –o mejor dicho menos sistemático en su amargura- que La Rochefoucauld. Imagínese en un término medio entre éste y Pascal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;900 (Pág. 113 – 7)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-1486858558768309819?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/1486858558768309819/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=1486858558768309819&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1486858558768309819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/1486858558768309819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/06/fragmentos-del-881-al-900.html' title='Fragmentos del 881 al 900'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4730653481863205769</id><published>2007-06-10T09:32:00.000+02:00</published><updated>2007-06-10T09:33:00.055+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 861 al 880</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            14 de septiembre.&lt;br /&gt;            ¡De golpe, sensación de ser el Maestro del universo..., y de poseer la llave de todos los enigmas!&lt;br /&gt;            ¿Cómo sentir, desde mi apatía habitual, desde mi amarga mirada sobre el mundo, desde la certidumbre de mi insignificancia.., un vértigo más tonificante, y también menos merecido?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;861      (Pág. 107 – 10) (Pág. 108 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            28 de septiembre.&lt;br /&gt;            Llega un momento en que no podemos eludir las consecuencias de nuestras teorías, en que todo lo que hemos pensado exige ser vivido, en que tanto nuestras ideas como nuestras fantasías se convierten en experiencias..., y es entonces cuando el juego termina y comienza el sufrimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;862      (Pág. 108 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No estoy a gusto más que en las proximidades del grado cero de lucidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;863      (Pág. 108 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Más vacío interiormente me siento, más me apasionan las cuestiones del lenguaje. El escritor indiferente a todo, desidioso y agotado termina en filólogo. Un desenlace insignificante y honorable; la mediocridad tras el exceso y las crísis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;864      (Pág. 108 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me gusta estudiarme, abandonarme a la idea del Destino. Nada he encontrado que represente mejor este espantoso desaguisado sublunar.     Y esta idea, que carece de sentido, algún efecto produce a nuestros dolores, así como a todas las iniquidades que padecemos. Torna incluso tolerable a la misma muerte. Si lo pensamos bien, es más cómodo -y seguramente mas provechoso- creer en el Destino que creer en Dios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;865      (Pág. 108 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Al decir de Plutarco, que no vivió mas allá del siglo I de nuestra era, en Delfos, todo se reducía entonces a cuestiones bien mezquinas, domésticas (el matrimonio, el comercio, etc.).&lt;br /&gt;            El destino de los oráculos podría servir de ejemplo para el estudio de ese tipo de instituciones que empieza a imponerse en el orden espiritual. El resultado final es inevitablemente decepcionante. Decadencia de los oráculos..., decadencia de la Iglesia. El paralelismo se impone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;866      (Pág. 108 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una obra no está viva más que en la medida en que sea una protesta. Pero lo mismo que hace su vitalidad precipita su caducidad, porque llega un momento en que las razones de esa rebeldía nativa nos parecen incompresibles o futiles.&lt;br /&gt;            Ello no impide que toda obra digna de ese nombre posea un carácter insurreccional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;867      (Pág. 108 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aquellos días por la Bretaña, en playas donde estuve absolutamente solo. Recorrí el litoral de Croisic hasta La Roche-Bernard, volviendo luego a la Vilaine. En una soledad perfecta..., soñé más de una vez con el encantamiento subsiguiente a una guerra atómica: ¡al fin, la tierra sin hombres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;868      (Pág. 108 – 8) (Pág. 109 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El disgusto es un estado activo y una prueba de vigor. No es así como me he sentido todos estos meses, no, sino como en un estado de insensibilidad. Una especie de morosa somnolencia, de rechazo casi irreflexivo. ¿Será eso que suelen denominar estar cerrado a todo? En esa situación me encontraba. Nada me conmovía, nada me irritaba, nada me estimulaba. ¡La muerte del alma! A su lado, el disgusto está lleno de efervescencia y dinamismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;869      (Pág. 109 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Igual que juzgo a todo el mundo, todo el mundo me juzga a mí. Si pudiera verme con los ojos de los demás, desaparecería de golpe. Por lúcido que uno sea, nunca se es lo bastante como para poder llegar a contemplarse absolutamente desde el exterior. Yo me conozco como a nadie le está permitido conocerse..., pero no sé como los demás me conocen : no llego a ser ese espectador puro, desinteresado –y en el fondo indiferente- de mí mismo, ni a imaginar mi muerte como algo que no me concierne directamente. Habría que aprender a morir lejos de uno mismo, y a considerar la agonía propia con total objetividad, como si se tratara de un fenómeno extraño, de un percance sobrevenido a otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;870      (Pág. 109 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sé bien por qué, a la edad a la que he llegado, prefiero leer a los historiadores que a los filósofos : porque, por aburridos que sean los detalles relativos a un personaje o a un acontecimiento cualquiera, el desenlace de uno u otro intriga necesariamente. ¡Pero, ay, las ideas carecen de desenlace!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;871      (Pág. 109 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada hay peor que sentirse inspirado, lleno de ideas, de fantasía y fuego, y tener que pasar la velada con gente ante la cual uno habrá que estar necesariamente apagado. La oscilación de mis humores..., ¡y siempre gastandome bromas!  Nunca vienen de encargo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;872      (Pág. 109 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El aburrimiento de las cenas es un argumento contra la Providencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;873      (Pág. 109 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Llega un momento en que, tras haber pedido las ilusiones sobre los demás, se pierden las de uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;874      (Pág. 109 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            R., muerto, sin el menor rastro de burla en su semblante. Porque amó con pasión y casi sordidamente la vida. Aquellos que están menos apegados a ella, al morir, tienen una sonrisa burlona, la sonrisa de la liberación y el triunfo. No van hacia la nada, la han abandonado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;875      (Pág. 109 – 8) (Pág. 110 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por mis aficiones y defectos, he nacido para vivir en los estertores de un Imperio. Me hubiera gustado arrellanarme en la Viena de antes de la Primera Guerra Mundial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;876      (Pág. 110 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “El mar es mi confesor”..., ¡cómo me gustan estas palabras de Isabel de Austria!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;877      (Pág. 110 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo imaginar a nadie más tontamente “sentimental” que yo. Arrastro conmigo, como una dulce maldición, todas las taras del centroeuropeo..., contra las cuales ni quiero, ni puedo luchar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;878      (Pág. 110 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vivo en la certeza de que todos los problemas están agotados, y de que es indecente -e incluso insensato- abordar cualquiera de ellos, por importante que nos parezca. Siento como si, escapado de los dominios del intelecto, viviera en un trato directo con los elementos y yo mismo fuera uno de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;879      (Pág. 110 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Se ha recalcado justamente que en la India un Schopenhauer o un Rousseau no hubieran sido nunca tomados en serio, pues vivieron en desacuerdo con las doctrinas que profesaban; entre nosotros, en cambio, ésta es precisamente la causa del interés que suscitan. El éxito de Nietzsche se debe en gran parte al hecho de que defendía teorías que no se amoldaban de ningún modo con su vida. Nos gusta que un enfermo, un flojeras, un asiduo de los pensionados para señoritas haya sido el apologista de la fuerza, del egoismo, del héroe desprovisto de escrúpulos. Si él mismo hubiera encarnado el tipo de hombre que exalta en sus escritos, al cabo de algún tiempo hubiera dejado de intrigarnos.&lt;br /&gt;            En el fondo nos atraen los pensadores que no encuentran solución a sus problemas ni a sus males, y que, por no haber podido ponerse de acuerdo ni con los demás ni consigo mismos, hacen trampas tanto por capricho como por necesidad. Un medio escorzo trágico, una sospecha de insinceridad rallana en lo enfermizo, ahí veo yo el sello distintivo del moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;880      (Pág. 110 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4730653481863205769?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4730653481863205769/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4730653481863205769&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4730653481863205769'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4730653481863205769'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/06/fragmentos-del-861-al-880.html' title='Fragmentos del 861 al 880'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8300605675265562766</id><published>2007-06-03T05:37:00.000+02:00</published><updated>2007-06-03T05:39:51.847+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 841 al 860</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;span style="color:#ffffff;"&gt;.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            El apego a los demás es la causa de todos nuestros sufrimientos; pero está tan fuertemente anclado en nosotros que, si se relaja, toda la economía de nuestro ser resulta desequilibrada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;841      (Pág. 105 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo salir de aquí: para hacer cualquier cosa importante, una obra en suma, hay que creer en su misión o imponerse una. Poseer esa creencia o esa voluntad es tenerlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;842      (Pág. 105 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ante la muerte no hay más que dos posturas posibles: el nihilismo y el Vedanta. Yo he pasado del uno al otro sin poder detenerme o fijarme en ninguno de los dos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;843      (Pág. 105 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Que este mundo es irreal es una certeza, por lo demás, evidente. Pero esta evidencia no es una respuesta, no nos ayuda a vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;844      (Pág. 105 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Y desde cuándo una verdad debe ayudarnos a vivir?&lt;br /&gt;            En cuanto que profundizamos en cualquiera, nos damos cuenta de que esa verdad no sirve de ayuda para nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;845      (Pág. 106 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No eres más que un desertor..., has traicionado tu propia causa, te has engañado a ti mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;845      (Pág. 106 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El ruido me vuelve loco..., en especial el de la radio me pone cerca del ataque de epilepsia. La civilización, que nadie se engañe, es la producción de ruido, la organización del alboroto. Que una vieja inmunda tenga la facultad de hacerte la vida insoportable con sólo girar un botón, sobrepasa todo entendimiento. La técnica confiere a cualquiera unos poderes monstruosos.&lt;br /&gt;            Hagamos lo que hagamos, la naturaleza es mucho mejor. ¡Y encima el hombre ni siquiera es dueño de sus criaturas, y hasta su obra se revela de vez en cuando nefasta, y si no ahí está la guerra nuclear!         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;846      (Pág. 106 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En todas aquellas ocasiones en que he reprimido un acceso de cólera me he puesto contento, literalmente he vencido..., pero esa cólera sofocada se venga, y me corroe secretamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;847      (Pág. 106 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un editor americano, de paso en París, me ha escrito para preguntarme si podría pasarse a verme “en mi despacho”. ¡Mi despacho! Como para sentir náuseas por toda la eternidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;848      (Pág. 106 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi desconcierto me sobrepasa, es más grande que yo, y no consigo interpretarlo, ni reducirlo a una fórmula. De vez en cuando me siento el centro de un drama que se cierne por encima de lo accidental de un “caso”. En todo individuo se crea y se destruye un mundo. Habría que decir más bien: el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;849      (Pág. 106 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “No comprendo más que los sentimientos”, decía una loca. Alguna vez, incluso a menudo, estoy como ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;850      (Pág. 106 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Quienquiera que no piense como yo es un chocho”, tal es el propósito que uno tiene acerca de sí mismo más o menos conscientemente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;851      (Pág. 106 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo cariño es, a fin de cuentas, una especie de dolor. Felices, mil veces felices, quienes pueden pasarse sin él. El solitario no llora a nadie, ni nadie le llora. Que se aleje de los demás quien no quiera sufrir, quien sienta el terror de las lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;852      (Pág. 106 – 9) (Pág. 107 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Quiero creer que todos estos meses de indigencia y esterilidad darán sus “frutos” correspondientes. Puede que no seamos verdaderamente nosotros mismos más que durante estos períodos de indefinida expectativa, de evidente vacío, que sólo recarguemos nuestras reservas interiores durante estos períodos de aparente sequía. Hay que esperarlo, hay que esperarlo. En todo caso, en lo absoluto los momentos de fervor y de actividad son más infecundos, están más desprovistos de futuro que nuestros momentos de abatimiento o abdicación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;853      (Pág. 107 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Qué haces? – Me espero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;854      (Pág. 107 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No todo está perdido, mientras se esté descontento con uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;855      (Pág. 107 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            Nada me gustaría más que ver el sol explotar y desmigajarse, desapareciendo para siempre. ¡Con esa impaciencia y alivio espero y contemplo los amaneceres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;856      (Pág. 107 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es extraño que al envejecer no renunciemos a pensar en la posibilidad de otro universo. La resignación es fenómeno raro en el hombre, más inclinado habitualmente a esperar lo peor, que a aceptar el mal tal cual, ese mal natural y mediocre, el de todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;857      (Pág. 107 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuanto más lo pienso, más me ubico en oposición a las ideas Nietzsche. Cada vez me gustan menos los pensadores delirantes. Prefiero a los sensatos y los escépticos, los “no-inspirados” por excelencia, aquellos a los que ningún dolor excita ni conmueve. Me gustan los pensadores que recuerdan a volcanes apagados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;858      (Pág. 107 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Toda desgracia, vista desde fuera, parece mínima o incomprensible. Este es el punto de vista que hay que adoptar si se quiere soportar la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;859      (Pág. 107 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie como yo para multiplicar los obstáculos al acto mismo de trabajar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;860      (Pág. 107 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8300605675265562766?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8300605675265562766/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8300605675265562766&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8300605675265562766'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8300605675265562766'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/06/fragmentos-del-841-al-860.html' title='Fragmentos del 841 al 860'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8218454939602001786</id><published>2007-05-21T22:33:00.000+02:00</published><updated>2007-05-28T06:55:17.047+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 821 al 840</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Se quiera o no, el sufrimiento existe; de no ser así, yo suscribiría íntegramente la idea de la vacuidad universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;821 (Pág. 103 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;23 de agosto.&lt;br /&gt;Muerte de Rolland de Renéville. Ya he recalcado cómo la muerte se abate sobre aquellos que aman la vida. Lo lamento y, sobre todo, le voy a echar de menos. No puedo imaginar a nadie más francés y, al mismo tiempo, en posesión de una dimensión no-francesa (obsesión por el “misterio”, pasión por el ocultismo, etc.).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;822 (Pág. 103 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni mi inteligencia, ni mis medios de expresión están a la altura de mi sensibilidad..., quiero decir, de mis tormentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;823 (Pág. 103 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Si tuviéramos plena conciencia de lo que hemos sufrido y pudiéramos recordar nuestros pesares! ¡Nadie lo consigue, afortunadamente!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;824 (Pág. 103 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A excepción del Adolphe y de Momentos recobrados, de Pascal y Baudelaire, la literatura francesa me produce la impresión de una serie de ejercicios. Todos esos escritores que nunca hacen sangre en nosotros, que son unos perfectos INUTILES.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;825 (Pág. 103 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gemido del viento en la chimenea me recuerda el paseo que hice por los moors, en Haworth, tras los pasos de Emily Brontë.&lt;br /&gt;Y pienso en los moors de Cornualles. ¿Hay en el mundo desolación más fascinante?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;826 (Pág. 103 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El viento, que compite ventajosamente con la música y la poesía...; me extraña que en las regiones donde sopla se busque un modo de expresión que no sea el suyo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;827 (Pág. 103 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La única utilidad de los entierros es que nos permiten reconciliarnos con nuestros enemigos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;828 (Pág. 104 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi tristeza..., un peso muerto que carga mi espíritu y entorpece mi desarrollo. ¡Dios, dónde no iría yo sin ella! Es la que me impide mirar hacia el futuro. Es un auténtico “pecado”, por que nos ata a lo irrevocable, al pasado, a tal o cual acontecimiento congelado por el tiempo.&lt;br /&gt;Es preciso mirar hacia adelante, aunque el futuro sea la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;829 (Pág. 104 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1 de septiembre.&lt;br /&gt;Ayer y hoy he estado paseando solo por el campo durante horas. Únicamente caminar me libera de mis obsesiones. En cuanto que me tiendo y contemplo el cielo, la sensación de insignificancia general me anonada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;830 (Pág. 104 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada tengo que decir a la gente y lo que ellos me cuentan tampoco me interesa. Pese a todo, soy alguien sociable sin duda alguna, porque me animo en cuanto que me encuentro en compañía de otra persona.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;831 (Pág. 104 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo las naturalezas elegíacas son susceptibles de tener recuerdos. Sin embargo, es preciso además que los cultiven y que les complazcan. Viven en un encantamiento de recuerdos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;832 (Pág. 104 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada más estéril que llorar indefinidamente a los desaparecidos. Mirad el rostro de un muerto: no se ha ido todavía de nuestro mundo. Lo que pasa es que él mira hacia otra parte, se ha separado de nosotros.&lt;br /&gt;Hay una deformación mórbida (y un punto cobarde) en la imposibilidad de olvidar. Esas penas interminables, como los recuerdos por otra parte, son signos de una vitalidad agotada. Demuestran en todo caso que quienes se dedican a ello han renunciado a tener la menor misión aquí abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;833 (Pág. 104 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4 de septiembre. He estado buscando hoy durante horas una definición del infierno, y no he encontrado ninguna satisfactoria. Es verdad que no se trataba de recurrir al infierno cristiano, sino a una experiencia personal, donde el diablo y Dios estuvieran ausentes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;834 (Pág. 104 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de Pascal, hay mucho más ingenio en los “entretenimientos” de lo que se piensa, a condición de que sean concertados, elegidos. Mirándolo bien, sólo me parecen estar en la verdad los espíritus frívolos con premeditación. Tiene la vida algo que no se tiene en pie, algo de cosa frágil y, lo que de hecho es más grave, que se escapa de la religión y la tragedia, culpables ambas de haber concedido demasiada importancia al hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;835 (Pág. 104 – 8) (Pág. 105 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debía yo tener alrededor de dieciséis años cuando empecé a desconfiar de la vida. Que haya podido llegar a la cincuentena con disposiciones tan poco favorables a la ilusión, es algo que me pasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;836 (Pág. 105 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuanto más leo –¡y anda que no leo!- más me convenzo de que “es así” que la “verdad” se escapa a todos esos libros que mi pereza devora. Porque la “verdad” hay que encontrarla en uno mismo, no en los demás. Pero en mí mismo sólo encuentro dudas y reflexiones acerca de esas dudas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;837 (Pág. 105 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca me sentí más orgulloso de mí mismo que el día en que superé definitivamente mis ataques de indignación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;838 (Pág. 105 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Me resulta fácil imaginar el desagrado con que los demás tienen que abandonar sus proyectos y deleitarse con el porvenir]&lt;br /&gt;La desgracia juega en mí el papel de la ilusión: me sienta de lo más natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;839 (Pág. 105 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy incapaz de tener amigos, por la sencilla razón de que he perdido todo “contacto vital” con los hombres. Pronto no serviré más que para la “conversación”. Y sin embargo, tendré que inventarme relaciones si quiero salir de este simulacro de existencia a que me he veo reducido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;840 (Pág. 105 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8218454939602001786?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8218454939602001786/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8218454939602001786&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8218454939602001786'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8218454939602001786'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/05/fragmentos-del-821-al-840.html' title='Fragmentos del 821 al 840'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-5479210629408018619</id><published>2007-05-09T17:24:00.000+02:00</published><updated>2007-05-09T17:26:18.342+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 801 al 820</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La otra mañana, fui al mercado (como todos los días). Después de haberlo recorrido tres veces, lo abandoné sin decidirme por cosa alguna. Nada me tentaba, nada llamaba mi atención. La elección ha sido en todo el castigo constante de mi vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;801 (Pág. 100 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;24 de julio.&lt;br /&gt;Ese sol, y en la chimenea ese viento insinuándose a mis nervios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;802 (Pág. 101 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde que sigo una dieta bastante estricta y soporto una vida regular, no he hecho nada que merezca la pena. Cinco años de esterilidad, cinco años de razón. Mí mente sólo se pone en marcha al compás del desorden y alguna que otra intoxicación. Así de caro pago el abandono del café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;803 (Pág. 101 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Veo con estupefacción hasta qué punto me desvivo e invento pretextos para no pensar, para no perseguir una idea y profundizar en ella. Sin duda, he logrado poner a punto, instintivamente, una técnica de la frivolidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;804 (Pág. 101 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo el mundo que me rodea termina alguna cosa. Sólo yo no tengo nada que anunciar. Algo que me deja en una situación bastante penosa, casi diría humillante. Y al mismo tiempo desprecio a aquellos que sí realizan (o se realizan), de los que nada aprendo, pues mi esterilidad se debe precisamente al hecho de que he llegado más lejos que ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;805 (Pág. 101 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pienso de repente en cierto artículo que publiqué hacia 1937 en Vremea [El Tiempo, un diario de Bucarest del período de entreguerras] y donde venía como un refrán: “Nimic n’a fost niciodatà” (Nada ha existido nunca). Y pienso también en cierto amigo de Brasov que, habiéndolo leído en un tren, me confesó que quiso tirarse por la ventana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;806 (Pág. 101 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;17 de agosto de 1962.&lt;br /&gt;He estado tres semanas en Austria, principalmente en el Burgenland, sobre el Neusiedlersee, en Rust. He sido casi feliz allí. Vida activa, caminar..., para mí el placer reside en la fatiga física, en la imposibilidad de la reflexión, en la abolición de la consciencia. En cuanto que dejo de moverme, vuelve a dominarme una melancolía insoportable.&lt;br /&gt;Debería haber seguido siendo un “niño salvaje”. ¡Así pago haber traicionado mi infancia!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;807 (Pág. 101 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La soledad es lo único que aprecio, y por eso cuando estoy solo..., tengo miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;808 (Pág. 101 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque soy natural de los Cárpatos, me ahogo en la montaña. Durante mi niñez, entendía su encanto. Ahora no soy sensible más que a la poesía de la llanura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;809 (Pág. 102 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No está en mi poder salvar mi espíritu. ¡Dios, ninguna caída como la mía!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;810 (Pág. 102 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Austria he comprendido que soy un centroeuropeo. Poseo todos los estigmas del viejo tipo austrohúngaro. De ahí viene seguramente mi incapacidad para sentirme como en casa en Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;811 (Pág. 102 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega un momento en que nos es imposible eludir las consecuencias de nuestras teorías. Todo lo que hemos expuesto, sea por una necesidad interior o por espíritu de contradicción, pasa a ser el elemento constituyente de nuestra vida. Y es entonces cuando echamos de menos las ilusiones que hemos destruido y que desearíamos restablecer. Pero es demasiado tarde.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;812 (Pág. 102 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No notamos que verdaderamente poseemos un “alma” más que cuando escuchamos música.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;813 (Pág. 102 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se traicionan impunemente los fundamentos de la vida propia. Tarde o temprano, la teoría se convierte en realidad. Nada nos afecta tanto como los ataques que nos dirigimos a nosotros mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;814 (Pág. 102 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Ca timpul drag surpat in vis” [Como el tiempo tan querido derrumbado en el sueño, en “El huevo dogmático”, de Ion Barbu (1895-1961), el más importante poeta de la escuela modernista rumana]. Este verso de Ion Barbu es uno de los más hermosos que conozco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;815 (Pág. 102 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no tengo gusto para el misterio, ni en literatura ni en nada, es porque todo para mí es inexplicable. ¿Qué digo? Yo vivo lo Inexplicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;816 (Pág. 102 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En cierto modo, mi sensibilidad se asemeja a la de los románticos, quiero decir en tanto que incapaz de creer en los valores absolutos, defino mis humores según la gente, los considero como sustitutos de la realidad pasada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;817 (Pág. 102 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La alegría carece de argumentos; la tristeza en cambio posee innumerables. Y es tan terrible cuando se lleva y nos impide curarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;818 (Pág. 103 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desesperación sobrenatural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;819 (Pág. 103 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No dejo de pensar en Austria, que ya no es ni la sombra de si misma. Por lo demás, no me atraen más que los países secretamente regidos por un principio de desolación. No por casualidad nací en el seno de un Imperio que se sabía condenado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;820 (Pág. 103 – 3)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-5479210629408018619?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/5479210629408018619/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=5479210629408018619&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5479210629408018619'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5479210629408018619'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/05/fragmentos-del-901-al-820.html' title='Fragmentos del 801 al 820'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-5970175895928014231</id><published>2007-05-02T08:06:00.000+02:00</published><updated>2007-05-02T08:07:58.571+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 781 al 800</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            14 de julio. Antes de la guerra, en esta época del año, iba el bicicleta por la Bretaña. ¡Esos chaparrones de la Isla de Bréhat, en el puente de Raz, en el de Pont-Aven! ¡Y esas aventuras en los albergues con las posaderas! Entonces me aburría al aire libre, ahora en cambio entre cuatro paredes.&lt;br /&gt;            Roscanvel, Rostrenen, Locq Mariaquer (?), las huelgas de Lilia..., no sabíais cuánta nostalgia despertaría en mí después vuestro nombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;781      (Pág. 98 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Únicamente a través de esa cura cotidiana de inscosciencia que es sueño recuperamos las fuerzas perdidas. El estado de vigilia implica una fatiga y un abuso, tanto si no nos levantamos como si nos quedamos tumbados. Por medio del sueño nos reintegramos a la corriente anónima de la vida, comulgamos con un estado de preindividualismo, volvemos a ser quienes fuimos antes de aislarnos del cosmos en tanto que personas..., por el sueño volvemos a ser aquel germen universal.&lt;br /&gt;            En cambio, con la consciencia atentamos contra nuestras fuentes. En tanto que nos sujeta y nos tiene atados, nuestra salud desaparece. Es la ponzoña más importante de nuestra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;782      (Pág. 98 – 4)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Desde que perdí el gusto por la declamación o la diatriba, escribir es para mí un suplicio. No estoy hecho para las verdades objetivas, sin contar con que la argumentación me aburre y me cansa. Me disgusta demostrar, pues de nada tengo que convencer a nadie. El prójimo es una realidad sólo para el dialéctico o el filántropo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;783      (Pág. 98 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me encuentro en la casi imposibilidad de escribir a A. G., que acaba de incluir en Cultura francesa un interesante artículo sobre mi obra. ¿A quién se dirigirán esos elogios? Yo no sé quién ha escrito esos libros, desde luego yo no. Leo sus consideraciones acerca de mí como si se refiriese a un extranjero, con indiferencia y un dejo de satisfacción impersonal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;784      (Pág. 98 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una tarde de domingo en Sibiu. Había salido a pasear por las callejuelas de la ciudad vieja, donde no había más que putas húngaras y soldados. Me aburría de aburrimiento..., pero tenía fe en mí mismo. No llegaba a presentir el personaje falso que iba a ser, pero sabía que, cuando ese momento llegara, el Ángel de la perplejidad me acompañaría en adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;785      (Pág. 98 – 6) (Pág. 99 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por muy gallardo que ahora pueda parecer, en la calle me vengo abajo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;786      (Pág. 99 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No sé cuándo, a qué edad, algo se quebró en mí, determinando el curso de mis pensamientos y el estilo de una vida truncada. Lo que sí sé es que esta crisis debió tener lugar -como todo-, al salir de la adolescencia.&lt;br /&gt;            Fuera los primeros años en Rasinari, he vivido siempre en la ansiedad, en la peor de las angustias. ¿Quién ha tenido, quién tendrá nunca una infancia como la mía, una infancia coronada?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;787      (Pág. 99 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Caroline von Günderode. Nadie ha pensado tanto en ella como yo. Me he saciado con su suicidio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;788      (Pág. 99 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando dudo de mí mismo hasta el vértigo o la náusea, me digo que soy precisamente alguien que ha escribo todo un libro sobre las Lágrimas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;789      (Pág. 99 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Puede ser que no exista la dicha verdadera más que en la renuncia. ¡En no necesitar nada del mundo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;790      (Pág. 99 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre he vivido pendiente del fin de cada cosa, me he movido en todo momento aplicando la noción de desenlace a esto y aquello. Aunque, a decir verdad, ella sola ya se aplica a todo..., y en ninguna parte sin carecer de propósito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;791      (Pág. 99 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Más envejezco, más rumano me siento. Los años me devuelven a mis orígenes y me sumergen de nuevo en ellos. ¡Y cómo comprendo ahora a esos ancestros a los que tanto he denigrado,... que hasta los “disculpo”!  Y pienso en Panait Istrati que, después de conocer la gloria universal, volvió allí para morir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;792      (Pág. 99 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los ancianos dominan mejor que nadie el sentido de las vicisitudes de la fortuna, están incomparablemente mejor preparados para las solemnidades, para la pompa de la derrota.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;793      (Pág. 99 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Intentad agarrar vuestra conciencia y sondeadla, veréis que está hueca: no encontraréis en ella más que el porvenir”. Esta frase de Sartre (en un artículo sobre Faulkner) ningún poeta la suscribiría. De hecho, si fuera cierta, la existencia misma de la poesía se tornaría inexplicable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;794      (Pág. 99 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creo que quienes, para hablar del absurdo de la vida, citan ineludiblemente a Macbeth, deberían al menos hallar la forma de poner en ello el énfasis suficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;795      (Pág. 100 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No me interesan mis experiencias, sino mis reflexiones sobre ellas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;796      (Pág. 100 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Que yo sepa encerrarme sin el tiempo, sin el espacio,&lt;br /&gt;con la charlatana soledad del papel” (Maiakovski)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;797      (Pág. 100 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con la charlatana soledad del papel&lt;br /&gt;            Oh, que no pueda yo decir otro tanto, de mí.&lt;br /&gt;            Para mí, la soledad del papel es helada, opaca, taciturna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;798      (Pág. 100 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde que puedo recordar, mi gran enfermedad ha sido siempre una excesiva atención al tiempo, objeto de obsesión y de tortura para mí. Lo he sentido permanentemente como una carga, que va en aumento con la edad. Pienso en ello sin descanso, a propósito de todo o de nada. El tiempo me ocupa. Sin embargo, la vida no es posible más que gracias al continuo escamoteo de la idea del tiempo, a la bienaventurada imposibilidad de tenerlo espiritualmente presente. Se vive para y en lo que se hace, no para y en el entorno de nuestros actos. Para mí no hay acontecimientos, sino el pasar, el desagüe de la duración entre ellos, y ese devenir abstracto que constituye el intervalo entre nuestras experiencias. Y después esa neta percepción de la caída de cada instante en el pasado; yo veo formarse el pasado, y su espesarse por el aporte sucesivo de cada instante adentrándose en el ayer. Y ahora esa sensación de lo pretérito la siento plenamente reciente, como de un pasado que viene a instaurarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;799      (Pág. 100 – 5)&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;            23 de julio.&lt;br /&gt;            Ayer, en el tren de cercanías, una niña (¿cuatro años?) leía un cuento ilustrado. Dio con la palabra “pasaje”, se detuvo y preguntó a la madre su significado. Ella le explicó: “Pasaje” es el tren que pasa, el hombre que pasa por la calle, el viento que pasa... La niña, que tenía un aire inteligente, no parecía cogerlo. Quizás encontró demasiado concretos los ejemplos que le había dado su madre.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;800      (Pág. 100 – 6)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-5970175895928014231?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/5970175895928014231/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=5970175895928014231&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5970175895928014231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/5970175895928014231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/05/fragmentos-del-781-al-800.html' title='Fragmentos del 781 al 800'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-4891277683241227282</id><published>2007-04-25T16:31:00.000+02:00</published><updated>2007-04-25T16:32:05.254+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 761 al 780</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Mi terror al estilo difuso me ha traído funestas consecuencias: he perdido el gusto por la escritura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;761      (Pág. 96 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si al menos supiera dónde me encuentro en relación con el hombre....&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;762      (Pág. 96 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “El estilo es el arte de las fórmulas”, dijo alguien. Más o menos es el único género de estilo que poseo.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;763      (Pág. 96 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El hecho de que este instante, el que acaba de pasar, pertenezca irremediablemente al pasado me deja helado. Varias veces al día siento ese espanto que me hace tomar aguda consciencia del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;764      (Pág. 96 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Cuántas veces no habré tenido la sensación de que no hay problema alguno del que desconozca la clave! Pero en cuanto que hay que ponerse a indicar cuál era el problema y cuál  la solución...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;765      (Pág. 96 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creer de repente que se sabe tanto como Dios acerca de todas las cosas, y despertar también de pronto de tamaña ilusión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;766      (Pág. 96 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aparte esos raros momentos que me reconcilian conmigo mismo, mi existencia es la de un miserable, un derrotado, un arrastrarse afligido y architriste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;767      (Pág. 96 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi “pensamiento” se reduce a un diálogo con mi voluntad, con las deficiencias de mi voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;768      (Pág. 96 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde que puedo recordar, siempre he sentido auténtico terror ante todo acto de responsabilidad. Mi opuesto: el ejercicio de la autoridad. Tanto en la escuela como en el Liceo, obligaba a mis padres a hacer gestiones para que no me nombraran “monitor”. Incluso ahora, la mera idea de que alguien pudiese depender de mí o de que soy responsable de su “vida” me vuelve loco. El matrimonio me ha parecido siempre una aventura desproporcionada para mis fuerzas morales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;769      (Pág. 96 – 12) (Pág. 97 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No siento ninguna atracción por el prójimo. Sin embargo, empujo el descontento de uno hasta el delirio. Detesto a los demás en la misma medida en que me detesto a mí mismo. Quien se odia no ama a nadie. Ni el mismo demonio es tan sagaz como para desenredar los hilos o seguir los rodeos del odio hacia uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;770      (Pág. 97 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Esa desagradable manía que tengo de pensar contra alguien o contra algo! ¿No se deberá tal necesidad de pelearse con todo medio intelectual a una maldad insatisfecha o incluso a una cobardía vital? Lo cierto es que, con la pluma en la mano, saco un coraje que nunca recobro ante el enemigo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;771      (Pág. 97 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La indiferencia..., el ideal del loco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;772      (Pág. 97 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo una biografía de Madame Tallien. Sólo hay destino en las revoluciones y los imperios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;773      (Pág. 97 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La historia de Francia..., una historia por encargo. Ahí todo es perfecto..., desde el punto de vista teatral. Es una historia interpretada. Acontecimientos para espectadores. A ello se debe que Francia haya gozado, durante diez siglos, de una increíble actualidad, de una boga perpetua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;774      (Pág. 97 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La historia universal no se detiene más que ante los pueblos que, en un momento dado, han poseído el monopolio de la gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;775      (Pág. 97 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El escéptico es la desesperación del diablo. Porque el escéptico, al no estar aliado a nadie, no puede prestar ayuda alguna ni para lo bueno ni, sobre todo, para lo malo.  No coopera en nada, ni siquiera consigo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;776      (Pág. 97 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Excepto en el instante todo es mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;777      (Pág. 97 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vivo con lúcida obsesión la conversión del presente en pasado. ¿Conversión? No..., mejor degradación. Una degradación que pienso y siento en cada uno de sus momentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;778      (Pág. 97 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            13 de julio de 1962.&lt;br /&gt;            Una noche espantosa. Ante noches similares es cuando siento deseos de volver a empezar, de rehacer la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;779      (Pág. 98 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre he envidiado la soledad del hombre odioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;780      (Pág. 98 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-4891277683241227282?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/4891277683241227282/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=4891277683241227282&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4891277683241227282'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/4891277683241227282'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/04/fragmentos-del-761-al-780.html' title='Fragmentos del 761 al 780'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8850171432443951481</id><published>2007-03-18T09:10:00.000+01:00</published><updated>2007-03-18T09:11:05.826+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 741 al 760</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;              Está escrito en mi destino lo de quedarme a medias. Todo me sale truncado: mi forma de ser, incluso hasta mi forma de escribir. Un hombre a cachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;741      (Pág. 93 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Creo que he sufrido bastante. Sin embargo, mis padecimientos, lejos de converger en un centro y de organizarse, si no en un sistema, sí al menos en un conjunto, se han esparcido, creyéndose únicos cada uno de ellos y se han destruido, por no saber esperar y madurar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;742      (Pág. 93 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo podría ser feliz en un mundo donde no existiera el sentido del tiempo. Mi país natal ofrece esa ventaja. Las iglesias carecen, siempre, sin ningún género de dudas, de tipo alguno de reloj a la vista. En fin, se ignora la hora (y en los pueblos mucho más). Medir el tiempo es un atentado no sólo contra el tiempo mismo, sino incluso contra el hombre. En el momento en que se analiza cualquier cosa, se la profana. La inteligencia es profanadora por definición, no deja nada en su estado, ni el tiempo, ni el alma. No está contenta si no es en la contemplación sin reflexión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;743      (Pág. 93 – 8) (Pág. 94 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me he lanzado a una empresa imposible: escribir sobre la “gloria”.  El tema no me pega..., y llevo reflexionando sobre él inútilmente durante meses. Nada puede salir de ahí. No puedo tratar acerca de un problema que me pone enfermo sólo por el mero hecho de abordarlo. Y no me refiero, por otra parte, a indiferencia, a desapego, etc. No soy ni indiferente, ni desapegado..., soy un abúlico, pero la abulia no tiene nada de indiferencia.&lt;br /&gt;            Y por eso no puedo resolver este conflicto que me desgarra: de un lado, está la sed de una cierta energía, de eficacia incluso, y del otro no veo más que el esfuerzo que es preciso para disociarse del mundo. Dos tendencias contradictorias e irreductibles. Es imposible intentar conciliarlas. Todo lo que me queda es irlas probando de vez en cuando..., con un mínimo de indiferencia o de disgusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;744      (Pág. 94 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No veo un cuadro moderno sin felicitarme por la desaparición del “retratado”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;745      (Pág. 94 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Qué dios se ensaña conmigo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;746      (Pág. 94 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Decadencia..., una palabra que siempre ejerce sobre mí un efecto mágico. Siento entusiasmo por la decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;747      (Pág. 94 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Anoche vislumbré en el teatro a .... con su gigolo. Estaba horrible con su monstruosa cabeza, que hubiera exigido una peluca para ser soportable. Me ha obsesionado toda la noche. Antes que acostarme con ella preferiría pasar diez horas en el sillón del dentista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;748      (Pág. 94 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            27 de junio. Almuerzo en la ciudad. Purificación para la vergüenza. Contaminación liberadora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;749      (Pág. 94 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No habiendo podido hallar la forma de soportarme a mí mísmo, ¿cómo habría podido encontrar la de aguanta al mundo? El problema reside siempre en nosotros, y buscarlo más lejos viene a demostrar que estamos todavía en pañales en cuanto a sabiduría.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;750      (Pág. 94 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un entierro en un pueblo de Normandía. Pido detalles a un campesino: “El pobre era todavía joven, apenas sesenta años.  Lo encontraron muerto en el campo. ¿Qué quiere?  Es así.”  Y repitió varias veces: “Es así.” ¿Qué hubiera podido decir de otro? ¿Qué puede decirse acerca de la muerte de otra persona?  “Es así, es así.”  Lo irreparable nos torna estúpidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;751      (Pág. 95 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;      Lo que me condena para siempre es el hecho de que he gastado en este mundo lo mejor de mi espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;752      (Pág. 95 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Le decía a un italiano, durante una comida, que los latinos no valían gran cosa, que yo prefiero a los anglosajones, que la mujer italiana, francesa o española, cuando escribe, no vale nada al lado de la inglesa. “Es verdad”, me decía, “cuando narramos nuestras experiencias, no decimos nada, pues todo lo hemos contado ya ante otros testigos al menos veinte veces”.&lt;br /&gt;            Los pueblos latinos son pueblos sin secreto. Un anglosajón suple por medio de su intimidad y su comedimiento su falta de talento. Un escritor que no es tímido ante la vida no vale nada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;753      (Pág. 95 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Yo juzgo a los demás por lo que son, no por lo que hacen. Un hombre que nunca haya escrito puede inspirarme más admiración que tal o cual autor conocido que tenga cerca y al que desprecie.&lt;br /&gt;            Mi simpatía tiende naturalmente hacia aquellos que no han explotado sus dones, hacia los grandes chapuceros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;754      (Pág. 95 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hasta hoy, he hablado de callejón sin salida; ya no lo digo, estoy en él. No puedo avanzar más en mi desierto, me siento idealmente estéril, atascado en el punto más bajo de mí mismo. Sólo una gracia de las alturas podría salvarme. Y tendría todavía que poseer la fuerza de implorarla o al menos de esperarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;755      (Pág. 95 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No creo que se pueda llegar más lejos que yo en la falta de inspiración. Un soplo de esterilidad ha devastado mi mente y lo ha arrasado todo, dejándome solo,  en compañía de un tropel de pesares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;756      (Pág. 95 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Primero de julio. Domingo campestre, después de dos meses encerrado en París. Crecer en la indiferencia, como los árboles, estár tan mudo como ellos. Cada vez me resulta menos difícil imitarlos..., afortunadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;757      (Pág. 95 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los pensadores de primera mano meditan sobre las cosas; los demás, sobre los problemas. Es preciso vivir de cara al ser, no al espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;758      (Pág. 96 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo aquellos poseen la “clave” para retorcer la cercanía del tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;759      (Pág. 96 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pascal y Baudelaire..., los únicos franceses verdaderamente apasionados. Los demás parecen premeditados o bien delirantes.&lt;br /&gt;            No hay literatura más cerebral que la francesa. Yo mismo sólo me siento profundamente afín a la rusa.&lt;br /&gt;            De tanto en cuanto me deshago de los prejuicios del estilo. ¡A los que bien puedo decir que me he sacrificado unos cuantos años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;760      (Pág. 96 – 3)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8850171432443951481?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8850171432443951481/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8850171432443951481&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8850171432443951481'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8850171432443951481'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/03/fragmentos-del-741-al-760.html' title='Fragmentos del 741 al 760'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-8520233802703180791</id><published>2007-02-15T16:39:00.000+01:00</published><updated>2007-02-15T16:41:38.127+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 721 al 740</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Todos mis problemas habría podido resolverse si hubiera sabido engancharme a una fe cualquiera. Pero creer (me refiero a una creencia que desemboque en la mística) no entra dentro de mis posibilidades. Y más que creer realmente, lo que quiero es amar; ahora bien, tampoco puedo amar..., yo puedo tener entusiasmos, ramalazos de admiración, o incluso de veneración, pero esa lírica fidelidad a Dios o a la creación, apenas la he entrevisto, incluso la he llegado a sentir. Debo reconocer, por tanto, que no es ahí donde podría destacar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;721      (Pág. 90 – 6) (Pág. 91 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            13 de junio. Después de diez horas de sueño, me levanto con unos dolores y una pesadez casi generales. Nunca como entonces noto hasta qué extremo nada ni nadie van a cambiar el curso de mis dolencias, que la necesidad a la cual éstas me tienen sumiso es inquebrantable y “irrompible”, que es imposible sustraerse a ellas, y que no soy “libre” más que para constatar cómo éstas me quitan toda libertad. Cuando intento olvidar “mi” destino, todos mis males vuelven a sumergirme en ellos. Y mi asombro vuelve a empezar: ¿cómo creer en la libertad, si nunca estoy a gusto con mi cuerpo?&lt;br /&gt;            La idea del destino es típica del convaleciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;722      (Pág. 91 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Yo no dejaré rastro detrás de mí, pertenezco a la familia de los condenados a no poder salir de sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;723      (Pág. 91 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si la intensidad de sensaciones fuera suficiente para conferir el talento, hubiera podido ser alguien. Pero ...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;724      (Pág. 91 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo algunos “retratos” de Jules Lemaitre. Estas cosas de Hugo son admirables, lo mismo que las de Rochefort.  Sorprende tanta finura en un crítico que nunca lee (yendo más lejos, he tenido la maldad de leer lo que ha escrito sobre... Pierre Loti). ¡En fin!  Nos lo presenta como todo un gran hombre y lo compara -cuando no lo pone por encima- con Balzac, Shakespeare, etc.  ¡Lo que hay que oír! Vaya una lección de modestia, no sólo en un crítico, sino en cualquier “plumilla”. La “gloria”..., verdaderamente, hay que tener una gran dosis de ingenuidad para creer en ella.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;725      (Pág. 91 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que el hombre hace me parece artificial e inútil. Para mí, sólo el animal tiene gracia. ¡Vaya un absurdo que este mono sea el que va a la oficina! Meterse en una habitación, sentarse ante una mesa de trabajo, y quedarse así durante horas..., decididamente, la última de las bestias está más cerca de la verdad que el hombre.&lt;br /&gt;            ¡Y cuando pienso en esa raza maldita de funcionarios que desperdicia sus días en asuntos que no les interesan, que ni tienen que ver con sus preocupaciones, ni con su ser mismo! En el mundo actual, nadie hace lo que debe, lo que por encima de todo le gustaría hacer. ¡Y cuando pienso que hasta el mismo campesino está en vías de desaparición! Decididamente, nada podrá reconciliarme con el destino del hombre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;726      (Pág. 91 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ante la enfermedad no hay orgullo que valga. Nada puede hacerse.&lt;br /&gt;            Es la que nos llama al orden, a la realidad, y destruye nuestras pretensiones. Humillación de cada instante. Estar malo es como tener al lado una fuerza invisible que nos abofetea continuamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;727      (Pág. 92 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Casi siempre es un signo de bajeza emitir un juicio moral sobre alguien. Sólo los dioses -¡y no siempre!- tienen derecho a sopesar nuestros actos.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;728      (Pág. 92 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            17 de junio, domingo. No podía dormir y me he levantado a las 5,30 h. Un paseo por el parque de Luxemburgo, donde sólo encuentro una lucecita pura, la del amanecer. Conforme avanza el día, hasta esa misma luz se va prostituyendo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;729      (Pág. 92 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La vida siempre me ha parecido enigmática y vacía, profunda e irreal..., una nada que invita al estupor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;730      (Pág. 92 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde hace cinco días sigo una cura en Enghien. Mis nervios no resistían más. Insomnio. El menor remedio me deja hecho polvo. También cuidarse es, de una u otra forma, ponerse malo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;731      (Pág. 92 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Escucho las Cantatas n. 189 y 140 de Bach, por la Coral Bach de Mannheim. Siento una inmensa paz y ganas de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;732      (Pág. 92 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Después de atravesar miles de dudas, al menos poseo el mérito de haber encontrado que la única realidad está en nosotros.&lt;br /&gt;            Mi posición “filosófica” se sitúa en algún lugar entre el budismo y el Vedanta.&lt;br /&gt;            No obstante, todas mis “apariencias” me adscriben a Occidente. ¿Solamente por mis apariencias?  Por mis taras también. Y es de estas últimas de donde procede mi incapacidad para optar por un sistema, para encerrarme en una definición o en un sistema salvífico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;733      (Pág. 92 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En el fondo, sólo el tono patético me sienta bien. Cuando uso otro, me aburro y dejo la pluma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;734      (Pág. 92 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Vuelvo a sumergirme en el Memorial de Las Casas, después de haber releído los Pensamientos de Pascal. ¡Pascal y Napoleón! Necesito pelear contra uno gracias al otro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;735      (Pág. 92 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Soy un tonto, hace tiempo que debería de haberme convertido en un vulgar gusano, y de ese modo darle un sentido a mi existencia, y acabar de una vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;736      (Pág. 93 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi espíritu no está a la altura de mi sensibilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;737      (Pág. 93 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me gustaría intentar alejarme de mí mismo, pero mis males me lo impiden ineluctablemente. El pesar de reencontrarse siempre, el mal de la identidad..., ¡vaya si lo conozco!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;738      (Pág. 93 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Napoleón, en Santa Elena, hojeaba de vez en cuando una gramática...  En esto, al menos, demostraba que era francés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;739      (Pág. 93 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me encuentro en la imposibilidad de escribir. La Palabra es un muro contra el que embisto, que se me opone, alzado ante mí. Sin embargo, sé muy bien de lo qué quiero hablar, tengo el tema, vislumbro el dibujo del conjunto. Pero me falta la expresión, nada puede salvar la barrera del Verbo. Nunca he conocido semejante parálisis, que me afecta hasta la desesperación..., o peor aún, hasta el asco. Hace seis meses que emborrono el papel, sin haber escrito una sola pagina que no me haga sonrojarme. No vuelvo a leer una línea más de filosofía hindú: ha sido la meditación sobre “la renuncia al fruto del acto” la que me ha conducido a este estado. ¡Si al menos hubiera ejecutado un acto cualquiera! Mi abandono, ¡ay!, precede incluso a mis veleidades.&lt;br /&gt;            Para llegar a algo, tengo que renunciar a imponerme tipo alguno de sabiduría. No puedo luchar indefinidamente contra mi naturaleza. La violento total e inútilmente al querer adquirir así el saber. Estoy hecho para desencadenarme, no para vencerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;740      (Pág. 93 – 5)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-8520233802703180791?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/8520233802703180791/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=8520233802703180791&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8520233802703180791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/8520233802703180791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/02/fragmentos-del-721-al-740.html' title='Fragmentos del 721 al 740'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-2386542012629078673</id><published>2007-01-07T09:24:00.000+01:00</published><updated>2007-01-07T09:26:30.557+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 701 al 720</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;La menor variación de temperatura vuelve a poner en cuestión todos mis proyectos, no me atrevo a decir que todas mis convicciones. Este tipo de dependencia, la más humillante que existe, no deja de desesperarme, al tiempo que arruina las pocas ilusiones que aún me quedan relacionadas con la posibilidad de ser libre, y con la libertad en general. ¿De qué sirve pavonearse cuando se está a merced de la Humedad y la Sequedad? Desearía una tiranía menos lamentable, dioses de otra calaña.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;701 (Pág. 88 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El remordimiento es mi vitalidad, y mi gran recurso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;702 (Pág. 88 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi incapacidad para coincidir con aquel que soy aumenta día tras día el intervalo que me separa de las cosas; a decir verdad, es la causa de que se opere en mí un constante engorde, una generación de intervalos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;703 (Pág. 88 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En filosofía y en todo, la originalidad se reduce a las definiciones incompletas.&lt;br /&gt;Todo punto de vista original es un punto de vista parcial, y voluntariamente insuficiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;704 (Pág. 88 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sé que todo es irreal, pero no se cómo probarlo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;705 (Pág. 88 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sensaciones de asesino elegíaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;706 (Pág. 88 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Renunciar a todo, incluso al papel de espectador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;707 (Pág. 88 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No comprendo como puede escribirse un libro cualquiera; y sin embargo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;708 (Pág. 89 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega un momento en que no se puede sacrificar lo esencial, y en que justamente escribir se convierte en una faena, e incluso un examen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;709 (Pág. 89 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;31 de mayo de 1962.&lt;br /&gt;Mi humor constantemente sombrío viene de mi incapacidad de trabajar, del espectáculo de mis días desperdiciados, de la atmósfera de remordimientos difusos en que vivo. Soy infiel a la imagen que de mí mismo me he hecho, he traicionado y destruido todas las esperanzas que había depositado en mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;710 (Pág. 89 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El hombre ha sido creado para vivir bajo la protección –y la complicidad- de los dioses. Liberado a sí mismo, parece ahora una cosa asustadiza y lamentable a la vez. Un monstruo fulminado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;711 (Pág. 89 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quienquiera que produzca más allá de sus recursos y capacidades está poseído por una pasión inconfesable. Envidio y desprecio a todo aquel que, habiendo dado con su medida, se ensaña todavía más y quiere superarse. La desgracia del escritor (y de todo hombre enfrascado en una obra) es no saber detenerse a tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;712 (Pág. 89 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo he nacido para el trabajo manual, para vivir al aire libre, para moverme y afanarme en el campo, junto a las bestias, y no para estar encerrado en una habitación, encadenado a una mesa de “trabajo”, inclinado sobre un papel eternamente en blanco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;713 (Pág. 89 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos en un siglo que ha visto desaparecer al hombre del universo pictórico. Cuanto más retrato, más rostro. El proceso ha sido fatal. De todos modos, nada se podía sacar ya del rostro humano: después de haber enseñado sus secretos, sus trazos no interesan a nadie.&lt;br /&gt;¿Tendrá esa ventaja la pintura sobre el resto de las artes? ¿Reflejará mejor que las demás el proceso de cambio en el que estamos inmersos? Una vez abolido el rostro del hombre, ¿no le tocará ahora el turno al hombre mismo?&lt;br /&gt;Decididamente, este siglo es más importante de lo que creemos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;714 (Pág. 89 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Correspondencia de Hegel..., ¡qué decepción! Decididamente, mi desencuentro con la filosofía se agrava. ¡Y además, vaya una idea leer las cartas de un Profesor!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;715 (Pág. 89 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, domingo 3 de junio, en el tren que me traía de Compiegne a París. Delante de mí, una muchacha (¿diecinueve años?) y un joven. Intento combatir el interés que he tomado por la chica, por su encanto y, para engañarlo, me la imagino muerta, como un cadáver ya avanzado, sus ojos, sus mejillas, su nariz, sus labios, todo en plena descomposición. Nada que hacer. El encanto que ella emanaba se me imponía constantemente . Ese es el milagro de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;716 (Pág. 90 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llega un momento en que es necesario poner las ideas en práctica. Yo no he vencido nunca de hecho la contradicción con las mías; temo no obstante llegar a conformarme un día y sacar las últimas consecuencias. Pero mis ideas me excluyen.&lt;br /&gt;Desde los diecisiete años arrastro dudas bajo las cuales otros, más fuertes que yo, habrían sucumbido. Pero poseo cierta debilidad obstinada que viene a reemplazar el vigor y que se acomoda a todo lo que contraría a la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;717 (Pág. 90 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De nuevo un resfriado. ¡Seis meses al año resfriado! Fenomenología del constipado..., bonito título para una tesis doctoral.&lt;br /&gt;No tengo dolor de cabeza, sino algo mejor: una pesadez constante sobre el cerebro, una nota fúnebre sobre el espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;718 (Pág. 90 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He visto la Sonata de los espectros (en sueco) en el Teatro de las Naciones. Es inadmisible que conozca tan mal a Strindberg, uno de los pocos que todavía pueden enseñarme algo sobre el horror de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;719 (Pág. 90 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A lo más mínimo que hago para tender a la “perfección” me encuentro prisionero de la cólera. No falla, en cuanto que lo hago, soy su súbdito. Reconozco que es degradante no poder librarse de ella, pero no puedo hacerlo. Si..., llego al punto de no hacer nada de nada, a no sacar siquiera las conclusiones a las que tales “accesos” inevitablemente me conducen. A la obsesión de inanidad universal debo que deje de cometer algún acto irreparable. Pues no he vencido a la cólera y, sobre todo, a sus secuelas sino por el beneficioso método del ¿qué tal va la cosa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;720 (Pág. 90 – 5)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-2386542012629078673?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/2386542012629078673/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=2386542012629078673&amp;isPopup=true' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2386542012629078673'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/2386542012629078673'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2007/01/fragmentos-del-701-al-702.html' title='Fragmentos del 701 al 720'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-116539238122549637</id><published>2006-12-06T09:04:00.000+01:00</published><updated>2006-12-06T09:06:22.166+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 681 al 700</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            En aquellos tiempos en que me paseaba por toda Francia en bicicleta durante meses, me acuerdo del gran placer que me producía meterme en los cementerios de la campiña para fumar...         &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;681      (Pág. 86 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Poseo algo más que talento, tengo el instinto de la nostalgia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;682      (Pág. 86 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “... La esperanza sin objeto no puede vivir”  (Coleridge, Work without Hope, 1828).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;683      (Pág. 86 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No creo que haya nadie más intrínsecamente sólo que yo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;684      (Pág. 86 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La nostalgia..., bálsamo y veneno de mis días. Me disuelvo literalmente en otra parte. Sabe Dios tras qué paraíso ando suspirando. Poseo la melodía, el ritmo del Excluido, y paso el tiempo tarareando mi desconcierto y mi exilio terrenal.&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;685      (Pág. 86 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si se pudiera devenir loco por el puro desarrollo -“lógico”- de la tristeza, habría perdido la razón hace tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;686      (Pág. 86 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si el dolor es la esencia de la existencia, ¿cómo explicar que tan pocos consigan librarse y que la búsqueda de la salud sea tan rara? La esencia de la existencia es el apego a la existencia, por así decirlo la existencia misma. Que este cariño lleve en última instancia al dolor, cada cual lo decide sin querer sacar sus consecuencias. En el fondo, el grito de la humanidad es: “¡Antes el dolor que la liberación!”. Es porque el dolor es todavía existencia, mientras que la liberación no es más que una felicidad vacía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;687      (Pág. 86 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie en Occidente se atreve a hablar como de una evidencia del “abismo del nacimiento”, expresión que encuentro a menudo en los escritos budístas. Sin embargo, el nacimiento más que un abismo es un precipicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;688      (Pág. 86 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una paradoja curiosa: estoy a punto de preparar un ensayo sobre... la gloria, en el preciso momento en que mi ineficacia, mi abulia y mi decadencia han alcanzado su punto máximo, en que he agotado hasta  mis posibilidades de despreciar, en que, en una palabra, me rechazo a mi mismo y me considero un indeseable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;689      (Pág. 86 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La inocencia, la inocencia..., no se puede vivir sin inocencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;690      (Pág. 86 – 10)&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El diablo no es un escéptico: él niega, no duda nunca. Puede querer inspirar la duda, pero a él mismo no le afecta. Es un espíritu activo, porque toda negación implica acción.&lt;br /&gt;            Se puede hablar de los abismos de la duda, pero no de los de la negación.&lt;br /&gt;            La postura del escéptico es menos cómoda que la del demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;691      (Pág. 87 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No debería firmar lo que escribo. Cuando se busca la verdad ¿qué importa el nombre? Sólo importan, en definitiva, la poesía y el pensamiento anónimo, las creaciones de las que se han llamado “épocas sinceras”, anteriores a la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;692      (Pág. 87 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo los escritores menores se interrogan constantemente sobre el destino de su obra. Todo libro es perecedero, sólo la búsqueda de lo esencial no lo es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;693      (Pág. 87 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo trágico de los asuntos humanos se evapora cuando se los contempla un poco desde arriba. De hecho, la tragedia sólo existe para el hombre de acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;694      (Pág. 87 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada día que pasa se perfila cada vez más netamente el mal que padezco: incapacidad de trabajar, una perpetua distracción, laxitud del esfuerzo que se extiende al cabo de una hora, bloqueo en una palabra. Tuve la lucidez suficiente de percibir hace tiempo los signos de mi precoz decrepitud, hace ya unos treinta años...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;695      (Pág. 87 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El descontento conmigo mismo confina con la religión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;696      (Pág. 87 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cambio de mesa, de silla, de habitación cada cinco minutos –digamos, para no exagerar, cada hora-, como si buscara un entorno ideal para trabajar, porque allí donde estoy nunca me parece el bueno; esta agitación risible me avergüenza hasta lo indecible. ¡A lo que he llegado, Señor! ¡Y a la edad en que los demás se lanzan con alborozo a sus empresas de largo aliento! Antes reventar que seguir así  (7 de mayo de 1962).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;697      (Pág. 87 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Que el diablo no sea un escéptico lo prueba el rol que se le ha atribuido en el curso del tiempo. Si estuviera sumido en la duda o dedicado a la conversión de los hombres, su importancia hubiera sido considerablemente menor. Se le asignó el imperio del mal, infinitamente más vasto que el de la duda. Reina sobre toda la humanidad, lejos de limitarse a soñar solamente las incertidumbres de algunos. Y tras la duda, lejos de conducir la actividad, se aleja de ella por contra: por así decirlo es el peor peso para el que le sigue y le propaga. Mientras que la negación es, de una manera u otra, siempre cómplice del acto. “El que siempre dice no” está casi tan lejos del escepticismo como un ángel. Y es casualidad que con anterioridad haya sido un ángel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;698      (Pág. 87 – 8) (Pág. 88 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando no se cree en el amor, todavía es posible amar, del mismo modo que se puede combatir sin convicciones. Sin embargo, tanto en uno como en el otro caso, algo se ha roto. Un edificio en el que la fisura tiene algo de estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;699      (Pág. 88 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ningún sujeto me parece tan importante como para que me tome la molestia de tratarle. Es un defecto de mi carácter que, para restarle trascendencia, llamaría “frivolidad desesperada”. Se presenta como una imposibilidad de centrarme y, al mismo tiempo, ofrece todos los síntomas de un obseso gravemente atento, por así decirlo, como totalmente inadaptado para salir de un círculo restringido, siempre el mismo, ¡precisamente de sujetos!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;700      (Pág. 88 – 3)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-116539238122549637?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/116539238122549637/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=116539238122549637&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116539238122549637'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116539238122549637'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/12/fragmentos-del-681-al-700.html' title='Fragmentos del 681 al 700'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-116317212312128017</id><published>2006-11-10T16:20:00.000+01:00</published><updated>2006-11-10T16:22:03.136+01:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 661 al 680</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            7 de abril de 1962.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;br /&gt;            Escucho en la radio algo de música zíngara húngara. Hace años que no la oía. Una vulgaridad desgarradora. Recuerdos de borracheras en Transilvania. Un inmenso aburrimiento que me empujaba a beber con cualquiera. En el fondo, soy un “sentimental” como todos los tipos de la Europa central.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;661      (Pág. 83 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            8 de abril (mi cumpleaños). He estado vagando por la Quinta: calle Ratud, donde vive Eveline, calle Lhomond, donde viví durante un mes en 1935, y todas esas viejas callejuelas que me recuerdan mi “juventud”: la calle de Pot-de-Fer, la de Amyot, el alto de la calle Cardinal-Lemoine, etc. Un paseo fúnebre, con mi espíritu de duelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;662      (Pág. 83 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un regalo de aniversario: la vieja idea del suicidio, que vuelve a atacarme cada cierto tiempo, y la ha tomado conmigo especialmente hoy. Reaccionemos, aguantemos todavía en pié.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;663      (Pág. 83 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pienso en Sibiu, el pueblo que más quiero del mundo, y en las terribles crisis de aburrimiento que allí conocí. En esas tardes de domingo en que vagaba por las calles desiertas de entonces, solo, o por el bosque o en el campo...  Es el entorno lo que me hace volver tanto a esos momentos. Tengo  alma de pueblerino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;664      (Pág. 83 – 8) (Pág. 84 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En una época en que era capaz de explosiones líricas, creí saber lo que era la desesperación; pero, a decir verdad, cuando lo he sabido realmente es después de caer en esta triste y fría sequía, en esta horrible vacación de todas mis facultades, en la perfecta nada de mi ser entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;665      (Pág. 84 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ha sido gracias a mis miserias y no a mis virtudes que he hecho algunos progresos en la indiferencia. “Sabio” por necesidad antes que por mérito. Y quizás por ello para mí son tan amargos los frutos de la sensatez, desde el momento en que ésta puede hacer que germine y se ilumine aquel que soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;666      (Pág. 84 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            9 de abril de 1962.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            ¿De qué sirve haber seguido a los sabios si sus enseñanzas no os ayudan a superar la pena? Pero es que desconocen la tristeza, y están mal preparados para mostrarnos como arrancarla.&lt;br /&gt;            Toda nuestra alegría deriva del cariño, y nuestra desgracia también. La Salud y la Perdición proceden de otros seres. La felicidad es deseable, e imposible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;667      (Pág. 84 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si el cristianismo, en lugar de la caridad, hubiera colocado a la Indiferencia, cuanto más soportable nos hubiera vuelto la existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;668      (Pág. 84 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La única manera de afrontar nuestros sufrimientos sin perecer es considerar que todo lo que nos ocurre aquí abajo es, en el fondo, irreal, y que todo se desvanecerá sin rastro, incluso nuestros dolores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;669      (Pág. 84 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La locura no puede ser más que una pena que nunca cambia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;670      (Pág. 84 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde hace algunos días me atormenta un motete de Bach, “Jesu, meine Freude”, escuchado en Saint-Severin. La música vuelve a contar en mi vida,  señal siempre de un imperioso deseo de consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;671      (Pág. 84 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He dejado otra vez de fumar. Durante la noche, me he despertado con tal odio hacia el tabaco que, al levantarme, he hecho trizas el paquete de cigarrillos que me quedaba, la boquilla y todo el pequeño arsenal de la más grotesca de las intoxicaciones que existe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;672      (Pág. 84 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es inútil querer deshacerse de una costumbre por la voluntad; es el punto de saturación, el disgusto y la exasperación los que permiten desacostumbrarse. No se vence hasta que no se odia..., después de haber amado.           &lt;br /&gt;... Si yo persisto en lo mismo, es porque mi horror por este mundo es insuficiente y para nada sincero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;673      (Pág. 85 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Cómo quienes son conscientes de no ser nada quieren obstinarse en ser cualquier cosa? No he hallado en libro alguno el menor argumento que refute la evidencia de la inanidad universal.&lt;br /&gt;            Lo que salva a los hombres es que desconocen cuán bien poco representan. Maldición o privilegio, yo siempre he sentido hasta vértigo de mi propia irrealidad, y de la de todos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;674      (Pág. 85 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La tristeza, que ha devenido en mi en un estado permanente, es el gran obstáculo para mi “salud”.  Y en tanto que dura y no logro librarme de ella, me deja clavado a las miserias de aquí abajo. Pues tal es la paradoja de la tristeza, que nos hunde en este mundo en la misma medida en que nos separa de él. Se complace tanto en el desgarrón como en el desconsuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;675      (Pág. 85 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En este universo donde la vida está manchada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;676      (Pág. 85 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            10 de abril de 1962.&lt;br /&gt;            En un banco un hombre, del tipo “meteco”, molesto y burlón, y una mujer de aire crispado, asolada. Me pareció entender, cuando pasé ante ellos, que ella le decía: “Se ha acabó”.&lt;br /&gt;            Y eso es exactamente lo que esperaba oír por su expresión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;677      (Pág. 85 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pascua.         &lt;br /&gt;            No puedo escribir si no es para atacar o lamentarme.&lt;br /&gt;            Si las fuentes de la violencia y de la tristeza se agotaran en mí, dejaría para siempre la pluma. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;678      (Pág. 85 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Herodoto..., cuando le leo me parece estar frente a un paisano mío, un “filósofo” rumano (no es casual que llegase a viajar al país de los escitas).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;679      (Pág. 85 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “No está permitido aquí que cualquiera haga palabras nuevas, ni siquiera el soberano” (Vaugelas, en 1649).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;680      (Pág. 85 – 8)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-116317212312128017?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/116317212312128017/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=116317212312128017&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116317212312128017'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116317212312128017'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/11/fragmentos-del-661-al-680.html' title='Fragmentos del 661 al 680'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-116204968931380800</id><published>2006-10-28T17:32:00.000+02:00</published><updated>2006-10-28T17:34:49.326+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 641 al 660</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Qué error cometí al responder a las cartas de Dinu [Constantin Noica, familiarmente “Dinu”, 1909-1897, filósofo amigo de Cioran; publicó en 1991 en Francia, en Criterion, &lt;em&gt;“Seis enfermedades del espíritu contemporáneo”&lt;/em&gt; y, con Cioran, &lt;em&gt;“El amigo lejano”&lt;/em&gt;, también en 1991. La correspondencia que mantuvo con Cioran le valió ser condenado a 25 años de prisión en Rumanía]. Le escribía..., por piedad de su soledad, y también por un deber de amigo. Sin saberlo, he armado a sus enemigos y contribuido a su ruina.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;641      (Pág. 81 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El Maestro Eckhart: &lt;em&gt;“Si posees una firme voluntad y sólo el poder te fuese negado, en la contemplación de Dios estarás totalmente realizado”&lt;/em&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;642      (Pág. 81 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Este tiempo que pasa, que se deshilacha ante mi mirada, y que no lleno con nada como no sea con mi remordimiento..., el remordimiento de no hacer nada. La desgarradora consciencia de mi inutilidad es mi único contenido positivo.&lt;br /&gt;            El trasfondo de mi remordimiento..., una mezcla de miedo y vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;643      (Pág. 81 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El empeño de Lucrecio por demostrar que el alma es mortal, el encono de Lutero contra la libertad..., habría que buscar qué razones hay por debajo. Voluntad de autodestrucción, apetito de humillación. Adoro toda forma de violencia contra uno mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;644      (Pág. 81 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Oído en el mercado. Dos viejas marujas en el momento en que están despidiéndose, una de ellas dice a la otra: “Para estar tranquila, no hay que salirse de la vida normal”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;645      (Pág. 81 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En Saint-Severin, un coro italiano canta la Missa Brevis de Palestrina y las admirables Lamentations de Jérémie de Cavalieri.&lt;br /&gt;            Cómo me conmueve esta música del siglo XVI. Y entonces mi atención se relaja un instante, justo lo suficiente para recordar que es preciso que abofetee a X... Ya he hecho notar que la mayoría de mis emociones son puras, pues no suscitan en mí por instinto más que envidias ridículas, horrorosas e innombrables. Y al final de todo siempre, la consabida vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;646      (Pág. 81 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una extraña sensación en una vieja iglesia: ¿dónde habrán ido todas las plegarias allí depositadas durante siglos?  Es terrorífico pensar que no hayan servido para nada a quienes las dijeron, a sus espíritus y ansiedades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;647      (Pág. 82 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No se acerca a la esencia del Tiempo más que quien sabe desperdiciarlo. El hombre sin utilidad alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;648      (Pág. 82 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Diferir el encuentro con lo irreparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;649      (Pág. 82 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            4 de abril de 1962.&lt;br /&gt;            Sé que la tristeza es un pecado; pero nada puedo hacer, no encuentro la forma de defenderme de ella y superarla. Además, cuando viene sin razón aparente se alimenta de sí misma, bebe de sus propias fuentes. A decir verdad, no es un pecado..., sino un vicio. ¿Será el resultado de una costumbre? ¿Y si estoy predestinado a esa costumbre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;650      (Pág. 82 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que pienso, todo lo que escribo está impregnado de una terrible monotonía. No sabría ser de otra forma: la idea de que hemos sido todos proyectados a un universo fallido vuelve a mí como una obsesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;651      (Pág. 82 – 5)&lt;br /&gt;            En mi caso toda posibilidad de estar triste deviene en tristeza&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;652      (Pág. 82 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Resulta significativo que uno de los enemigos más virulentos de Buda fuese alguien que le conoció bien, algo así como un amigo de la infancia. ¿Cómo admitir la gloria (y, con mayor razón, la santidad)  en alguien que era tan desconocido como nosotros?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;653      (Pág. 82 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Poseo todos los defectos de los hombres, y por tanto todo lo que ellos hacen me resulta incomprensible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;654      (Pág. 82 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Aunque todas las montañas estuvieran en los libros, y todos los lagos en el tintero, y todos los árboles en las plumas, nada de esto sería suficiente para describir todo el dolor del mundo” (Jakob Böhme).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;655      (Pág. 82 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Estoy sólo en la terraza, extasiado al sol; de golpe, la idea de que todo acaba sobre la tierra, en plena podredumbre, me deja helado. La muerte es inadmisible.&lt;br /&gt;            La inconveniencia de morir...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;656      (Pág. 82 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Por contemplar las cosas según la naturaleza, el hombre ha estado viviendo volcado únicamente hacia el exterior. Para mirar en sí mismo, necesita cerrar los ojos, renunciar a la acción, salir de la corriente... Lo que se llama “vida interior” es un fenómeno tardío, posible únicamente gracias a una atenuación sistemática de nuestras funciones vitales, de suerte que el “alma” no ha podido surgir más que a expensas de nuestros órganos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;657      (Pág. 83 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi fuerza consiste en no haber encontrado respuesta a nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;658      (Pág. 83 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡A decir verdad, yo no hubiera podido ser feliz en otra civilización y en otra época más que en la India, durante el tiempo de los vedas, etc., etc., en China, en Japón!&lt;br /&gt;            Hay en mi un sustrato oriental que encuentro cada vez que me canso del intolerable mundo moderno.&lt;br /&gt;            El Oriente, ese universo intemporal, esa provincia absoluta..., objeto de todos mis nostalgias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;659      (Pág. 83 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Llevo exactamente tres meses volviendo a posponer sucesivamente para el día siguiente el comienzo de un trabajo preciso. Pero es que realmente no puedo empezar. He desaprendido a escribir, y todas las palabras me rehuyen. Estoy fuera de las lenguas, de todas las lenguas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;660      (Pág. 83 – 4)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-116204968931380800?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/116204968931380800/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=116204968931380800&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116204968931380800'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116204968931380800'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/10/fragmentos-del-641-al-660.html' title='Fragmentos del 641 al 660'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-116032811060366494</id><published>2006-10-08T19:21:00.000+02:00</published><updated>2006-10-08T19:21:50.616+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 621 al 640</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Escribir una “Metafísica del adiós”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;621      (Pág. 78 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Entrar en el sueño como en un matadero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;622      (Pág. 78 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ese filósofo griego (¿Diodoro?) que hizo de sus cinco hijas otras tantas dialécticas poniéndoles nombres masculinos, y que designaba a sus criados por conjunciones: porque, pero, etc.&lt;br /&gt;            Poder soberano sobre el lenguaje, menosprecio también por lo que tiene de arbitrario..&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;623      (Pág. 79 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            8 de enero de 1962.&lt;br /&gt;            No tiene límites la experiencia propia del horror. Caer cada vez más bajo..., en el infinito negativo del alma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;624      (Pág. 79 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi “vocación” era vivir al aire libre,  desempeñar un trabajo manual, afanarme en un taller, en un jardín, y no leer ni escribir. En el fondo, la decisión más drástica que jamás he tomado tuvo lugar en 1920, cuando salí de mi pueblo natal, en los Cárpatos, para ir al Liceo, en Sibiu. Más de cuarenta años han transcurrido desde entonces, y sin embargo no consigo olvidar el desgarro que me produjo ese cambio de ambiente, y que de alguna forma todavía puedo sentir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;625      (Pág. 79 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            17 de enero de 1962. Hace dos semanas que he dejado de fumar: dos semanas de suplicio. De ahora en adelante seré más indulgente con los “intoxicados”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;626      (Pág. 79 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He vuelto a coger un cigarrillo... ¡Qué vergüenza!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;627      (Pág. 79 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ningún escritor soporta la menor crítica a lo que hace. Bastantes dudas propias tiene, como para afrontar aquellas que los demás conciben en torno a él.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;628      (Pág. 78 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nunca he escrito una línea sin sentir después una molestia, un malestar intolerable, sin dudar radicalmente de mis capacidades y de mi “misión”. Ningún espíritu clarividente debería tomar la pluma..., a menos que le guste torturarse. La confianza en uno mismo equivale a la posesión de la “gracia”. Que Dios me ayude a creer en mí mismo. ¿No se deberán las conversiones a la imposibilidad de soportar por más tiempo la lucidez? ¿No serán como propias de desollados..., de sus demasiado frecuentes revolcones sobre si mismos? El infierno de conocerse uno mismo, que ni el oráculo ni Sócrates llegaron a adivinar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;629      (Pág. 79 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            A mis ojos, toda soledad es demasiado pequeña, incluso la de la Vacío, incluso la de Dios. Qué terrible exigencia se ha insinuado en mis nostalgias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;630      (Pág. 79 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Suprimir todos los deseos! ¡Tal es mi propósito, mi deseo absoluto!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;631      (Pág. 80 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            12 de febrero de 1962.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;            Me siento fuera de todo, de lo que se dice todo. Han debido echarme mal de ojo. Estoy hechizado. Me sostienen.  Pero, ¿quiénes me sostienen?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;632      (Pág. 80 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Días, semanas enteras sin escribir una palabra, sin cruzar palabra con nadie, ni conmigo mismo.&lt;br /&gt;            Esta mañana miraba pasar las nubes, me parecía que tocaban, que envolvían mi cabeza. Es preciso que salga de ésta, que empiece a rezar...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;633      (Pág. 80 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lermontov..., me gusta este hombre. Sus consideraciones sobre el matrimonio... Un Byron ruso que nos hace olvidar al otro –afortunadamente-, al que eclipsa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;634      (Pág. 80 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El escéptico es el hombre menos misterioso que existe y, sin embargo, a partir de determinado momento, no pertenece a este mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;635      (Pág. 80 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada vez que me acerco a Bach me digo que es imposible que todo sea apariencia.  Es preciso que exista algo más. Y después, reaparece nuevamente la duda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;636      (Pág. 80 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Obtenía una gran vanidad de la ventaja de ser desconocido.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;637      (Pág. 80 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esterilidad sin nombre. Imposibilidad de escribir, de pasar del proyecto a la acción. Una impresión de sequedad e inutilidad cercana a la enfermedad. Un síntoma grave: cada vez tengo, por así decirlo, menos ambición. Y la ambición es, con toda evidencia, el resorte de la actividad.&lt;br /&gt;            Para producir es preciso después ser sensible a la opinión de los demás. Ahora soy cada vez más indiferente. Y esto es grave, porque mi soledad no se nutre del orgullo, sino de la indiferencia y de la frialdad en torno a todo –en torno a mí mismo, en primer lugar-.&lt;br /&gt;            Los seres vivos no me apasionan. ¿Y si esta pasión sólo estuviera dormida? Eso espero. ¿Pero quién sabe?&lt;br /&gt;            Un deslizamiento funesto hacia la sensatez...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;638      (Pág. 80 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sócrates a Critón, antes de morir: “Nunca hay que hablar impropiamente; pues no se ofende solamente a la gramática, sino también a las almas”.&lt;br /&gt;            (Acerca de las palabras de Arvers en su lecho de muerte..., y citar el comentario de Rilke: “Era un poeta, no le gustaba el más o menos”.)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;639      (Pág. 80 – 9) (Pág. 81 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si analizamos nuestros actos, no hay ninguno, por generoso que sea que, de alguna forma, no sea sancionable y hasta dañino; y hasta es natural que nos inspire el arrepentimiento de haberlo ejecutado, de forma que, en el fondo, no se nos deja otra opción que la abstención y el remordimiento universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;640      (Pág. 81 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-116032811060366494?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/116032811060366494/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=116032811060366494&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116032811060366494'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/116032811060366494'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/10/fragmentos-del-621-al-640.html' title='Fragmentos del 621 al 640'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115899074030647451</id><published>2006-09-23T07:51:00.000+02:00</published><updated>2006-09-23T07:52:20.316+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 601 al 620</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Creo que prescindiría antes del pan y el agua que de la tristeza. Es para mí una necesidad, ¿como diría?..., sobrenatural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;601      (Pág. 76 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hay noches en blanco que ni el más capaz de los torturadores podría imaginar. Se sale de ellas hecho polvo, alucinado, estúpido, sin recuerdos ni presentimientos, sin saber quién eres. Y entonces hasta la luz parece tan inútil como perniciosa, peor incluso que la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;602      (Pág. 76 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            2 de septiembre. A las 4 de la madrugada.&lt;br /&gt;            Imposible dormir.. Todo me sienta mal. ¡Mi cuerpo! Acabo de salir de la terraza: me parece que es la primera vez que contemplo de ese modo las estrellas, sin nostalgia ni esperanza alguna. Sensación absoluta de no querer pensar, por miedo sin duda a reflexionar sobre el drama que viven mis huesos, prestos seguramente a romperse para siempre con el nuevo día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;603      (Pág. 76 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            5 de septiembre. Despertar alocado, sensación de envenenamiento repentino. He salido a la calle; imposible mirar a los demás a los ojos: en la farmacia, no he podido evitar un comentario hiriente para el vendedor. Un furor desesperado e inútil, desencadenado contra todo el mundo. Sensación de que tengo veneno en las venas, de haber llegado más lejos aún que no se qué demonio.&lt;br /&gt;            Para poder dominarme necesitaría unos cuantos siglos de educación inglesa; pero vengo de un país en el que se aúlla a los entierros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;604      (Pág. 76 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En las montañas de Santander, en medio de un paisaje soberbio, las vacas con su aire triste, al decir de mi amigo Nuñez Morante:&lt;br /&gt;            -           ¿Y porqué están así?, -le dije yo-. Tienen todo aquello con lo que yo sueño: el silencio, el cielo...&lt;br /&gt;            -           Tienen tristeza de ser, por ser  [en español, en el original] -me respondió él-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;605      (Pág. 77 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Fue él [Nuñez Morante] quien me dijo el otro día una cosa que bien podría ser verdad: “El obrero no quiere mejorar su condición, lo que quiere es mandar”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;606      (Pág. 77 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En las montañas de Santander igualmente, una aldea perdida. En el bar, algunos pastores se animan a cantar. En la Europa occidental, España es el último país que aún tiene alma.&lt;br /&gt;            Todas las hazañas y desengaños de España han pasado a sus canciones. Su secreto: la nostalgia como saber, la ciencia de la añoranza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;607            (Pág. 77 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Querría encontrar algo que me reconciliase con la vida, pero sé que la solución está fuera de ella, por encima o por debajo. Aquí abajo es donde todas las esperanzas enferman y son abolidas, donde ninguna posibilidad de respuesta se dibuja, y donde la interrogación sería perniciosa si no fuera vana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;608      (Pág. 77 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un periodista inglés me telefoneó el otro día para preguntarme mi opinión sobre Dios y el siglo XX.  Estaba preparándome justamente para salir y así se lo dije, tras añadir que no me encontraba en ese momento en disposición de discutir un problema tan extravagante. Cuando más tiempo pasa, más se degradan ciertos problemas y toman el aspecto de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;609      (Pág. 77 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo interesarme apasionadamente más que ante Dios y ante lo infinitamente mezquino. Lo que hay entre ambos, los asuntos serios, se me antojan improbables e inútiles.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;610      (Pág. 77 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Chejov..., el escritor más desesperado que jamás haya existido. Durante la guerra presté sus libros a Picky P., a la sazón gravemente enfermo, que me suplicó que dejara de llevárselos, porque con sólo leerlos perdía el coraje para resistir sus males.&lt;br /&gt;            Mi Breviario de podredumbre no es otra cosa que el mundo de Chejov degradado a la categoría de ensayo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;611      (Pág. 77 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre he estado, en lo que llevo vivido, enamorado del mal tiempo. Las nubes me tranquilizan; cuando, al levantarme, las veo pasar desde mi cama me siento con fuerzas para afrontar la jornada. Nunca he podido acostumbrarme al sol; carezco de la suficiente luz en mi interior como para poder llegar a un acuerdo con él. No hace otra cosa que despertarme, que remover mis tinieblas. Diez días soleados me ponen en un estado cercano a la locura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;612      (Pág. 77 – 8) (Pág. 78 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo hombre quiere ser otro que no es. En mi juventud me soñé hombre de acción, después filósofo... Me siento delirar por el acto, y desesperar por el pensamiento. ¿A qué me inclino?  A mirar y aburrirme, a esperar el estallido de las horas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;613      (Pág. 78 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Viví durante quince años en la buhardilla de un hotel, similar a la que ahora ocupo en un “apartamento”. Siempre he vivido bajo el tejado. Soy el hombre del último piso, el tío de las goteras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;614      (Pág. 78 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El “civilizado” muere cuando se deja fascinar por el bárbaro. Es entonces cuando empieza a esperar de lo que le niega, definitivamente seducido por la venida del otro.&lt;br /&gt;            Salvien, en el siglo V, no encontró más que virtudes entre los Godos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;615      (Pág. 78 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esas épocas en que el civilizado y el bárbaro se miraban a la cara, ante la última “explicación”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;616      (Pág. 78 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cenar fuera de casa, ¡vaya un despilfarro! Al día siguiente, imposible trabajar. Buscar el eco de las palabras que hemos cruzado o entendido, volver a masticar durante toda la jornada los temas de una conversación frenética e inútil. Así nace la costumbre de saltar de un tema a otro, esa mancilla para el espíritu.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;617      (Pág. 78 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo me invita a abandonar la partida, pero no quiero, me he empeñado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;618      (Pág. 78 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Una piedad delirante: puedo imaginarme hasta los sufrimientos de un mineral.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;619      (Pág. 78 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si todo sigue, es porque los hombre no tienen ni el coraje de desesperar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;620      (Pág. 78 – 9)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115899074030647451?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115899074030647451/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115899074030647451&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115899074030647451'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115899074030647451'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/09/fragmentos-del-601-al-620.html' title='Fragmentos del 601 al 620'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115846976017945605</id><published>2006-09-17T07:07:00.000+02:00</published><updated>2006-09-17T07:09:20.190+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 581 al 600</title><content type='html'>La civilización sería inmunda, si no estuviera condenada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;581      (Pág. 74 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Pese a las reservas que abrigo frente al creyente cristiano, no puedo negar que en un punto –capital donde los haya- tiene razón: el hombre no es dueño de su destino, y si por él tiene que justificarlo todo, no puede hacerlo. Cada vez más se abre camino en mi espíritu la idea de una providencia maldita; y a ella hay que recurrir si se quiere comprender la desconcertante trayectoria del hombre&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;582      (Pág. 74 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ha dejado de escribir: no tiene nada que esconder.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;583      (Pág. 74 – 8)&lt;br /&gt;            El patrimonio de un escritor son sus secretos, sus derrotas clamorosas e inconfesables; y la fermentación de sus vergüenzas es la prueba de su fecundidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;584      (Pág. 74 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            17 de julio de 1961.&lt;br /&gt;            He pasado la mañana preguntándome si habrá habido locos en mi familia, entre mis más lejanos ancestros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;585      (Pág. 74 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo el “misterio” de la vida reside en tenerle apego, en esa obnubilación casi milagrosa que nos impide discernir nuestra precariedad de nuestras ilusiones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;586      (Pág. 75 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todas las naciones occidentales..., esos cadáveres opulentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;587      (Pág. 75 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ha sido Sieyès, si no me equivoco, quien ha dicho que hace falta estar borracho o loco para creer que puede expresarse lo que uno es en una lengua conocida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;588      (Pág. 75 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            De entre los escritores sólo puedo leer a los grandes enfermos: sus males iluminan cada una de sus páginas, cada línea. Me gusta la salud querida, no la salud hereditaria o adquirida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;589      (Pág. 75 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando escribo, si dejo de atacar y maldecir, me aburro y dejo la pluma.&lt;br /&gt;            A veces me pregunto si, dejando a un lado mis frenesíes, existo realmente. Si éstos me abandonaran, vegetaría y estaría tirado como un trapo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;590      (Pág. 75 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He leído un número apreciable de memorias sobre el estado de cosas antes de la Revolución: todos esos libros me convencieron de que era tan necesaria como inevitable. Poco después he leído tanto sobre la Revolución misma, que la he execrado..., con pesar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;591      (Pág. 75 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que me da miedo me estimula.      &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;592            (Pág. 75 – 7)&lt;br /&gt;            &lt;br /&gt;            Muerte de N. J. H. -  Resulta imposible “asimilar” la muerte de un amigo. Es una noticia terrible que se queda fuera de nuestra mente, que no puede entrar..., pero que lentamente se insinúa a nuestro corazón, como una pena inconsciente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;593      (Pág. 75 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada muerte vuelve a ponerlo todo en cuestión, obligándonos a replantear y como a recomenzar nuestra vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;594      (Pág. 75 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Los Españoles tienen corazón, como todos los pueblos crueles...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;595      (Pág. 75 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La increíble indiscreción de la muerte...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;596      (Pág. 75 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La creencia en la irrealidad del mundo no acaba con el miedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;597      (Pág. 75 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para algunos, entre los que me cuento, alejarse de España es como enajenarse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;598      (Pág. 76 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siento en mí la nostalgia de ciertas cosas que no se encuentran en la vida, ni en la muerte tampoco, como un deseo que nada aquí abajo puede saciar..., excepto la música, en esos momentos en que evoca los desgarros de otro mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;599      (Pág. 76 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Este universo desperdiciado, veo su reflejo en esa mezcla de duda y ensueño que adorna algunos de mis momentos. ¿Cómo pudieron unirlos en una misma alma los escépticos griegos y los románticos alemanes? Atormentarse en medio de aporías líricas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;600      (Pág. 76 – 3)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115846976017945605?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115846976017945605/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115846976017945605&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115846976017945605'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115846976017945605'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/09/fragmentos-del-581-al-600.html' title='Fragmentos del 581 al 600'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115764506194260139</id><published>2006-09-07T18:02:00.000+02:00</published><updated>2006-09-07T18:04:21.956+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 561 al 580</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Cuando se aisla la vida de la materia, cuando se la contempla por así decirlo en estado puro, se percibe mejor su excepcional fragilidad: un “castillo en el aire”, a punto de deshacerse, sin ningún punto de apoyo, sin trazas de realidad.&lt;br /&gt;            Y sin duda es por haberla separado a menudo de su base, con el fin de contemplarla directamente, cara a cara, por lo que yo mismo no he llegado a tener nunca en qué apoyarme,  ni a saber a qué engancharme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;561      (Pág. 72 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todo lo que me impide trabajar me sienta bien, cada uno de esos momentos es una escapatoria.&lt;br /&gt;            Si me examino sin complacencia, es la huída ante la responsabilidad, el miedo a tomar alguna, por mínima que ésta sea, lo que reconozco como el rasgo dominante de mi carácter. Soy un desertor en el alma. Y por algo será que siempre veo en el abandono, en todo, la marca distintiva de la sagacidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;562      (Pág. 72 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Alguien definió muy justamente la tristeza como “una especie de crepúsculo que sigue al dolor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;563      (Pág. 72 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La ansiedad, que trata a lo posible como algo déjà-vu [ya visto], ¿no es acaso una suerte de memoria del porvenir?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;564      (Pág. 72 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es poco decir que yo echo de menos todo: soy un quejoso ambulante, y la nostalgia corroe mi sangre y se devora a sí misma. No hay remedio aquí abajo al mal que sufro, sólo venenos que los torna aún más activo e intolerable. Estoy resentido con la civilización por haber echado un descrédito sobre las lágrimas. Por haber desaprobado el llanto, nos hallamos ahora sin recursos, condenados a nuestros ojos secos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;565      (Pág. 72 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No es hablando de los demás, sino asomándose a ellos, como se tiene la posibilidad de encontrar la Verdad. Pues todo camino que no conduzca a nuestra soledad o no proceda de ella es un rodeo, un error y una pérdida de tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;566      (Pág. 73 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Buscar el ser con palabras! Tal es nuestro quijotismo, nuestro delirante  empeño esencial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;567      (Pág. 73 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Si ha habido alguna vez un mortal atormentado, asaeteado por las dudas, he sido yo.  En todo. Cuando envío un texto a una revista, mi primera intención es reclamarlo, volver a reescribirlo y, finalmente, abandonarlo. No tengo confianza en nada de lo que hago, y pienso. Y si poseo una certidumbre, es la desconfianza en mí mismo, que pone en tela de juicio no sólo mis capacidades, sino inclusos los fundamentos y la razón de mi ser. Estoy, literalmente, armado de escrúpulos. ¿Cómo, en tales condiciones, he podido emprender lo que ahora soy y, ante tamaña perplejidad, decidirme al menor acto, al menor pensamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;568      (Pág. 73 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “El terror del rostro humano” del que habla Quincey, lo he probado toda mi vida. ¿Quién va a despejar esa turba que ahora prolifera, con sus pequeños e inquietantes monstruos? Surgidos todos de la inmundicia de la generación  extienden sobre sus rostros el horror de sus orígenes. ¡Y pensar que pueden tener padres!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;569      (Pág. 73 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “... la mejor definición que puede hacerse de una lengua muerta es ésta: se la reconoce en que no admite el derecho de escribirse con faltas” (Vendryès).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;570      (Pág. 73 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Estoy hecho para la minucia y la frivolidad, pero los sufrimientos han recalado en mi condenándome a la seriedad, para la cual no poseo ningún talento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;571      (Pág. 73 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Poseo una intuición tan directa de los desastres que nos reserva el futuro, que me pregunto dónde encuentro la fuerza para afrontar el presente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;572      (Pág. 73 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Maldito todo aquel que, abandonado por los dioses, no tiene otro recurso que el orgullo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;573      (Pág. 73 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Excepto ante la extrema soledad, cuando nos vemos reducidos por completo a nosotros mismos, vivimos de la impostura, somos una impostura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;574      (Pág. 73 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Todas las veces en que no pienso en la muerte tengo la impresión de hacer trampas, de engañar a alguien dentro de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;575      (Pág. 74 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando paseo y miro a los demás me siento tan lejos de ellos que me parece estar recordando una pesadilla por algo cometido en otra vida. En sentido estricto -y en el figurado-, ninguna definición me conviene mejor y me halaga tanto como la de extranjero. No estoy hecho para tener una patria. Que no tenga ninguna o que haya perdido la mía ha sido el Destino quien así lo ha decidido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;576      (Pág. 74 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Me intereso tanto por el estilo porque lo veo como un desafío a la nada: carentes del poder para cambiar el mundo, hagámoslo al menos con la palabra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;577      (Pág. 74 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nada más degradante que volver a ver un día tras otro las mismas estúpidas obsesiones deshonrándonos a nuestros propios ojos. Esa frecuencia, esa regularidad, hay que interpretarla como un castigo; de otro modo, moriríamos de vergüenza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;578      (Pág. 74 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La nostalgia y la ansiedad..., a eso se reduce mi “alma”. Dos estados a los que corresponden dos abismos: el pasado y el futuro. Entre ambos, el aire justo para poder respirar, el espacio preciso para sostenerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;580      (Pág. 74 – 5)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115764506194260139?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115764506194260139/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115764506194260139&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115764506194260139'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115764506194260139'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/09/fragmentos-del-561-al-580.html' title='Fragmentos del 561 al 580'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115718690321173581</id><published>2006-09-02T10:46:00.000+02:00</published><updated>2006-09-02T10:48:23.223+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 541 al 560</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Encuentro hermoso lanzarse fuera, un golpe de sangre basta para tirarme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;541      (Pág. 70 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Leo una biografía de Marat. Qué error pensar que la de los “poseídos” es una peculiaridad rusa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;542      (Pág. 70 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nadie como yo ha colocado tan alto la Indiferencia. Tan apasionada y frenéticamente aspiré a ella, que cuanto más la deseaba y requería, más se me alejó. Eso es lo que ocurre cuando se tiene un ideal en las antípodas de lo que uno es. Para lograr mis fines, equivoqué indefectiblemente los medios y el método, tomando en todo momento el rodeo más largo y complicado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;543      (Pág. 70 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Nuestras oraciones reprimidas se convierten en sarcasmos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;544      (Pág. 70 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuando se es un inadaptado ante la Indiferencia, no se puede vivir sin implorar. El alma es una eterna crucificación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;545      (Pág. 70 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            5 de mayo de 1961. En la biblioteca del Instituto Católico, leía un libro de Pierre de Labriole. De repente..., todo se desvanece en torno y me veo sumergido en pleno “amok” en marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;546      (Pág. 70 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi total desapego con respecto al mundo..., ni siquiera me queda el consuelo o la escapatoria de creer que se debe al orgullo. No, deriva de todo lo que soy..., y de todo lo que no soy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;547      (Pág. 70 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi gusto tiende a los atajos, a las formas recogidas, a las inscripciones funerarias de la Antología.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;548      (Pág. 70 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No soy un escritor, nunca encuentro las palabras adecuadas a lo que me acucia, a lo que soporto, El “talento” es la capacidad de colmar el intervalo que separa una dura prueba y el lenguaje. Para mí ese intervalo está ahí, de par en par, imposible de colmar o escamotear. Vivo en una tristeza automática, soy un robot elegíaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;549      (Pág. 70 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Para mí la negación nunca es la salida a un razonamiento, pero, por una especie de desolación primordial, los argumentos llegan después, por el establo. Todo no es inicialmente un no sangriento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;550      (Pág. 70 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lady Macbeth, la Brinvilliers..., dos mujeres que me gustan. Hay en los momentos de profunda cólera no se qué nostalgia de la crueldad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;551      (Pág. 71 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            27 de mayo de 1961. El Requiem de Mozart.  Un soplo del más allá. ¿Cómo creer, después de similar audición, que el universo no tiene algún sentido? Es preciso que tenga alguno. Que tanta sublimidad se resuelva en la nada, el corazón, al igual que el entendimiento, se resiste a creerlo. Cualquier cosa debe existir en alguna parte, este mundo debe contener al menos una brizna de realidad. Una embriaguez de lo posible que corrige la vida. Tememos la recaída y el regreso de saber amar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;552      (Pág. 71 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No puedo escribir sin apasionamiento..., y sin embargo rehuyo las pasiones. Mi encarnizamiento con la Indiferencia me reduce a la esterilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;553      (Pág. 71 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Conforme vislumbro una certidumbre, miles de dudas se perfilan en el horizonte, recubriéndola y ahogándola antes de que tenga la posibilidad de afirmarse, de rendir su nombre...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;554      (Pág. 71 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No creo en la actividad, y sin embargo cuando me lanzo tras una empresa y la llevo a gusto, ¡qué satisfacción!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;555      (Pág. 71 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            30 de mayo.  Ayer por la noche, antes de acostarme, vi con una precisión alucinante cómo la Tierra se reducía a un simple punto, tomando por así decirlo las dimensiones de un cero, y comprendí algo que desde siempre he sabido, que es inútil y ridículo empeñarse y sufrir -escribir sobre todo- acerca de un espacio tan minúsculo como irreal. Para poder hacer algo, para ser sin más, habría que tener la funesta capacidad de volverse exterior a los propios actos, de alejarse con el pensamiento fuera del planeta y del universo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;556      (Pág. 71 – 6)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Sólo estimo a un espíritu en la medida en que está en desacuerdo con su época, igual que admiro a aquél que la abandona..., o mejor, que es traidor a su tiempo y a la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;557      (Pág. 71 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            El ángel del Apocalipsis no dijo : “Ya no hay más tiempo”, sino: “Ya no hay más plazo”.&lt;br /&gt;            He vivido siempre con la sensación de que el tiempo está siendo roído desde dentro, siempre a punto de consumir sus posibilidades, carente de duración. Y esta carencia suya me ha colmado siempre de satisfacción y de espanto.&lt;br /&gt;            (a comentar)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;558      (Pág. 71 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Curado de mi ansiedad, yo no tendría ya ni la consistencia de un fantasma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;559      (Pág. 72 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Mi voluntad enfermiza, paralizada..., ¡la de esfuerzos que no habré hecho yo para enderezarla, para obligarla a cumplir con su deber!  Pero no, sólo atiende a su esencia, abocada a la fascinación de cualquier fuerza maléfica. No es ella misma, no sabe... querer. ¡Y cuando pienso que en más de una ocasión he hecho de ella el principio del mal, la fuente de todas las anomalías aquí abajo!  Cualquier cosa me la tira por los suelos y me la neutraliza, desarmándola y dislocándola, cualquier cosa que venga del demonio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;560      (Pág. 72 – 2)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115718690321173581?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115718690321173581/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115718690321173581&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115718690321173581'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115718690321173581'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/09/fragmentos-del-541-al-560.html' title='Fragmentos del 541 al 560'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115563025248296447</id><published>2006-08-15T10:22:00.000+02:00</published><updated>2006-08-15T10:24:12.493+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 521 al 540</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Toda mi vida no ha sido más que una sucesión de limitaciones ante la realidad que nadie creería posibles. Son las que, literalmente, me han hecho: sin ellas no sería nada. Ninguna influencia literaria me ha marcado tanto como los males cotidianos que me han acosado, los cuales han alimentado mis pensamientos y humores. He vivido clavado, crucificado sobre un lecho ideal. Porque hasta de pié en el fondo permanezco tendido, apresado por miles de tormentos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;521      (Pág. 67 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Sólo entre personas que no hacen la misma cosa se conocen los sentimientos puros. El novelista no envidia al filósofo, pero los novelistas entre ellos se detestan necesariamente, igual que los filósofos entre sí..., o como los poetas, especialmente. Pensemos en las miradas de rencor que se lanzan unos a otros, en las putadas que se reparten en la misma acera. Adán no era más que un aficionado: el maestro de todos nosotros fue Caín, el verdadero ancestro de nuestra raza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;522      (Pág. 67 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cada vez que leo las traducciones de mis textos, comidas por la inteligibilidad, degradadas por el uso común, me sumo en la desolación y la duda. ¿Todo lo que escribí no contenía más que palabras? Lo brillante no puede traducirse a otra lengua; pasa lo mismo que con la poesía. ¡Qué lección de modestia y desaliento leerse en un estilo procesal, después de haberme afligido durante horas para encontrar cada vocablo! No quiero que se me traduzca más, que se me deshonre ante mis propios ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;523      (Pág. 67 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡La extraordinaria lengua rumana!  Cada vez que me sumerjo en ella (o que sueño con hacerlo, pues ¡ay!, he dejado de hacerlo) tengo la sensación de haber cometido una infidelidad imperdonable. La ocasión que brinda de darle a cada palabra ese matiz íntimo, de formar el diminutivo, de mejorarla (hasta el término muerte se suaviza: “mortisoara”...). Hubo un tiempo en que no veía en este fenómeno más que una tendencia al empobrecimiento, al menoscabo, a la degradación. Ahora me parece, por el contrario, una señal de riqueza, como una necesidad de conferir un “plus de alma” a todo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;524      (Pág. 67 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Estoy poseído hasta tal punto por la contradicción que todos mis movimientos se neutralizan unos a otros. En el preciso instante en que tomo una resolución ésta queda anulada por su contraria. A veces, afortunadamente, un súbito arrebato zanja mis elucubraciones y me obliga a actuar. Sin ese ataque  imprevisto estaría condenado de por vida a la inmovilidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;525      (Pág. 68 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Lo que es insoportable es vivir siendo tergiversado. Escribí el Breviario de podredumbre donde lo aniquilé todo, y me dieron un premio. Igual me pasó con La tentación de existir. He acabado ya Historia y Utopía. Lo rechazo, y no me gusta ese rechazo. Desde todas partes, se me priva de la satisfacción de ser un incomprendido.&lt;br /&gt;            ¡Haber proclamado la vanidad de todo, y exponerse a los honores! Y me digo: no falla, en estas condiciones, hacer libros y publicarlos. Incluso Salomón publicó, y Job y todos los demás. Mi abatimiento es, por tanto, comprensible..., incluso excusable. No veo entonces porqué se dice que corro tras los laureles. La idea misma de que pueda conocer la gloria me humilla, me destroza a mis propios ojos. Llegaría a sentir vergüenza de mi mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;526      (Pág. 68 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Cuanto más envejezco, más profundamente siento los lazos que me atan a mis orígenes. Mi país me obsesiona: no puedo separarme de él, ni olvidarlo. Por el contrario, mis compatriotas me decepcionan y exasperan..., no puedo soportarlos. No nos gusta ver nuestros defectos en los demás, pero cuanto más les frecuento, más percibo en ellos mis taras: cada uno de ellos me resulta un reproche y como mi caricatura manifiesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;527      (Pág. 68 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            La euforia ejerce sobre mí el mismo efecto que la ansiedad. Me asusta, me sume en la perplejidad, dejándome disminuido en medio de una soledad y una exaltación ahítas de presentimientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;528      (Pág. 68 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Después de una buena disputa, nos sentimos más ligeros y generosos que antes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;529      (Pág. 68 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            El punto débil, el defecto de la coraza de cada uno de nosotros es lo que nos oculta. Nuestro secreto atormenta a los demás, y no podemos escamoteárselo por mucho tiempo. Cuanto más interés ponemos en ello, más se torna objeto de discusión y, finalmente, de escándalo. Por otro lado, nada más enriquecedor que someterse a una infamia (o lo que el mundo considera tal), pues entonces posiblemente no existiremos realmente más que por aquello que nos esforzamos en disimular. El secreto de cada uno de nosotros es su tesoro. Son dignos de lástima quienes no tienen revelaciones que temer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;530      (Pág. 68 – 6) (Pág. 69 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Hace dos meses que no escribo una palabra. Mi vieja pereza ataca de nuevo. No tengo otra ocupación que la nostalgia y el remordimiento. Cada día que pasa me hundo un poco más en el desprecio hacia mí mismo. Ideas que se deshilachan, proyectos que abandono apenas iniciados, sueños pisoteados con saña, sistemáticamente... Y sin embargo, no dejo de pensar en el trabajo, que es lo único que me reporta algo de salud. Si no logro rehabilitarme a mis propios ojos, estoy perdido sin remedio. He visto a mí alrededor los suficientes fracasados como para no temer que me convierta en uno. Aunque es posible que ya lo sea...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;531      (Pág. 69 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las cenas en la ciudad, las visitas, los pesados que me acosan. Luchar contra el tiempo, ese es mi estado habitual. Preservar mi soledad exigiría de mi el coraje de tornarme odioso. Inspirar odio a los hombres para poderme esconder de ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;532      (Pág. 69 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            He despotricado tanto contra la voluntad, que me he convertido en el príncipe del mal, y no es extraño pues que haya terminado por abandonarme.       &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;533      (Pág. 69 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Nada hay parecido a la gloria de París! ¡Y pensar que aspiré a ella! Pero ya estoy curado en este sentido. Y es éste el único progreso del que puedo vanagloriarme después de tantos años de tanteos, de fracasos y de deseos. Trabajar con vistas al anonimato, poner todo el interés en esconderme, cultivar la sombra y la oscuridad..., ése es mi único propósito. ¡Volver con los eremitas! Erigir mi soledad, alzar en mi alma un convento con los restos de ambición y orgullo que aún me quedan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;534      (Pág. 69 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Esos griegos, todos sofistas, qué abogados profundos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;535      (Pág. 69 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Un obseso sin convicciones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;536      (Pág. 69 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;8 de abril de 1961&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡He cumplido cincuenta años!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;537      (Pág. 69 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Digno de un vanidoso lo de engordar sus desgracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;538      (Pág. 69 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            No ganamos dinero más que al precio del honor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;539      (Pág. 69 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Egoísta..., lo he sido toda mi vida. La atención que he prestado a mis males me ha permitido exorcizar el demonio del hastío. Yo habría sido un hombre ocupado, pese a todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;540      (Pág. 70 – 1)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115563025248296447?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115563025248296447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115563025248296447&amp;isPopup=true' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115563025248296447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115563025248296447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/08/fragmentos-del-521-al-540.html' title='Fragmentos del 521 al 540'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115530884596035944</id><published>2006-08-11T17:05:00.000+02:00</published><updated>2006-08-11T17:07:25.973+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 501 al 520</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Esa sensación de llevar diez mil años de retraso (o de adelanto) sobre los demás, de corresponder a los comienzos o al final de la humanidad, de no pertenecer uno más que a alguno de los dos extremos de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;501 (Pág. 65 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siento la voluptuosidad del trazo. Es lo que tanto me atrae del siglo XVIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;502 (Pág. 65 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios, “our old neighbour”, como le llama Emily Dickinson.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;503 (Pág. 65 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vacilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;504 (Pág. 65 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sé a qué se debe mi inaptitud para la sensatez; son esas ganas de proclamar, esos discursos muertos que pronuncio ante muchedumbres imaginarias, esos accesos de megalomanía que ya envenenaron mi juventud y cuyo penoso retorno sufro a cada instante de exaltación o de fatiga. Un veleidoso del escepticismo, un mirón de la sensatez. Y un frenético que vive en la interminable poesía del fracaso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;505 (Pág. 65 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Spinoza tiene razón al sostener que la alegría es un paso hacia una perfección mayor. Porque es un triunfo sobre las fuerzas del mundo, sobre el destino..., un golpe a lo irreparable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;506 (Pág. 65 – 11)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace veintitrés años (en 1937) escribí todo un libro acerca de las lágrimas. Y después, sin derramar una sola, no he dejado de llorar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;507 (Pág. 65 – 12)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Relatos de los contemporáneos de Goethe. Los leí con placer, empecé a interesarme por ellos gracias a ese espíritu por el que nunca mostré el menor interés. Nadie puede interesarse por Goethe después de los cincuenta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;509 (Pág. 66 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poner el lamento en el concepto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;510 (Pág. 66 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Siempre la sensación de frustración: “no es eso, no es eso...”, me digo a cada momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;511 (Pág. 66 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He conocido hasta la saciedad el drama religioso del incrédulo. La nulidad del aquí y la inexistencia de otra parte..., aplastada por dos certezas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;512 (Pág. 66 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yeats... (tras Emily Dickinson, ¿podía creer que me iba a gustar otro poeta?).&lt;br /&gt;Nadie me recuerda tanto a Shelley como él. ¡Y yo que pensaba que mi entusiasmo por la poesía estaba irremediablemente acabado!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;513 (Pág. 66 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tener de repente la percepción exacta del caos original, al amparo de un extraño desarreglo de la memoria. Todo lo que en mí es materia se concentra de golpe en su primer recuerdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;514 (Pág. 66 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para olvidar las tristezas y apartarse de las obsesiones fúnebres no hay nada como el trabajo manual. A ello me he dedicado durante algunos meses, en plan chapuzas, con el mayor provecho. Hay que cansar el cuerpo a fin de que el espíritu no tenga de dónde sacar la energía necesaria para ejercitarse, divagar o profundizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;515 (Pág. 66 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de días enteros en los que debo luchar contra esta niebla que desciende sobre mi cabeza... El clima desértico es el único que conviene a mi naturaleza. Y no sólo el clima, todo el desierto me llama, me fascina, me es necesario. Sin embargo, me arrastro por las ciudades, me ahogo entre miles de calles, frecuento a los humanos.&lt;br /&gt;Sólo valgo en la medida en que no me adhiero al mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;516 (Pág. 66 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La verdadera poesía comienza más allá de la poesía; así como también de la filosofía, y de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;517 (Pág. 66 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La adinamia, por usar la jerga psiquiátrica, es mi estado natural (y contra la que no dejo de encabritarme). Adinamia relativa, muy afortunadamente, pues si fuera completa ¿de dónde sacaría yo fuerzas para pelear contra mí mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[Adinamia, debilidad del organismo, apatía, flojera, indolencia...]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;518 (Pág. 66 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¡Cuánto lamento vivir en una época en la que la palabra “desesperanza” es desaprovechada y donde servirla es comprometerse!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;519 (Pág. 67 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo hombre lúcido que soporta la vida hasta el final prueba que dispone de una fuerte dosis de santidad de la que no puede, de la que no sabría ser consciente. Es una ventaja, un secreto heroísmo... que le humillaría si lograra adivinar su presencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;520 (Pág. 67 – 2) &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115530884596035944?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115530884596035944/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=28072403&amp;postID=115530884596035944&amp;isPopup=true' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115530884596035944'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/28072403/posts/default/115530884596035944'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://emilcioran.blogspot.com/2006/08/fragmentos-del-501-al-520.html' title='Fragmentos del 501 al 520'/><author><name>Jorgewic</name><uri>http://www.blogger.com/profile/04398523246531426676</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='32' height='32' src='http://img523.imageshack.us/img523/2528/blogg1iw6.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-28072403.post-115445039656023354</id><published>2006-08-01T18:38:00.000+02:00</published><updated>2006-08-01T18:39:56.576+02:00</updated><title type='text'>Fragmentos del 481 al 500</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;            Cuanto más pienso en la vida como algo ajeno a la materia, más me aterra: no se apoya en nada, representa una improvisación, una tentativa, una aventura, se me antoja tan fragil e inconstante, tan carente de realidad, que no puedo pensar en ella y sus condiciones sin sentir un escalofrio de terror. No es más que un espectáculo, una fantasia de la materia. Dejaríamos de existir si supiésemos hasta qué punto somos irreales. Si se quiere vivir hay que abstenerse de pensar en la vida, de aislarla en el universo, de intentar delimitarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;481      (Pág. 62 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Yo nunca he emitido ideas, siempre he sido poseido por ellas. Cuando creo concebir una, es ella la que me sujeta y me avasalla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;482      (Pág. 62 – 10)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Las grandes épocas de la historia se quedan en el “despotismo ilustrado” (Siglo XVIII). &lt;br /&gt;            El espíritu no florece entre los excesos de la libertad, ni entre los del terror. Necesita una obligación soportable.&lt;br /&gt;            Una época agradable es aquella en la cual la ironia no os lleva a la carcel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;483      (Pág. 63 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Casi todas las mañanas esta rabia impotente y autodestructiva..., y esta invasión de recuerdos desgarradores, y mi infancia que estalla ante mis ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;484      (Pág. 63 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Soy el resultado de herencias contradictorias, reconozco en mí el carácter de mi padre y de mi madre, sobre todo el de mi madre, vanidosa, caprichosa, melancolica. Además, como no siento la menor inclinación a reprimir mis incompatibilidades (o más bien las suyas en mí), las he cultivado, por el contrario, las he exasperado y motivado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;485      (Pág. 63 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Desde mi antigua inclinación (hoy bastante atemperada) por Rilke, nunca me había atraido tanto un poeta como Emily Dickinson. Y su mundo, que tan familiar me resulta, aún me lo sería más si hubiera tenido la audacia y la energía de asumir por completo mi soledad. Pero con demasiada frecuencia he dejado de hacerlo, ya fuera por apatía, frivolidad o incluso miedo. He escamoteado más de un abismo, por una mezcla de cáculo e instinto de supervivencia. Hasta el coraje de ser poeta me falta. ¿Será por haber reflexionado demasiado sobre mis gritos? Mis elucubraciones me han llevado a perderme lo mejor de mí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;486      (Pág. 63 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Del mismo modo que algunos recuerdan con total precisión el día de su primera crísis asmática, yo podría indicar el momento de mi primer ataque de aburrimiento, a los cinco años. Pero ¿para qué? Siempre me he aburrido enormemente. Recuerdo ciertas tardes, en Sibiu, sólo en casa, tirado en el suelo presa de un vacío intolerable. Entonces era adolescente, es decir, que vivía con mayor intensidad aquellos negros humores que a veces ensombrecieron mi infancia, tan feliz ella. Un aburrimiento terrible, generalizado, en Berlín, sobre todo en Dresde, después en París, sin olvidar el año que pasé en Brasov, donde escribí Lacrimi si Sfinti, del que me dijo Jenny Acterian que era el libro más triste jamás escrito.&lt;br /&gt;            No hay sentimiento más disolvente. No sólo te hace percibir la insignificancia universal, sino que te impulsa a ahogarte en ella. Sensacíon de zozobra, de hundirse sin remedio, sin remisión, de tocar el fondo de la nada; infinito negativo, que desemboca siempre en uno mismo, éxtasis de la nada, atolladero en el... desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;[De lágrimas y santos, publicado en Bucarest en 1937. Traducción española en Tusquets Editores, Col. Marginales nº 100, Barcelona, 1998]&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;487      (Pág. 63 – 5) (Pág. 64 – 1)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Aburrirse, sentirse inconsustancial al mundo.        &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;488      (Pág. 64 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Siempre he visto el cielo cubierto como una bendición. El día soleado os invita a salir, es indiscreto, organiza vuestra vida, os revela también lo que de mórbido hay en vuestras aspiraciones religiosas, el lado demoníaco de vuestras veleidades místicas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;489      (Pág. 64 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Es igual de difícil soportar el anonimato que la notoriedad cuando se tiene la mala suerte de ser un “escritor”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;490      (Pág. 64 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¿Y si hay menos impostura en la literatura que en la sabiduría?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;491      (Pág. 64 – 5)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            15 de agosto de 1960.&lt;br /&gt;            La Misa en si menor. Pronto hará tres años que perdí el contacto con la música. Estaba muerto, Bach me ha resucitado.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;492      (Pág. 64 – 6)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            1 de septiembre de 1960.&lt;br /&gt;            Ideas y sentimientos confusos y turbios (expresados bastante claramente), así poco más o menos podría definir mis diversos opúsculos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;493      (Pág. 64 – 7)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            ¡Curiosa, la Antigüedad!  Puesto que el hombre no es más que “el sueño de una sombra” (Píndaro), lejos de concluir en la abdicación, preconizan el amor a la gloria, la única prueba para ellos que evidencia la inanidad universal. Los Modernos han perdido ese sentimiento de gloria (con la excepción de Napoleón, que es un hombre de la Antigüedad..., de ahí lo episódico de su aparición).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;494      (Pág. 64 – 8)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ante el teléfono, el automóvil, ante cualquier instrumento siento un invencible arranque de disgusto y de horror. Todo lo que el genio técnico ha producido me inspira un terror casi sagrado. Sensación de ajeneidad total delante de todos los símbolos del mundo moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;495      (Pág. 64 – 9)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            En toda angustia, incluso metafísica, queda un resto de apatía. Porque la angustia, en todas sus formas, es construcción, répliegue, huida y malestar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;496      (Pág. 65 – 1)&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;            Un crápula metafísico, ése es el fondo de nuestra naturaleza...&lt;br /&gt;           &lt;br /&gt;497      (Pág. 65 – 2)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            “Todo lo que las horas me traen es para mí un fruto sabroso, ¡oh Natura!”.&lt;br /&gt;            Es posible que sea a ese consentimiento a lo que hay que tender. Marco Aurelio..., ese reproche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;498      (Pág. 65 – 3)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Debe amarse lo fulgurante, no lo brillante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;499      (Pág. 65 – 4)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;            Ser tan inactual como una piedra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;500      (Pág. 65 – 5)&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/28072403-115445039656023354?l=emilcioran.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://emilcioran.blogspot.com/feeds/115445039656023354/comments/default' title='Enviar comentarios'/>
